Federico Trillo, durante la entrevista
Entrevista | Exministro de Defensa del Gobierno de Aznar
Federico Trillo-Figueroa: «Marruecos se ha dado cuenta de la debilidad de Sánchez y de su Gobierno»
El exministro de Defensa asegura que «el Gobierno de Marruecos organizó la invasión y la retirada posterior. Y no lo hicieron gratis, fue a cambio de algo, y no sabemos aún de qué». Para Trillo-Figueroa el Gobierno tendría que haber declarado el estado de alarma en Ceuta
En otro mes de julio, del año 2002, «al alba y con viento duro de levante», se inició la intervención militar del comando de Operaciones Especiales de Tierra en la isla Perejil, a ocho kilómetros de la costa de Ceuta, donde un patrullero de militares marroquíes habían desembarcado e izado dos banderas de Marruecos. Federico Trillo-Figueroa, entonces ministro de Defensa del Gobierno de José María Aznar, estaba a cargo de la Operación Romero Sierra para recuperar el islote. 24 años después analiza para El Debate la invasión sufrida por Ceuta, y en menor medida por Melilla, con la connivencia y planificación de Marruecos.
–Si usted fuera el ministro de Defensa cuando Ceuta fue invadida por una avalancha de 70.000 personas con la absoluta permisividad de Marruecos, ¿cómo la habría afrontado?
–Creo que el CNI y los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas y de información de la Policía y la Guardia Civil tendrían que haber avisado previamente de que se estaban produciendo movimientos para movilizar a 70.000 personas, porque los pueblos de al lado de Ceuta no llegan a esas cifras ni enviando a toda la población de Castillejos. Una vez que se ha producido la invasión tendría que haberse cortado de raíz. Ha habido una clarísima dejación de funciones por parte del Gobierno que podía perfectamente haber declarado el estado de alarma y haber movilizado todos los efectivos disponibles. Al día siguiente, a través del Congreso, confirmar un estado de excepción que permitiera la reclusión en sus domicilios a los ceutíes y expulsar de la ciudad a todos los que se habían infiltrado la noche anterior. Por tanto, se ha fallado primero en la prevención, rotundamente en la ejecución, y lo grave es que se está fallando en el análisis y la exigencia de responsabilidades.
–El CNI dio «varios avisos» a Interior sobre el riesgo de una entrada masiva en la frontera con Ceuta.
–Y lo creo. El CNI es uno de los servicios mejor preparados del mundo en información del norte de África. En mi etapa en Defensa así lo consideraban, por ejemplo, los servicios secretos rusos. Es absolutamente impensable que el CNI no tuviera conocimiento de los movimientos de una masa humana de 70.000 personas. En consecuencia, el Gobierno está mintiendo.
–El Gobierno dice que no tuvo «ningún tipo de información» de sus servicios de seguridad de que iban a entrar esas 70.000 personas en menos de 24 horas.
–Ha habido filtraciones del CNI, del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, (CIFAS), y también de la Policía. Por tanto, suma y sigue. Creo que las tres filtraciones, que no pueden hacerlo de manera oficial, son reveladoras de que el Gobierno ha estado en todo momento pasivo y que era consciente de que se estaba preparando algo así.
–Sánchez exonera a Marruecos y asegura que es un socio absolutamente fiable que no entraña amenaza alguna para Ceuta ni Melilla, mientras califica de «egoísta, polarizadora e ilegal» la postura de algunos Gobiernos europeos, ¿exige más explicaciones a Europa que a Marruecos?
–Es absolutamente indecente que, por un lado, reconozca que ha habido una invasión y, por otro, de las gracias a Marruecos por su retorno. No se exige ninguna explicación a Marruecos. Ánimo desde aquí a los ceutíes, a los que tengo gran cariño por razones históricas, a que reclamen responsabilidad patrimonial del Estado por el anormal funcionamiento de los servicios de seguridad y de frontera. Si se acepta la responsabilidad de Marruecos y el Gobierno acepta la responsabilidad patrimonial de la Administración, entonces será creíble Sánchez. Mientras tanto, si no le creemos en España, menos le van a creer en Europa, porque se ha violentado de la misma forma la frontera europea con el sur, de la cual también tiene que responder.
