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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda DíazEuropa Press

El Gobierno pagó la gira de autobombo de Yolanda Díaz para que aspire a 350.000 euros anuales en la OIT

La aspirante al cargo patrocinado por Pedro Sánchez se ha recorrido a costa del Estado medio planeta, con paradas en México, China o Finlandia entre otros, para hacer agenda ajena a su cartera, a menudo acompañada por su hija

«Va a ser la afiliada de CCOO mejor pagada de la historia». El misil de Pablo Iglesias a Yolanda Díaz resume la polémica suscitada por el intento de Pedro Sánchez de agradecerle los servicios prestados promocionándola a la dirección de la Organización Internacional del Trabajo, donde lograría una retribución cercana al medio millón de euros anuales, libres de impuestos, entre salario directo y otras prebendas.

Antes de eso, el Gobierno también ha ayudado a la obediente líder de Sumar, muy enfadada con la corrupción pero inquebrantable en su respaldo al PSOE, financiando la gira internacional de promoción que Díaz ha hecho durante meses, tal y como demuestra la documentación obtenida por El Debate: la vicepresidenta segunda no ha dejado sin visitar los rincones del mundo más adecuados para sembrar apoyos a su candidatura, acompañada a menudo por su hija, con excusas ajenas a sus funciones.

Ese autobombo a cargo del contribuyente se suma a la financiación que el Gobierno da a la OIT en función de su peso en el organismo y de las contribuciones extra que quiera añadir, decisivas en otros nombramientos en la ONU como los de las exministras socialistas Leire Pajín y Bibiana Aido, que casualmente coincidieron con potentes inyecciones del Gobierno para el organismo.

Unas imágenes difundidas en las redes sociales de Yolanda Díaz disfrutando de unas vacaciones en Grecia han vuelto a poner de manifiesto el gusto de la vicepresidenta por el lujo y los viajes caros y el llamativo bronceado que lucía en la rueda de prensa del Consejo de Ministros es una buena prueba de ello.

Todo apunta a que Díaz habría pasado un largo fin de semana de descanso, puesto que carecía de agenda oficial entre el jueves 16 y el lunes 20 de julio, en medio de un momento complicado para un Gobierno que se desangra por la corrupción y que no es capaz de sacar adelante su agenda legislativa ante la falta de apoyos parlamentarios, mientras su partido, Sumar, se dedica a cuestiones triviales como criticar al futbolista Ferran Torres acusándolo de «especular» con el mercado inmobiliario.

La vicepresidenta habría disfrutado de unas ‘minivacaciones’ en el país heleno y por ello, El Debate ya ha cuestionado al Ministerio de Trabajo acerca de la conveniencia o necesidad de realizar dicho viaje en medio de la crisis institucional que vive el Gobierno; si viajó acompañada de algún miembro de su departamento y si este viaje a supuesto algún gasto para las arcas públicas, sin que a cierre de esta edición se haya recibido respuesta.

Además, este viaje se suma a la larga lista de ausencias de la vicepresidenta a lo largo del mes de julio, ya que ha estado inmersa en una serie de desplazamientos internacionales que le han servido para hacer campaña y convertirse en la candidata de Sánchez a liderar la Organización Mundial del Trabajo (OIT). De hecho, la agenda de Díaz solo contempla actos los días 2, 3 y 9 de julio con eventos en Asturias y en las sedes de la UGT y CCOO en Madrid y Barcelona, respectivamente, además, de reuniones en el Ministerio el viernes 10 y el miércoles 15. El resto, son días de descanso y dos viajes al extranjero, hasta su reaparición en el Consejo de Ministros.

El primero de ellos tuvo lugar los días 7 y 8 de julio, cuando la vicepresidenta se trasladó a Senegal, donde se reunió con el primer ministro del país, además de visitar la sede de la Confederación Nacional de Trabajadores de Senegal (CNTS) y participar en el II Foro Africano para la Economía Social y Solidaria 'FORA'ESS Dakar 2026', entre otros actos programados.

Agendas de Yolanda Díaz de los días 7 y 8 de julio

Agendas de Yolanda Díaz de los días 7 y 8 de julio

Allí aprovechó la ocasión para recabar apoyos para liderar la OIT, en un discurso en el que hacía hincapié en defender el fortalecimiento de las instituciones multilaterales como «condición necesaria para seguir impulsando el trabajo decente, la protección social y un desarrollo sostenible e inclusivo».

