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Las paradisiacas costas de Baleares muestran, cada vez más, imágenes como esta: pateras abandonadas

Las paradisiacas costas de Baleares muestran, cada vez más, imágenes como esta: pateras abandonadas

La ruta argelina desborda a Baleares con 19 muertos cinco días después de que Sánchez asegurara que «iba mejorando»

Tras la exhibición de optimismo del presidente en Palma asegurando que su reciente reunión con Argelia sería «un punto de inflexión», el archipiélago vive su episodio más trágico del año

«Quince días de travesía. Lanzamos los fallecidos al mar a medida que morían». El testimonio, pronunciado a duras penas por uno de los dos únicos supervivientes rescatados este martes en una patera al suroeste de Mallorca, resume la tragedia que se vive estos días en la llamada ruta argelina a Baleares. Los dos hombres, de origen magrebí, ingresaron en el Hospital Universitario de Son Espases exhaustos, deshidratados y con la piel quemada por el salitre y el sol. Contaron que con ellos viajaban 17 compañeros de travesía que murieron y arrojados por la borda a medida que el motor fallaba y los víveres se agotaban en mitad de la nada.

En apenas 24 horas, la costa balear ha registrado una de las jornadas más negras del año, con al menos 19 muertos y decenas de desaparecidos en un goteo incesante de pateras. A mediodía, las alarmas volvían a saltar a ocho millas de Cabrera, donde el helicóptero Helimer y la patrullera Salvamar Mimosa lograron rescatar a 19 náufragos subsaharianos y recuperar dos cadáveres flotando en el agua. La embarcación llevaba más de un día volcada. Se cree que en ella viajaban unas 30 personas, por lo que el rastreo aéreo y marítimo continúa.

A este balance se sumó al cierre del día una cuarta patera localizada pasadas las nueve y media de la noche a 42 millas al sureste de Mallorca, donde Salvamento Marítimo y la Guardia Civil (con efectivos de la USECIC, Santanyí y Felanitx) lograron poner a salvo a 26 personas más de origen subsahariano.

Marlaska sigue sin reconocer la ruta balear como consolidada

Hace años que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que trabajan en primera línea en el archipiélago advierten de que la ruta argelina dejó ser un flujo residual y se ha convertido en el corredor migratorio más largo, peligroso y rentable para las mafias del Mediterráneo occidental. Una ruta consolidada, pese a que el Ministerio del Interior insiste en calificar estas llegadas como «episodios coyunturales y sigue sin reconocerla como una ruta de inmigración consolidada.

En lo que va de año, ha experimentado un incremento del 10,1 % en la llegada de inmigrantes irregulares al archipiélago, superando ya las 3.800 personas. Unas cifras que están llevando al límite los recursos de acogida y custodia de las islas, sobre todo en Ibiza y Formentera. La pequeña de las islas pitiusas destina ya el 20 % de su presupuesto anual exclusivamente a la tutela de los menores extranjeros no acompañados que llegan en patera y ha tenido que ser socorrida económicamente por el Govern.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez apenas ha ofrecido una partida de dos millones para atención de menores extranjeros no acompañados. Una cifra idéntica a la del ejercicio anterior e insuficiente, que condena a los Consells insulares a asumir a pulmón la factura real de cada menor que desembarca en patera.

Las mafias que operan desde el norte de África cobran unos 3.000 euros por trayecto, aprovechando que la presión policial en el Estrecho y el desplome de la ruta canaria (que cae 59,6 %) han desplazado el foco hacia Baleares.

La presidenta del Govern balear, Marga Prohens, ha vuelto a pedir al Gobierno central la activación urgente de Frontex, la agencia europea de fronteras, acusando a Moncloa de «dar la espalda» a la realidad insular. «Estamos solos», denunciaba Prohens tras recordar que, en su último encuentro con Pedro Sánchez, este le aseguró que la situación en esta ruta estaba «mejorando».

Prohens ha señalado directamente al Ejecutivo central como «responsable de que haya mafias que trafican con vidas humanas» por no actuar en los países de origen ni blindar las fronteras, fomentando el negocio con «políticas de efecto llamada».

En su visita a Palma, Pedro Sánchez calificó su encuentro en con el presidente Abdelmadjid Tebboune como un «punto de inflexión» en las relaciones bilaterales tras años de distanciamiento diplomático. Aseguró haber trasladado directamente al Gobierno argelino la necesidad de «activar de manera mucho más intensa los mecanismos de repatriación» de inmigrantes en situación irregular para reducir la presión migratoria que sufren Baleares.

Ante las preguntas de la prensa local y tras reunirse con la presidenta balear, Marga Prohens -primero- y el Rey Felipe VI -más tarde-, Sánchez sostuvo que la llegada de pateras al archipiélago estaba «mejor controlada» y que las estadísticas y datos de esta vía marítima «estaban mejorando» en comparación con periodos anteriores. Pese a ello, afirmó abordar la situación con «cautela».

Estas palabras son precisamente las que ha echado en cara Marga Prohens al Ejecutivo central tras los recientes naufragios. Mientras Moncloa presumía en Palma de haber logrado un «punto de inflexión» diplomático y de tener la ruta «controlada», la realidad en alta mar ha devuelto en apenas 24 horas un trágico balance de al menos 19 muertos y más de un centenar de personas desembarcadas en las costas de las islas.

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