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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (izquierda), y el rey Mohammed VI de Marruecos en Rabat en 2024
GTRES

Financial Times

«El rey que burló a Pedro Sánchez»: el Financial Times retrata el poder de Mohamed VI sobre el presidente

La crisis migratoria en Ceuta continúa dejando consecuencias varios días después de la entrada masiva de personas desde Marruecos

Ceuta continúa sumida en la incertidumbre. La crisis migratoria continúa dejando graves consecuencias varios días después de la entrada masiva de personas desde Marruecos. El balance provisional de fallecidos asciende ya a 141: 78 cuerpos habrían sido recuperados en aguas españolas y otros 68 en territorio marroquí. De momento, las autoridades no descartan que el mar siga devolviendo más víctimas y continúan las labores de búsqueda e identificación.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), ha pedido este mismo miércoles, 5 de agosto, «socorro» y «auxilio» al resto de España a través de «quien tiene las capacidades ejecutivas, que es el Gobierno de la Nación». Pero parece que las especiales y delicadas relaciones entre el Ejecutivo y el gobierno de Marruecos estarían dificultando la solución a este difícil problema, tal y como retrata en su editorial el Financial Times.

«El rey que burló a Pedro Sánchez»

«El todopoderoso monarca marroquí y el líder de izquierda más prominente de Europa forman una alianza incómoda en una relación de dependencia mutua. Pero la crisis migratoria que estalló en las fronteras españolas ha puesto de manifiesto la influencia que ejerce el rey Mohammed VI sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez», comienza el medio británico.

Tal y como explica, aunque la economía marroquí es una décima parte de la de España, ambos países están unidos por una densa red de lazos comerciales, pero discrepan en cuestiones geopolíticas.

La gran oleada de llegadas a Ceuta marca la culminación de un periodo de cinco años en el que a España le ha resultado más difícil controlar a Rabat. El Financial Times recoge las palabras de Pol Morillas, director de Cidob, un centro de estudios de Barcelona, quien asegura que esta entrada masiva de inmigrantes es un claro ejemplo de la «instrumentalización de la inmigración».

Como señala el periódico, Sánchez necesita la colaboración de Marruecos para contener el flujo migratorio hacia Canarias, una vía de entrada de inmigración irregular mucho más relevante que Ceuta. Sin embargo, un alto cargo español de un anterior Gobierno socialista sostuvo que el presidente no asumía que los episodios de tensión en una relación bilateral son normales e incluso saludables. «La filosofía del Gobierno es: «No irritemos a los marroquíes». Y creo que lo que está ocurriendo es que los marroquíes lo interpretan como una muestra de debilidad», afirmó el exfuncionario.

Crisis con Marruecos

En 2021 se produjo una crisis diplomática después de que Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, viajara a España para recibir tratamiento hospitalario, lo que desató la furia de Rabat. Pocas semanas después, Ceuta vivió otro episodio de entradas masivas: Marruecos relajó la vigilancia fronteriza y miles de migrantes llegaron al enclave nadando o en embarcaciones improvisadas. La tensión se resolvió en 2022, cuando España modificó su postura sobre el Sáhara Occidental y respaldó el plan marroquí de autonomía para el territorio bajo control de Rabat.

Desde entonces, la relación entró en una fase más positiva: en 2024 ambos países fueron confirmados como coanfitriones del Mundial 2030 junto a Portugal, y Marruecos envió camiones para ayudar tras las inundaciones de Valencia.

Sin embargo, pese a esa aparente sintonía, España y Marruecos mantienen tres desencuentros geopolíticos de fondo. El primero es Argelia: Madrid necesita mantener buena relación con el país vecino por ser un proveedor clave de gas, algo que Rabat no ve con buenos ojos dado su enfrentamiento histórico con Argel. El segundo es la propia soberanía de Ceuta y Melilla, que Marruecos no reconoce como española pese a que ambas ciudades pertenecen a la corona desde el siglo XVI. Y el tercero es Donald Trump: mientras Sánchez ha chocado con el presidente estadounidense por el gasto en defensa y la política migratoria, el rey Mohammed VI se ganó su favor al normalizar relaciones con Israel en 2020, lo que llevó a Washington a reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

El Financial Times subraya además la dificultad de Sánchez para tener contacto directo con el rey Mohammed VI, que rara vez se reúne con líderes extranjeros. Ambos solo se han visto en dos ocasiones desde 2022. De hecho, en 2023, cuando el presidente español viajó a Marruecos con una amplia delegación, no logró verse con el monarca y tuvo que conformarse con una llamada telefónica: el rey se encontraba de vacaciones en Gabón.