Del mismo modo, expresó su preocupación por la situación de la organización, que, a su juicio, afronta «importantes dificultades presupuestarias» que afectan a su capacidad de actuación e hizo un guiño al continente africano, reclamando que desempeñe «un papel central en la gobernanza internacional».

A esto hay que añadir otra escapada más, esta vez con destino a Estados Unidos, el 14 de julio, para reunirse con el senador Bernie Sanders, uno de los referentes de la izquierda en el país, a lo que sumó reuniones con representantes sindicales y otra visita que no estaba en su agenda a los miembros del Ayuntamiento de Nueva York.

En concreto, la vicepresidenta publicó en sus redes sociales una fotografía con la vicealcaldesa, Julie Sue, pero según eldiario.es, también se reunió en privado con el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, otra de las piezas claves de la izquierda estadounidense, en su intento de ampliar el alcance de sus apoyos.

Agenda oficial de la vicepresidenta del pasado 14 de julio

Su polémica agenda internacional

Al igual que en el caso del viaje a Grecia, El Debate ya ha cuestionado al Ministerio de Trabajo acerca de la conveniencia o necesidad de realizar los desplazamientos a Senegal y Estados Unidos; si viajó acompañada de algún miembro de su departamento y cuánto dinero han costados ambos viajes, sin que, de momento, se haya obtenido respuesta.

Pero además de sus ausencias en el mes de julio, los viajes que ha realizado Díaz en los últimos tiempos han sido de lo más variopintos con visitas a México, Helsinki o China, alguno de ellos, incluso cargados al erario público.

En el caso de México, fueron más de 10.000 euros, de los cuales 9.386,45 euros se destinaron solo a billetes de avión para ella y tres de sus colaboradores, con un coste de manutención de 36.92 euros y 650,11 euros en costes de alojamiento, unos datos sin duda extraños para una delegación que permaneció en México cinco días y todo ello para inaugurar una feria del libro. En el caso de China, la vicepresidenta mantiene sus gastos en secreto.

La vicepresidenta estuvo en Pekín el pasado mes de mayo, cuando se reunió con dirigentes y organizaciones sindicales del país, además de con representantes del Partido Comunista de China, y defendió la necesidad de estrechar lazos con el gigante asiático, en medio de la pugna que este mantiene con Estados Unidos por el desarrollo de la IA. «Tenemos que compartir sinergias en el uso de la inteligencia artificial y de los algoritmos para ser más productivos, trabajar menos y tener empleos de calidad. En este sentido, el aprendizaje y la cooperación con China es absoluto», señaló.

Este viaje tuvo lugar en medio de la debacle electoral de su partido en los comicios al parlamento andaluz, por lo que la dirigente puso tierra de por medio a costa de las arcas públicas y, de paso, seguir tejiendo alianzas de cara a su candidatura a la OIT, colocando la regulación de las nuevas tecnologías como eje prioritario.

Eso sí, el viaje a China se saldó por una cantidad de dinero que Díaz se niega a desvelar. En concreto, según ha señalado su directora de Gabinete, Virginia Uzal, el expediente de gasto asociado al viaje «se encuentra en fase de elaboración», por lo que no pueden hacerlo público, pese a que el documento en el que lo expone está fechado el 15 de junio y ya había pasado un mes desde su celebración.

Resolución del Ministerio de Trabajo del pasado 16 de junio

A esto hay que añadir que el Ministerio de Trabajo no ha explicado la necesidad de realizar este viaje, que incluía actividades más relacionadas con la cartera de Economía que de Trabajo, como la Cumbre Global de Promoción del Comercio y las Inversiones, ni tampoco ha remitido ningún documento en el que consten los convenios o acuerdos firmados y «que reflejen la valoración y los beneficios» del desplazamiento, además de ocultar quiénes formaron parte de la comitiva oficial.

