Cable submarino PENCAN-X
España se queda fuera de los centros de operaciones sobre el cableado marítimo pese a ser un punto estratégico
Bruselas abrirá los primeros hubs regionales de cableado para el Báltico y el Mediterráneo
Los cables de telecomunicaciones submarinas forman la columna vertebral de la comunicación digital global, transportando aproximadamente más del 97 % de todo el tráfico de Internet, según datos de la Comisión Europea. Por ello precisamente, los fondos marinos se han convertido en uno de los objetivos más apetecibles dentro de la llamada guerra híbrida que combina posibles ataques en la superficie terrestre y ataques tecnológicos a través de internet y también de los cables que transportan internet.
En este aspecto, por su situación estratégica, España tiene un papel fundamental dentro de Europa. De nuestro país parten cables que conectan la Península Ibérica con el resto de Europa y a Europa con África, las Islas Canarias e, incluso, con el otro lado del Atlántico.
Por este motivo, España se ha convertido en un plato muy apetecible de los buques y submarinos encargados de localizar y, en su caso, sabotear estos cables submarinos. No en vano, el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM) detecta y monitoriza una media de medio centenar de buques susceptibles de atacar las 146 infraestructuras marítimas identificadas en áreas estratégicas de España.
Sin embargo, estos datos no han sido suficientes para que la Unión Europea haya decidido ubicar en nuestro país el centro regional de cable de la cuenca Mediterránea que acaba de ser acordado en Bruselas.
Este centro no tiene una gran dotación económica ya que en él se invertirán 3,3 millones de euros, pero sí que tendrá una gran peso en el control y manejo del cableado europeo. De hecho, según explica la Comisión Europea, «combinará procedimientos compartidos y estructuras de toma de decisiones con una plataforma tecnológica federada, lo que permitirá el intercambio de información casi en tiempo real, la detección de anomalías y la respuesta coordinada a incidentes a través de las fronteras».
Sin embargo, a pesar del peso que tiene España como lugar estratégico geopolítico en el Mediterráneo, este centro se situará en Italia y se coordinará junto con Grecia, Chipre y Malta, según explicó la Comisión Europea.
El otro centro regional aprobado se encargará de la zona del Báltico, «fortalecerá los centros nacionales y transfronterizos de operaciones de seguridad, mejorará las plataformas de intercambio de información y mejorará la capacidad para detectar y prevenir amenazas a la infraestructura marina crítica en esta zona particularmente sensible», explica la Comisión. Finlandia coordinará el centro junto con Dinamarca, Alemania, Estonia, Letonia y Suecia.
Ni una mención a España, lo que evidencia una vez más la 'soledad' a la que está llevando el Gobierno a España en el plano internacional yendo por libre en casi todos los posicionamientos que la situación geopolítica está provocando.
«Con los primeros centros de cable regionales en el Mar Báltico y el Mediterráneo, y la financiación de las capacidades de reparación de cables, Europa está avanzando hacia capacidades mejoradas. Estamos fortaleciendo nuestra capacidad para detectar amenazas, actuar más rápido y responder juntos», aseguró la vicepresidenta para la Soberanía Tecnológica, la Seguridad y la Democracia, Henna Virkkunen. Y España no está ahí.