Niñas y mujeres refugiadas en CeutaEFE

El estremecedor testimonio de las jóvenes que buscan refugio en Ceuta: «Mi padre quería tener sexo conmigo»

Entre las más de 80.000 personas que cruzaron el 30 de julio la frontera de Marruecos y Ceuta, se encuentran muchas mujeres y niñas. Muchas de ellas solicitan la ayuda y el amparo de las familias ceutíes ante la situación de vulnerabilidad e indefensión de las calles. Al menos seis niñas han tenido que ser atendidas por agresiones sexuales hasta el momento, otras muchas huyen de eso mismo.

Es el caso de Wiam, una joven que lleva más de una semana refugiada en el campamento habilitado por los vecinos de la barriada de La Reina, donde duerme en el suelo y comparte manta con otras mujeres. Wiam huye de su padre, el cual la agredía sexualmente: «mi padre quería tener sexo conmigo, me juró que si volvía a Marruecos me mataba».

La asociación de vecinos de Sidi Embarek son los encargados de proveer de refugio y protección a las madres, jóvenes y niñas que campan desprotegidas por las calles de Ceuta. Abdelah Mustafa, su presidente desvela como en tan solo 4 días pasaron de «acoger a diez personas» hasta la situación actual, donde mantienen a «prácticamente 300 mujeres».