De hecho, uno de los viajes que más polémica ha generado es el que realizó a Helsinki (Finlandia) en enero de este año y el motivo de este revuelo es que lo realizó junto a su hija. Este viaje estaba contemplado en la agenda oficial de la ministra de Trabajo, pero, según su gabinete, no generó «expediente de gasto alguno en este departamento», ya que según aseguraron se sufragó con cargo al partido.

No obstante, entre las cuestiones planteadas a la ministra y que continúan sin respuesta se encuentra, precisamente, la relativa a cómo se desplazó hasta el país nórdico o si hizo uso del Falcon, lo que podría encajar en la respuesta ministerial, ya que no sale ningún dinero de la caja del departamento, aunque en una llamada informal a este periódico, desde el gabinete de Díaz aseguraron que no lo hizo, pero sin aportar factura alguna que acredite el pago por el partido.

Aun así, la información solicitada por El Debate sobre el viaje está reclamada mediante el procedimiento especial que la ley instruye para garantizar el acceso al material denegado por la Administración en contra de los principios de Transparencia. A cierre de esta información, Trabajo no ha aportado documento alguno que justifique la versión que ha transmitido en una llamada telefónica informal.

Díaz se gastó más de 10.000 euros en México para abrir una feria del libro

Por otra parte, no es la primera vez que la vicepresidenta se agenda un viaje que nada tiene que ver con sus competencias pero que le sirve de escaparate, como en el citado caso de China. Ya lo hizo en noviembre del año pasado cuando realizó un viaje de mucho ‘postureo’ que la propia Díaz fue retransmitiendo en redes sociales, con diversos actos culturales programados, como la asistencia a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, pese a que su compañero de formación, Ernest Urtasun es el titular de Cultura.

Yolanda Díaz destinó a este viaje un total de 10.073,48 euros, según confirmó su jefa de gabinete el pasado 30 de abril en un documento en poder de El Debate. «El coste de transporte en avión fue de 9.386,45 euros, el coste de manutención fue de 36,92 y el coste de alojamiento fue de 650,11 euros», señala el escrito.

Además, el ministerio ha confesado que Díaz realizó el desplazamiento entre el 27 de noviembre y el 1 de diciembre, aunque únicamente constan actos oficiales los días 28 y 29, y lo hizo, acompañada de la propia Uzal, además de la directora de comunicación del ministerio y un consejero de información.

Resolución del Ministerio de Trabajo del 30 de abril

No obstante, Díaz no ha realizado esta confesión por iniciativa propia, sino que ha sido el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, en su resolución 2026-0410 dictada este 15 de abril, el que le ha obligado a ello. El organismo independiente ha tenido que recordar a la vicepresidenta el evidente carácter público de la información relacionada con sus gastos de viaje, después de que ésta no hubiera dado respuesta a los requerimientos de información realizados por este periódico.

Además, una vez más, Díaz no ha facilitado ninguna justificación acerca de los motivos por los que realizó un desplazamiento que tenía una agenda más relacionada con los libros que con lo laboral, pues el único evento relacionado con su cartera era una reunión el 28 de noviembre con el ministro de Trabajo y Previsión Social de México, Marath Bolaños.

De hecho, el resto de su actividad oficial tuvo lugar el 29 de noviembre y estaba enmarcada, fundamentalmente, en el ámbito cultural, pues presentó un libro sobre inteligencia artificial, se encargó de la inauguración del Pabellón de Barcelona, ciudad invitada de honor en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, además de reunirse con varias editoriales del país.

No obstante, no ha sido el único acto cultural en el que se ha dejado ver la vicepresidenta en las últimas fechas, ganándole espacio su compañero de partido y ministro de Cultura, Ernest Urtasun. El ejemplo más claro ha sido su presencia en los grandes festivales de cine del mundo, pues además de acudir en mayo del año pasado en el Festival de Cannes, puso la guinda a su pastel al trasladarse a la ceremonia de los Óscar, con la excusa de «defender el cine gallego y el cine español».

Además, parece que la vicepresidenta le está cogiendo un cariño especial al país mexicano, pues ha repetido viaje en varias ocasiones. Una de ellas fue en enero de 2024, tal y como publicó El Debate, cuando dedicó 10.229,87 euros para cruzar el Atlántico y participar en la conferencia sobre la Red Iberoamericana de Economía Social y reunirse con la entonces candidata y hoy presidenta, Claudia Sheinbaum.