–Esa contradicción también se da cuando denuncia «una violación de la integridad territorial» de España, a la vez que culpa a la sentencia del Tribunal Supremo de la invasión.
–Nadie puede creerse que 70.000 jóvenes marroquíes, todos ellos musulmanes, vayan a entender una sentencia del Tribunal Supremo. Es falso que el Tribunal Supremo haya dicho que podían pasar, sino que se necesita un tipo de entrega distinto al de la entrega en caliente cuando son llegadas por mar. Pretender que esa sentencia, que está recurrida, es lo que ha movilizado a 70.000 personas es tomarnos el pelo.
Hay claramente detrás de la operación de invasión una programación, organización y ejecución de carácter jerárquico militar o paramilitar. Piénsese que Perejil, el jefe del comando que tomó el peñasco a tres kilómetros de Ceuta era un comandante que había cursado Estado Mayor junto al monarca Mohamed VI, un amigo personal del rey. Por tanto, no se improvisa, sino que está planificado, programado, organizado y dirigido por militares y agentes de inteligencia que son los que iban en los camiones que bajaban a los jóvenes, todos en edad militar. Verde y con asas.
Un ensayo para negociar la no españolidad de Ceuta y Melilla
–¿Cree que se va a paralizar la entrada de inmigrantes a través de esa barrera neumática que han puesto en la frontera ceutí?
–Eso suena ridículo. No hubiera paralizado la avalancha del otro día. Piense que estamos hablando de una operación que se han dejado cerca de 100 muertos. La exigencia de responsabilidades no es un juego de palabras, debe ser algo que deje marcado para siempre que este tipo de fechorías no pueden volver a ocurrir.
Sin embargo, al tratar de diluir la responsabilidad, el Gobierno está tratando de aminorar la importancia de lo ocurrido porque probablemente sea un ensayo de lo que tengan preparado para el futuro, una vez consigan que el Gobierno de España se siente, como pretende el Gobierno de Marruecos, a negociar la no españolidad de Ceuta y Melilla.
–22 miembros de la Unión Europea han firmado una carta impulsada por Georgia Meloni que denuncia la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez y su «efecto llamada», ¿está cada vez más sola España?
–Pedro Sánchez ha decidido, no sé si deliberadamente, situar a España fuera de los circuitos que le corresponden de carácter occidental, democrático y atlántico. Lleva tiempo posicionando a España en el grupo de Puebla, con las dictaduras populistas bolivarianas, pactando con China a espaldas de la Unión Europea, oponiéndose al aumento de gasto en la OTAN para la defensa europea ante la recrecida del autoritarismo ruso. Sánchez está posicionando a España en un rincón de la historia, y todo lo que venga será consecuencia de una política absolutamente descarriada que no tiene ningún horizonte.
–¿Cree que está la integridad del espacio Schengen absolutamente garantizada como afirma José Manuel Albares?
–En contra de lo que se dijo inicialmente, la posición de Italia ha sido razonable. No es que rompa Schengen, sino que considera que no pueden pasar sus fronteras aquellos que no sean ciudadanos de origen europeo. Todos los que ahora Sánchez ha normalizado, los 500.000 más sus familias, que se estima llegarán a un millón y medio, no serían admitidos en territorio Schengen. Es decir, que si eso lo van a seguir los 22 países que han apoyado esa carta, España no sólo queda fuera, sino que además nos tragamos todo lo que llegue.
Fue Marruecos la que organizó la invasión
–También dijo Albares y Marlaska que la práctica totalidad de quienes entraron en Ceuta han vuelto a Marruecos, pero vemos playas y calles atestadas e incluso que las Fuerzas de Seguridad temen que se hayan podido ocultar yihadistas entres los que cruzaron la frontera, ¿tenemos una brecha de seguridad?
