El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el jueves 13 de agosto en Ceuta
La doble cara del Gobierno con Marruecos ante la crisis de Ceuta: de la gratitud al choque
Desde que el pasado 30 de julio más de 70.000 inmigrantes asaltaran de forma masiva la frontera de Ceuta con Marruecos, Pedro Sánchez y su gabinete han decidido que diferentes ministros se trasladen hasta la ciudad autónoma para abordar las consecuencias de la crisis. Durante este mes de agosto, han estado en Ceuta los ministros del Interior (Fernando Grande-Marlaska), de Juventud e Infancia (Sira Rego), de Política Territorial y Memoria Democrática (Ángel Víctor Torres), de Asuntos Exteriores (José Manuel Albares) y de Defensa (Margarita Robles).
Este domingo, será el turno de la titular de Sanidad, Mónica García, con una visita que llega más de dos semanas después del asalto, y que ha sido solicitada por los sectores profesionales, ya que Ceuta depende a nivel sanitario de su Ministerio. Además, tal y como informó El Debate, los médicos ceutíes han denunciado que la ciudad atraviesa una «catástrofe asistencial» alarmante. Por su parte, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, viajará a Ceuta el lunes 17 por la mañana.
Durante sus intervenciones, los miembros del Ejecutivo han procurado –en la mayoría de las ocasiones– tener un discurso apacible y de agradecimiento hacia Marruecos. Por ejemplo, Marlaska ha expresado en diferentes ocasiones que «la cooperación con nuestros vecinos, con Marruecos, es absolutamente extraordinaria y excepcional», un país que «está trabajando de una forma relevante e importante» para evitar un nuevo salto fronterizo.
En una línea similar se expresó Albares, quien señaló que «Marruecos en estos momentos colabora plenamente para que Ceuta recobre la normalidad lo antes posible», a la vez que explicó que cada día habla «en varias ocasiones» con su homólogo marroquí, el ministro de Exteriores, Naser Burita.
A pesar de estos discursos dulces, también han ido al choque con el país alauita, especialmente después de que el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, dijera esta semana que Ceuta y Melilla «son nuestra tierras», y que plantean la «cuestión» de la soberanía cada vez que se reúnen con España.
Tras estas palabras, Robles manifestó –en un mensaje que, aunque no lo concretó, iba dirigido al país norafricano– que «tiene que quedar muy claro que Ceuta y Melilla son, españolas no, españolísimas». «Ni a Ceuta ni a Melilla se las toca, porque, efectivamente, España es un país que se siente muy orgulloso de lo que es España, y Ceuta y Melilla son la mejor representación de lo que es España», apostilló.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, este miércoles en Ceuta
El tema de la gestión de los menores que se encuentran en la ciudad autónoma también ha generado un doble discurso. El lunes, el ministro Torres defendió que lo «lógico» es buscar el «reagrupamiento de menores con Ceuta», que este «no es sencillo porque depende de la voluntad del país de donde son originarios esos menores»; lo que insinuaba que Marruecos no estaba demasiado por la labor. Menos de 48 horas después, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, cambió el pasó y subrayó que la «prioridad absoluta» del Gobierno y del país alauita es que «los menores que cruzaron la frontera vuelvan con sus familias a Marruecos». «Estamos trabajando con el Gobierno marroquí», apostilló.
Más allá de las diferentes contradicciones entre los ministros, el jueves, Marlaska –desde Ceuta– mostró una doble cara en la misma comparecencia. Aseveró que «las relaciones en todos los ámbitos entre el Reino de España y el Reino de Marruecos son absolutamente estrechas y basadas en la lealtad», a la vez que dejó claro a los marroquíes y a su Gobierno que «los que se encuentren en situación ilegal, aquellos que estén, si están escondidos, serán localizados, serán identificados y, evidentemente, se tramitará el expediente administrativo donde se concretará su situación de irregularidad, de estancia irregular, y, en ese sentido, se procederá a su expulsión».