Imagen de archivo de decenas de inmigrantes llegados a Ceuta el pasado 30 de julio
Los efectos de la «gran crisis social» por la invasión de Ceuta en la salud mental: «Hipervigilancia, sensación de abandono y estrés postraumático»
Otros problemas por la situación que vive la ciudad autónoma son «insomnio», «ansiedad aguda» y «alerta frente a ruidos o movimientos urbanos» al haberse interrumpido «el orden que estaba establecido en lo social»
La crisis derivada de la invasión de decenas de miles de inmigrantes ilegales que tuvo lugar el pasado 30 de julio en Ceuta se ha analizado y se sigue analizando desde no pocos puntos de vista, siendo de manera principal, naturalmente, el político, el diplomático, el sanitario o el económico, entre otros. Sin embargo, entre los que están pasando más de soslayo y que permanecerá una vez en lo institucional este episodio haya pasado es el de la salud mental.
Que ocupe un segundo o tercer plano frente a otras aristas ni mucho menos quiere decir que sea algo menor. De hecho, todo lo contrario. Al respecto, el psicólogo sanitario forense y especialista en psicología infantojuvenil del Centro de Atención Psicológica Integral a la Diversidad (CAID) de la ciudad autónoma, Rogervan Rubattino, explica a El Debate que el panorama es el de una «gran crisis social, brusca e impredecible» y en la que los efectos psicológicos «varían según la exposición directa de los grupos poblacionales», es decir, «si hablamos de vecinos, de menores que han venido, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, de propios y extraños de Ceuta…».
En términos generales, el profesional señala que unos de los «principales efectos son la ansiedad aguda y estado de hipervigilancia porque se interrumpe el orden que estaba establecido en lo social». «Esa interrupción repentina quiebra la percepción de un espacio seguro que tienen los ciudadanos ceutíes. Todo ello se traduce a un grado de vulnerabilidad bastante importante. La ciudadanía experimenta entonces síntomas de estrés agudo y alerta frente a ruidos o movimientos urbanos, insomnio y una sensación de desprotección», advierte.
«Respuesta insuficiente y tardía»
Del mismo modo, Rubattino indica que también se están dando «sensaciones que tienen que ver con amenazas o sentirse abandonados», algo que asegura que está «muy generalizado» en la sociedad ceutí «ante la respuesta insuficiente y tardía de las autoridades y las personas que están en disposición de decidir restablecer el orden perdido».
«Es muy parecido a una condición de estrés postraumático para quienes han presenciado situaciones límite en los rescates o las llegadas de personas fallecidas. Existe riesgo real de desarrollar ese estrés postraumático, sobre todo en el campo de las Fuerzas de Seguridad, es decir, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local y las Fuerzas Armadas», agrega.
Igualmente, el psicólogo pone el foco en los menores no acompañados que han entrado en la ciudad autónoma porque experimentarán «traumas» debido a «estar expuestos a escenarios altamente estresantes y por su vulnerabilidad». «Van a desarrollar secuelas importantes que deben ser atendidas más allá de darles agua, comida o ropa», prevé.
«Contención emocional inmediata»
Preguntado por medidas a tomar para paliar problemas de salud mental, Rubattino insta a «conformar dispositivos de primeros auxilios psicológicos donde se desplieguen en la medida de lo posible equipos de salud mental que ofrezcan contención emocional inmediata». Esto no solo estaría orientado a los residentes afectados, «sino también a los profesionales que les asisten y a cualquier persona que esté interviniendo en primera persona».
En su opinión, también sería «necesario» que hubiera pautas «psicoeducativas» donde se difundan «recomendaciones claras» a las familias par gestionar el «miedo» que está viviéndose con esta situación porque en este «clima de inseguridad muchos de los nuestros están sintiéndose expuestos a una incertidumbre que produce desestabilización emocional».
Sobre esta circunstancia, hace hincapié: «Al igual que hay puestos de atención para necesidades básicas como alimentarse, ducharse o asearse, también es de importancia vital que haya puestos de auxilio psicológico y de intervención allí donde sea necesario».