–Tenemos una brecha enorme, un túnel de seguridad. La permanencia en la ciudad de los menas y de la gente que se ha ido al Cerro del Príncipe, que es el foco más importante del narcotráfico en el Estrecho, plantean un problema de seguridad para España. Pero también hay que preguntarse por qué Marruecos aceptó el repliegue, y unos 50.000 aceptaron irse por las buenas. No hay más que una respuesta: les ordenaron volver aquellos que los habían traído. Lo cual prueba fehacientemente de que fue Marruecos la que organizó la invasión y una vez probado el éxito del ensayo, decidió retirarlos a petición del Gobierno.
–No es la primera vez que Marruecos utiliza una estrategia de presión migratoria sobre nuestras fronteras al estilo de la Marcha Verde, ¿esta vez es su forma de retar al Gobierno de España por el viaje del presidente Pedro Sánchez a Argelia?
–Verdaderamente la política de Sánchez, errática, desnortada, es la que produce estas tensiones. Trump ya advirtió hace aproximadamente un mes y medio que España tenía que vigilar mejor el mantenimiento de su territorio. Cuando uno se va saliendo de los circuitos y de los centros de poder en donde España tiene que estar, los demás toman nota y actúan en consecuencia.
La entrada de la invasión se ha hecho de manera masiva, pero pacífica, si es que se puede llamar pacífica la ruptura de fronteras. Se hace deliberadamente en forma de Marcha Verde, porque así se evita la aplicación de la defensa colectiva de la OTAN, a pesar de que el Tratado de Washington no cubre directamente Ceuta y Melilla, pero se debe proteger en caso de agresión armada. Como no es armada, no están obligados a responder.
–El Gobierno modificó su posición histórica sobre el Sáhara Occidental respaldando la propuesta marroquí de autonomía de forma unilateral. ¿Debe todavía una explicación de ese giro a la sociedad española y al Parlamento?
–Una de las quiebras de la democracia española, que está siguiendo un camino muy sinuoso hacia la autocracia, es la grave violación del control parlamentario de la política exterior. Ese control hubiera exigido que se diera cuenta de por qué se rompió la doctrina de Naciones Unidas sobre el Sáhara y pactamos directamente la entrega a Marruecos. Hay una absoluta escapada del Parlamento.
El cambio de postura sobre el Sahara una señal de debilidad
–¿Cree que ese cambio de postura sobre el Sahara se ha interpretado como una señal de debilidad?
–Sin duda. Fue el primer paso, como ha sido la reacción ante esta invasión, que también está por explicarse. No se hubieran ido de Ceuta ocupada, si no es porque ha habido a cambio alguna posición del Gobierno de España, porque es evidente que fue el Gobierno de Marruecos quien organizó la invasión y la retirada. No lo hicieron gratis, fue a cambio de algo y no sabemos aún de qué.
–También hemos visto cómo se ha levantado la verja de Gibraltar y no ha habido ninguna explicación en el Parlamento.
–Ni conocemos el texto de los acuerdos sobre Gibraltar con el Reino Unido, que no han sido publicados. Hemos perdido una gran oportunidad. Este Gobierno está decidido a ceder lo que sea con tal de seguir manteniéndose en el poder.
–En la crisis de Ceuta pasó un día hasta que envió al Ejército mientras que un buque de guerra acompañó a la flotilla hasta Gaza.
–Hay 3.500 efectivos militares en Ceuta que se debían haber movilizado aquella misma tarde y no se hizo. La dejación de funciones ha sido absoluta y efectivamente contrasta con la perversa utilización de la flotilla de Gaza y el ilegal envío de la fragata a aguas de Turquía. Está establecido en la Ley Orgánica de Defensa Nacional que para movilizar unidades de esas características tiene que haber autorización previa del Congreso y no se ha buscado ni previa, ni simultánea, ni posteriormente.
Sánchez está posicionando a España en un rincón de la historia
–Usted con la invasión de la isla de Perejil lo tuvo absolutamente claro y envió cuatro helicópteros con 28 soldados de élite al peñasco donde habían izado dos banderas marroquíes.