También eligió el mismo destino para las vacaciones de esta Semana Santa. Un desplazamiento no exento de polémica, pues adelantó su tiempo de descanso unos días y no acudió al Consejo de Ministros del pasado 31 de marzo, evitando formar parte de la tradicional foto de familia, pues se hacía oficial la llegada a la reunión de los martes del ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, como nuevo vicepresidente primero, y del nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, tras la remodelación del Gobierno por la salida de María Jesús Montero rumbo a Andalucía.

De hecho, esta ausencia tenía un trasfondo mayor pues se produjo tras un pulso con sus compañeros de Sumar en el Consejo de Ministros extraordinario que aprobó medidas contra la crisis provocada por la guerra de Irán. El pasado 20 de marzo, Díaz y otros cuatro ministros de Sumar se negaron a entrar en la sala hasta dos horas después de lo previsto, por la negativa del ala socialista a incluir en el real decreto ley dos medidas: la prórroga de los alquileres que están venciendo a los cinco años, para evitar que suban de forma desmedida, y topes a los márgenes empresariales.

Por otra parte, pese al carácter viajero de la vicepresidenta parece que no es muy proclive a rendir cuentas sobre ellos, pues Díaz ya fue condenada por la justicia a abonar las costas del procedimiento abierto ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid a instancias de este periódico después de que el Ministerio de Trabajo se negase a facilitar la relación de gastos de los viajes que realizó la vicepresidenta entre enero de 2020 y diciembre de 2022.

Tras verse acorralada en los tribunales por intentar hacer pasar la cuestión como «abusiva», tuvo que reconocer que necesitó más de 75.000 euros para sus gastos, mientras que sus viajes de promoción personal costaron a los españoles más de 44.000 euros. Además, hay que tener en cuenta que estos datos comprenden un periodo marcado por diversas restricciones para los desplazamientos debido a la pandemia de covid-19 y no incluyen el inmenso coste de movilizar el Falcon u otros aviones del Estado en algunas de sus excursiones oficiales.

A esto hay que añadir que Díaz habría gastado cerca de 50.000 euros en metálico sacados de la caja del ministerio entre 2022 y 2025, de los que casi la mitad fueron destinados a viajes, tal y como desveló el programa de Telemadrid, El análisis: Diario de la Noche, pero que no tienen en cuenta el resto de desplazamientos que han sido cargados al contrato de agencia de viajes vigente.

Estas excursiones oficiales, que se convirtieron en un escaparate internacional cuando Díaz comenzó a liderar su espacio político, se han transformado en viajes de despedida, ya que la vicepresidenta ya anunció que dejaría de estar al frente de Sumar, pero con la aspiración de convertirse en ‘lideresa’ de la OIT.

Quizá por eso no se han visto reducidos, pues tras el viaje a Helsinki, se fue de gira por Estados Unidos, a donde regresó el pasado mes de marzo y este julio, para después visitar Grecia, México, China o Luxemburgo, sumando medio centenar de viajes a lo largo de la legislatura, que le han servido de escaparate para intentar alcanzar un ‘puestazo’ internacional.

El falso récord de empleo de Díaz

Además, los méritos profesionales y políticos de Díaz parecen, cuando menos, dudosos. Su escaso manejo del inglés en puestos para los que se espera el dominio de ese idioma e incluso del francés; su trayectoria laboral escasa en el mundo de la empresa privada y su balance como ministra la apartarían de una selección de personal por razones técnicas objetivas, pero pueden no ser un problema en una liza estrictamente política alimentada con dinero público.

Sus apoyos destacan su labor como ministra de Trabajo, alegando el récord de empleo en España, pero eso también es más una campaña de propaganda que un hecho objetivo: la realidad es que el Gobierno cuenta como empleos las afiliaciones a la Seguridad Social, que pueden corresponder a un mismo trabajador; que saca de las estadísticas del paro al mayor número de fijos discontinuos forzosos de la historia; que el poder adquisitivo de los salarios se mantiene en niveles de hace tres lustros y que solo en el ámbito público se ha creado empleo estable. Todo lo demás tiene más de maquillaje que de realidad y, de facto, España sigue liderando estadísticas en desempleo total, juvenil y femenino.