El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a su llegada a la Audiencia Nacional
El juez, ante las interrupciones de Zapatero: «Acostúmbrese a que, cuando yo hablo, tiene que guardar silencio»
«No soy una madre abadesa, sino un instructor que tengo muchas veces que ser incisivo», le explicó el magistrado de la Audiencia Nacional
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero compareció este miércoles 17 de junio ante la Audiencia Nacional en el marco del caso Plus Ultra, unos hechos por los que se le imputa media docena larga de delitos relacionados con el rescate de la aerolínea y con las joyas que se encontraron en la caja fuerte de su despacho durante los registros policiales.
El Debate ha accedido a los audios de esa declaración ante el juez que instruye el caso, José Luis Calama. En las casi tres horas de interrogatorio, la conversación con el instructor tuvo momentos de sosiego y otros de más tensión, como cuando, harto de algunas interrupciones por parte del expresidente, el juez realizó el siguiente inciso: «Acostúmbrese a que, cuando yo hablo, tiene que guardar silencio. Es un tema de orden».
Al margen de este encontronazo, la declaración se desarrolló en términos de cierta normalidad, aunque el instructor también le recordó que él no es «una madre abadesa», sino «un juez instructor que tengo que muchas veces ser incisivo para aclarar, aunque le ampara la presunción de inocencia». «Absolutamente», respondió Zapatero.
Zapatero intentó ganarse al juez tras su declaración
Al final de la declaración del expresidente, se escucha cómo el juez pregunta a su defensa qué «previsión de tiempo» manejan para sentirse en condiciones de declarar sobre las joyas (Zapatero había pedido un aplazamiento para poder prepararse esta parte del interrogatorio).
Ante esa pregunta, la defensa de Zapatero responde que «de una semana a diez días», algo a lo que el expresidente añade con firmeza: «Como máximo». «Bueno, pues ha terminado su declaración», concluye el magistrado.
«Bueno, muchas gracias, señoría –responde Zapatero a modo de despedida– y espero no haber estado en ningún momento, en fin, en un tono no conveniente», se despide el expresidente, a quien no se impuso ninguna medida cautelar y quien, próximamente, responderá por el origen y procedencia de unas joyas que su entorno ubicó en una herencia familiar y en «regalos» fruto de su actividad como representante público.