–Y se realizó sin disparar un solo tiro ni causar una sola baja, porque tenemos un Ejército muy bien preparado, capaz de afrontar las amenazas tanto exteriores como interiores de emergencia nacional que se le planteen, como está demostrando estos días en los incendios. El problema de los militares, el problema del Ejército, el problema de los funcionarios, el problema de los trenes, el problema es que están mal dirigidos por un Gobierno que no es solo sectarismo, sino incompetencia manifiesta.
–De hecho, Sánchez pide un Pacto de Estado ante la Emergencia Climática por los incendios que arrasan España pero ni ha mencionado ningún pacto cuando violan nuestra integridad territorial.
–Ni pacto, ni siquiera dar cuentas al líder de la oposición, ni reunir la Diputación Permanente del Congreso, nada de nada. Ha cogido el avión, por cierto, uno de los grandes, que llevó a todo su séquito con anticipación, y se ha ido de veraneo a la residencia oficial cedida por los reyes en Canarias.
–¿Cree usted que Marruecos se llevará finalmente la final del Mundial a su territorio?
–En política internacional no existen los espacios vacíos. Es muy visual la teoría de los fluidos. Lo que desocupa un fluido lo ocupa el contiguo. Y Marruecos se ha dado cuenta de la debilidad de Sánchez y de su Gobierno, y está ocupando todas las áreas de influencia que le son próximas. Sea el territorio del Sáhara, las aguas de Canarias, las del Estrecho, o las ciudades de Ceuta y Melilla.
–¿Hasta qué punto está preparada España para responder a una guerra híbrida?
–España está magníficamente preparada y equipada para responder a cualquier tipo de ataque o amenaza .La profesionalización de nuestras Fuerzas Armadas ha sido un completo éxito. Otra cosa es el reclutamiento o la reserva, y que hay que invertir más a fondo en el equipamiento de drones, que es la guerra del futuro. Sí están preparadas las Fuerzas Armadas, si se las deja actuar y no se emplea indebidamente, como se ha visto en la operación de las cloacas de Leire Díez, ajenas a la legalidad y al funcionamiento normal de un Estado de derecho.
–El aumento del gasto en defensa no ha pasado por el Parlamento y no se sabe de qué partidas sale el actual 2 %, ni siquiera se ha presentado Presupuestos Generales en toda la Legislatura…
–Eso es lo más importante de transmitir. Algunos nos hemos cansado de decir que el control presupuestario es el principio básico de todo parlamentarismo, porque se basa en el principio de la anualidad y del control partida por partida del presupuesto por el Parlamento y los representantes del pueblo.
Si no se puede conocer por el Parlamento la dotación de cada una de las partidas desde hace cuatro años, no se puede controlar su uso. No se puede conocer bien cuál es el aumento real en inversiones de gastos militares, porque quieren ocultarlo para que sus socios no lo conozcan. Estamos dejando que el poder crezca automáticamente en materia de defensa sin control alguno.
–Sobre todo a través de empresas estratégicas integradas en la SEPI, donde actualmente se investiga una trama de corrupción y están imputados los dos presidentes nombrados por María Jesús Montero.
–Es algo que causa escándalo a quienes hemos conocido el antiguo INI, que era el holding de todas las empresas públicas más importantes de España y que en cierta medida se ha reconstruido con las inversiones públicas que se han hecho en Telefónica o en Indra, pero que lejos de suponer una mejora ha supuesto la entrada de gestores que no lo digo yo, lo dicen los jueces, están procesados. Los mayores del lugar recordarán que fueron presidentes del INI personalidades como Claudio Boada o como Fernández Ordóñez, ministro de Asuntos Exteriores. ¿Qué tienen que ver esos perfiles profesionales con la gente que está ahora al frente de la SEPI?
–Pedro Sánchez ha mantenido en distintos momentos una posición de fuerte discrepancia con la Administración de Trump. ¿Es más un relato de estar contra el trumpismo que una posición estratégica de país?
