El PSOE de las lecciones de honradez acaba coreando ‘José Luis, sé fuerte’
¿Por qué Sánchez ha decidido no soltar la mano de su antecesor? Porque ni pierde ni se juega nada en un país donde las responsabilidades políticas han dejado de existir, al menos para el sanchismo
Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, en una imagen de archivo
La montaña parió un ratón. La esperada —sobre todo por los suyos— declaración de José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional ni logró «desvirtuar los indicios racionales de criminalidad», según el juez José Luis Calama, ni tampoco dio a los socialistas el más mínimo clavo ardiendo al que agarrarse. Creyeron ver en la decisión del instructor de no dictar medidas cautelares un rayo de esperanza, pero les duró menos que la «República catalana» que proclamó Carles Puigdemont en octubre de 2017. La imputación de las hijas y de la secretaria del expresidente quizá le refresque la memoria la próxima vez que comparezca ante Calama, por las joyas no declaradas.
Así que el PSOE está en el mismo punto que el 19 de mayo, cuando el juez del caso Plus Ultra imputó a Zapatero: invocando su presunción de inocencia como una letanía cansina. Pero a los socialistas estos días no hay que escucharlos; hay que verlos. Y sus caras son el espejo del alma, por muy entrenados que estén en el arte de la mentira.
Incluso la de Pedro Sánchez, cuando el jueves se puso ante los micrófonos para reiterar su confianza en la inocencia de Zapatero, con quien reconoció estar en contacto. La política española ha pasado del Luis, sé fuerte de Mariano Rajoy al José Luis, sé fuerte de Pedro Sánchez y de todo el PSOE. Pero incluso el presidente, casi siempre hierático, titubeó cuando tuvo que justificar las joyas halladas en la caja fuerte del despacho de la calle Ferraz. «Bueno… son regalos, pues… pues… A ver, yo creo que también hay que ser conscientes de que la España de 2007 no es la España de 2026, ni la legislación de hoy es la legislación de… de… 2007. Por tanto, yo creo que afortunadamente en esto también se ha legislado, se ha regulado. Y bueno, vamos a esperar a ver las aclaraciones que haga el presidente Zapatero al respecto».
¿Por qué Sánchez ha decidido no soltar la mano de su antecesor? Porque ni pierde ni se juega nada en un país donde las responsabilidades políticas han dejado de existir, al menos para el sanchismo. También proclamó la inocencia del entonces fiscal general del Estado durante meses, y cuando Álvaro García Ortiz fue condenado, no se dio por aludido. También respaldó a Santos Cerdán —incluso ratificándolo en su cargo de secretario de Organización— hasta el mismo día que se hizo público el informe de la UCO en su contra. Y también ha cerrado filas con su ministro del Interior, a pesar de quedar demostrado que ha mentido en el caso Leire. Además, con conocimiento: desde el 30 de mayo de 2025 sabía que la directora general de la Guardia Civil se había visto en varias ocasiones con la fontanera y aun así negó esas reuniones a la prensa.
Minuto y resultado
El minuto y resultado de este «carrusel judicial», como lo llama el PP, es el siguiente. Zapatero convertido en arma de destrucción masiva para el PSOE de las lecciones de honradez y de la superioridad moral. Sánchez abriéndose por primera vez a celebrar las elecciones generales antes que las municipales y autonómicas de mayo, lo que sería una claudicación ante sus candidatos a alcaldías y comunidades —aunque nunca lo reconocería así— . El Ejecutivo vendiendo la convalidación de dos reales decretos leyes ramplones en el Pleno de esta semana como el síntoma de que la legislatura respira, cuando hasta la llegada de Sánchez lo normal era que el gobierno de turno no tuviese mayor dificultad para que el Congreso validara sus reales decretos leyes (la Cámara Baja ha tumbado cuatro al Ejecutivo este año, eso no sale en los argumentarios monclovitas).
Sánchez y Cuerpo, en la sesión de control del miércoles en el Congreso
Oriol Junqueras viajando a la capital para llamar a capítulo a Gabriel Rufián (y para reunirse en privado con la prensa de Madrit), que está cada vez más distanciado de Esquerra y como loco por la música de ser el candidato de una especie de un frente de izquierdas plurinacional. Sumar ensimismado en sus cuitas internas y sin nadie al volante, esperando únicamente la disolución oficial. El PP y Junts coordinando movimientos, como el que intentaron esta semana para que el Congreso se pronunciara sobre un adelanto electoral (la Mesa de la Cámara Baja, convertida en sucursal de la Moncloa, no dejó que se votara). El PNV encadenándose al PSOE hasta el último día, a cambio de más transferencias, de que no haya un superdomingo electoral y de un cupo para el periodo 2027-2031 al alza, en un pacto tácito desvelado por El Debate el viernes.
Y la sentencia del caso mascarillas en el horno, la primera sentencia contra la corrupción económica del sanchismo, que supondrá el cruce de otro Rubicón esta legislatura. Hay muchas miradas puestas en el fallo del Tribunal Supremo, por los años de cárcel que le caigan al exministro José Luis Ábalos, pero también por si, finalmente, la Sala considera la confesión de Víctor de Aldama muy cualificada y rebaja más la pena. Lo que podría dar un empujón a personajes de otras tramas, como el empresario Julio Martínez Martínez y Leire Díez.
Solo los magistrados saben si, al menos el fallo, se conocerá antes o después de la comparecencia de Sánchez en el Congreso del próximo miércoles, para hablar de corrupción y del último Consejo Europeo (el truco de siempre, mezclar política nacional e internacional). Pero de esa comparecencia ni los socios esperan nada, después de las engañifas que supusieron el Plan de Acción por la Democracia que aprobó el Gobierno en septiembre de 2024 y el Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción de agosto de 2025. Ninguno de ellos ha pasado del eslogan y el papel.
No hay que venir del futuro, sino del pasado (fue lo mismo con el caso Cerdán), para anticipar que el presidente proclamará su tolerancia cero contra la corrupción y espetará al PP que no está para dar lecciones. Y que los socios dirán mucho y no harán nada. El Comité Ejecutivo Federal del PSOE que Sánchez ha convocado para el próximo sábado será un paseo para el presidente; no merece mayor comentario. España esperando el pitido final.