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Imagen del operativo policial donde los etarras mataron a un policía francésEFE

Así fue el último atentado mortal de ETA: el crimen cuyo condenado ya disfruta de la semilibertad

La AVT ha recordado que el Gobierno vasco, tras la cesión de las competencias penitenciarias en septiembre de 2021, ha aprobado 122 progresiones al tercer grado

Durante más de cuatro décadas, ETA dejó tras de sí más de 850 asesinatos. Pese a todo, el último de ellos no se produjo en España, sino en Francia, cuando, en una huida precipitada tras un robo de vehículos, fue asesinado el brigadier de la Policía francesa Jean-Serge Nérin, de 52 años. Ahora, quince años después, uno de los condenados por aquel crimen, Arkaitz Aguirregabiria del Barrio, ha obtenido el régimen de semilibertad concedido por el Gobierno vasco.

Aquel martes de marzo del 2010 comenzó con un robo en un concesionario de automóviles de Dammarie-lès-Lys, una localidad situada a unos cincuenta kilómetros al sur de París. Como hacía habitualmente en territorio francés, ETA necesitaba vehículos para mantener su infraestructura clandestina y preparar desplazamientos, por lo que un comando de la organización se apoderó de varios coches. Sin embargo, la operación no salió como estaba previsto y las fuerzas de seguridad francesas les detectaron.

Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, alias Ata, el etarra condenado por este y otros atentadosEFE

Tras esto, comenzó una persecución donde los terroristas abandonaron parte de los vehículos robados e intentaron escapar a pie. Fue entonces cuando apareció Jean-Serge Nérin, brigadier de la Policía Nacional francesa, que trató de interceptarlos, hasta que, en medio de la confusión, uno de los miembros del comando abrió fuego, acababando con la vida de Nérin.

Con el paso de los años, la investigación permitió reconstruir lo sucedido e identificar a los integrantes del comando. Concretamente, la Justicia francesa atribuyó el disparo mortal al entonces jefe militar de ETA, Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, alias Ata, mientras que otros miembros de la organización fueron condenados por su participación en la acción. Entre ellos figuraba Arkaitz Aguirregabiria del Barrio, que formaba parte del grupo que protagonizó la huida y fue condenado a 25 años de prisión por estos hechos. Apenas diecinueve meses después, el 20 de octubre de 2011, la organización anunció el cese definitivo de la actividad armada, y aquel disparo efectuado en una calle de Dammarie-lès-Lys quedó registrado como la última acción mortal de la banda.

Ahora, la figura de Aguirregabiria ha vuelto a la actualidad por razones penitenciarias, después de que el Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, dirigido por la socialista María Jesús San José, le haya concedido el tercer grado penitenciario, una medida que le permitirá abandonar diariamente la prisión de Basauri y regresar únicamente para pernoctar de lunes a jueves.

En su justificación, la resolución administrativa considera que el preso ha experimentado una evolución favorable durante su estancia en prisión y una carta, incorporada a su expediente penitenciario, donde afirma: «Deseo transmitirles mi pesar por el sufrimiento causado; lo siento de verdad». Sobre esa base, el Gobierno vasco ha acordado su progresión al régimen abierto.

Pese a todo, la decisión ha provocado una inmediata reacción de las principales asociaciones de víctimas del terrorismo. Covite ha calificado la medida de «fraudulenta» y la ha enmarcado en lo que considera una política de «amnistía encubierta» hacia los presos de ETA. En términos similares se ha pronunciado la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que ha criticado públicamente la concesión del tercer grado.

Por si fuera poco, la semilibertad de Aguirregabiria se suma a la concedida en los últimos meses a otros antiguos miembros de la organización terrorista mediante terceros grados o la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. La AVT ha recordado que el Gobierno vasco, tras la cesión de las competencias penitenciarias en septiembre de 2021, ha aprobado 122 progresiones al tercer grado o régimen de semilibertad para presos de ETA, 25 de ellos repetidos tras ser revocados por la justicia.