–Por supuesto, es estrictamente relato falso. Geopolíticamente, geoestratégicamente, España no puede cambiar. Tiene unas características específicas de peninsularidad que la hacen depender del eje estratégico de Canarias-Estrecho-Baleares, que le separa del sur y le conecta con el Atlántico y con el resto del Mediterráneo. Está unida a su vez a Europa y su tercer pilar es Iberoamérica. Salirse de la Alianza Atlántica, enfrentarse a 22 países de la Unión Europea, o apostar estrictamente por los países no democráticos iberoamericanos de carácter bolivariano es romper la posición geopolítica de España. El tiempo se cobra estas cosas.
–¿Fue una decisión acertada la negativa del Gobierno a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón en la guerra de Irán mientras Sánchez proclamaba el «No a la guerra»?
–Sinceramente no creo que no se autorizaran los vuelos, creo que fue de boquilla y que por eso se dejó de hablar del tema. Si se escucha lo que dijo la Administración de Trump es que se seguían produciendo los vuelos y el repostaje en Morón, porque hubiera sido violar el Tratado de Amistad y Cooperación bilateral entre España y Estados Unidos que prevé esas autorizaciones con carácter permanente. Bastó que levantara la voz Trump para que se siguieran produciendo.
Un presidente de España imputado por graves delitos de corrupción es algo sin precedentes y anonadante
–¿Le ha sorprendido el papel de José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela, que lejos de ser solamente de mediación con el régimen de Nicolás Maduro, está imputado por ser el líder de una supuesta organización criminal por tráfico de influencias?
–Tuve muy buena relación con el entonces prometedor diputado José Luis Rodríguez Zapatero, luego elegido líder de la oposición y finalmente presidente del Gobierno, mientras fui presidente de las Cortes y ministro de Defensa. Tuve incluso que reunirme con él periódicamente para explicarle cuáles eran los desarrollos en las operaciones de paz en las que España estaba incorporada. Pero a la vuelta de mi misión en el Reino Unido en el 2017, empecé a ver que al José Luis Rodríguez Zapatero que había conocido como líder de la oposición o como presidente del Gobierno, no se parecía en nada a un Zapatero que aparecía en la esfera internacional haciendo acuerdos con Venezuela, con el grupo Puebla, liderando la parte ideológica, haciendo contactos con China, y trabajando para intereses poco compensables. No lo reconocía.
Desgraciadamente, se ha caído la careta, porque la ha desvelado el juez Calama. Lo lamento profundamente, porque ha decepcionado no solo a sus propios seguidores, sino a todos. Un presidente de España imputado por graves delitos de corrupción es algo sin precedentes y anonadante. Tremendo, tremendo.
–Sánchez ha obviado la corrupción en su balance de fin de curso, ¿ya no se asumen responsabilidades políticas cuando han condenado al fiscal general, a su hermano y a su exministro José Luis Ábalos a 24 años de prisión?
–El problema es cuando se entra en una psicopatía del poder, una psicopatía autocrática, el resto es una huida hacia adelante. La metáfora que he estudiado es con el Macbeth de Shakespeare, el tirano por excelencia. Comete sus delitos y se mantiene en el poder por el apoyo de su esposa, pero ella termina enloqueciendo y Macbeth termina deshaciéndose de ella. Al final confunde tanto la realidad que se va quedando cada vez más solo. Hoy día ese es Sánchez, un hombre encerrado en su soledad, en su ambición de poder a la que sacrifica cualquier cosa.
–Mirando hacia atrás, ¿cuál considera que fue su mayor acierto y su mayor error cuando fue ministro de Defensa?
–Mi mayor acierto fue el final del servicio militar, la profesionalización plena de las Fuerzas Armadas y el marco jurídico para el CNI, que dejó de ser el CSID y de hacer las cosas que hasta entonces hacía. El mayor error fue, sin ninguna duda, o el mayor dolor, el Yak, en el que no tuve responsabilidad directa, pero en la que sí he tenido que sufrir muchísimo junto a las familias que perdieron la vida de sus personas queridas.