El consejero de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) y expresidente de Correos y Telégrafos, Juan Manuel Serrano Quintana
Dueño del Peugeot y padrino de Leire en Correos: Serrano, el hombre de Sánchez que rinde cuentas hoy ante el juez
La UCO ve en él una «participación preeminente» en la trama Leire Díez —a quien colocó en Correos— y en la «desestabilización» de las causas judiciales que afectaban al partido.
Otro nuevo nombre cercano al presidente del Gobierno. Y, de nuevo, un hombre de su máxima confianza. Este martes 18 de agosto, Juan Manuel Serrano, quien fuera jefe de gabinete de Pedro Sánchez y expresidente de Correos, acudirá a la Audiencia Nacional para que el juez Santiago Pedraz «verifique» el clonado de su móvil e incorporarlo al caso Leire Díez, donde está siendo investigado.
Dueño del Peugeot —que siempre fue un Mercedes blanco clase C— en el que Sánchez se embarcó con los condenados José Luis Ábalos y Koldo García, además de Santos Cerdán, para conquistar la presidencia del Partido Socialista, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ve en él una «participación preeminente» en la trama Leire Díez —a quien colocó en Correos— y en la «desestabilización» de las causas judiciales que afectaban al partido.
La patada de Sánchez al llegar a la Moncloa
La relación entre Serrano y Sánchez parte del Comité Federal del pucherazo en el que se destapa como uno de los grandes apoyos del ahora líder del Ejecutivo. En su Manual de Resistencia, Sánchez lo describe como uno de los «compañeros que luego se convirtieron en personas a las que quiero en lo personal y en lo político». «Mucho de lo que he logrado es gracias a Juanma Serrano, que me apoyó en los momentos más difíciles siendo un amigo y colaborador leal, algo que siempre agradeceré», decía en otra ocasión. Sánchez también tenía relación con la esposa de su jefe de Gabinete, Isaura Leal.
Sin embargo, cuando el jefe del Gobierno llegó a la Moncloa en 2018, fue cesado en favor de Iván Redondo. Esto no significaría el fin de su vida de lo público; fue colocado en una de las mayores empresas públicas de España: Correos, donde tenía un sueldo anual de 200.000 euros.
Pedro Sánchez y Juan Manuel Serrano, presidente de Correos
Un agujero en Correos
Desde que Serrano estuvo a la cabeza de la gestión —aterrizó en julio de 2018 hasta ser cesado en diciembre de 2023 y reemplazado por Pedro Saura, secretario de Estado del Ministerio de Fomento de Ábalos—, el grupo no levanta cabeza. Dejó un agujero de 1.200 millones de euros y llevó a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a números rojos —bajo la gestión de María Jesús Montero como ministra de Hacienda—.
Durante su etapa, ningún técnico de la entidad quiso firmar un polémico pliego de contratación para un nuevo servicio de transporte internacional de paquetería y mercancías por vía aérea, como buscaba Serrano. Este se acabaría cerrando a principios de 2022 —sin concurso público— con Evelop Airlines, integrada en Ávoris —a su vez dirigida por Globalia, matriz de Air Europa— quien tenía como consejero delegado a Javier Hidalgo. El proyecto, que cosechó pérdidas de 25 millones de euros, recibió el nombre de Correos Cargo, una única ruta: dos aviones Airbus A330 recorrían Madrid-Hong Kong-Madrid de la mano de Iberojet.
Las aguas estuvieron revueltas en su mandato. Ejecutó una reorganización duramente criticada por los sindicatos. En declaraciones a El Debate, fuentes internas de la compañía hablaban de «clima de desazón profesional y estupefacción ante la forma de gestionar desde la sede central, a pesar del derroche de las campañas publicitarias en prensa, radio y televisión presentando una realidad idílica inexistente».
Cesó, entre otros, al director de Operaciones Magín Blanco e incluyó su área en Estrategia. En Filatelia, se había despedido a Modesto Fragas, hombre con gran reputación dentro y fuera de la entidad, y se colocó a Jordi Escruelas, proveniente del departamento de Innovación, pese a no saber nada del área —como reconocería a sus compañeros en su primer día—. Ocho meses después, fue despedido y sustituido por Leire Díez.
La contratación de Leire, una cuestión «estratégica»
Entre noviembre de 2021 y febrero de 2024, la fontanera socialista ocupó diferentes cargos, hasta que llegó a la subdirección de Relaciones Institucionales —despidiendo también a Elena Fernández, que llevaba dos décadas como jefa del departamento—, Filatelia, Estudios y Futuro, cargo creado por Serrano para la fontanera. Ella misma se presentaba como «la persona que ha puesto el PSOE» y que «tenía acceso al one», como quedaría grabado durante la reunión con el fiscal Ignacio Stampa y por lo que está imputada por delitos de cohecho y tráfico de influencias en el Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid.
De hecho, la UCO consideraba que la colocación de Díez en la entidad pública era una cuestión «estratégica» para los investigados por las mordidas de la SEPI, entre los que se encuentran su exvicepresidente Vicente Fernández y el empresario Antxon Alonso, además de mencionar que Serrano «participó activamente en el nombramiento».
Leire Díez y Juanma Serrano, en un acto por el Día de la Mujer de 2023
Numerosos contratos se han visto afectados por las maniobras de Leire y Serrano, entre los que se encuentran el firmado con Huawei, la adquisición por 11 millones de euros del 51 % de la portuguesa Rangel, el suscrito con Juan Carlos Barrabés —el que fuera «colaborador» de la Cátedra de Transformación Social Competitiva de Begoña Gómez— y otro «contrato a dedo» con Sortis —investigada por el caso Koldo— por servicios de asesoría en telecomunicaciones por valor de 2 millones de euros. Esta operación se entrelaza con los contratos de mascarillas por los que el Tribunal Supremo ha condenado a Ábalos y Koldo, su exasesor.
Rescatado en Transportes tras su salida de Correos
Para finales de este mes de mayo, el magistrado Santiago Pedraz observaba indicios de «colaboración» con los investigados Javier Pérez Dolset, Gaspar Zarrías, Santos Cerdán o la propia Leire en la «ejecución de concretos y aislados actos en auxilio de su ilícito plan» y en la posible financiación irregular de los mismos. Tanto es así que, según un informe de la UCO, compartieron 9.355 mensajes de WhatsApp entre 2020 y 2024 y 1.487 correos, entre los que hacen constantes referencias a «reuniones y encuentros» vinculados con la trama de la SEPI, algunos con el expresidente de la sociedad pública Vicente Fernández, dirigidos a «la defensa de los intereses de determinados miembros del PSOE y del Gobierno».
El día siguiente a la publicación por parte de Sánchez de su Carta a la ciudadanía, en la que aparentemente no cerraba la puerta a dimitir, la exmilitante convoca a Serrano: «Juanma –escribe–, súper urgente, llámame en cuanto puedas, que tiene que ver con la decisión del jefe de ayer». La fontanera insiste: «Dime que mañana puedes estar a las 9,30 en Ferraz». Contesta Juanma: «Estoy libre, sí». Es decir, los indicios apuntan a que el estrecho colaborador de Sánchez estaba al corriente de todo lo que hacía el operativo.
Con su salida de Correos, Moncloa no lo abandonó a su suerte pese a haber hundido la cifra de negocios de la empresa en un 6 % y el número de envíos un 50 %. El ministro de Transportes —cartera desde la que se orquestó el caso mascarillas— Óscar Puente lo repescaría como director de la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre entre enero de 2024 y marzo de 2025. Durante ese tiempo, se embolsó 80.000 euros anuales.