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Sede principal de la Comisión Europea en BruselasPablo Ojer

El curso político comienza en Bruselas con mucha pelea por los Presupuestos y cero por Ceuta

Solo la inclusión por parte de los eurodiputados españoles en el pleno de Estrasburgo traerá a la memoria de Europa la mayor crisis migratoria en sus fronteras

Uno de septiembre y, como si la semana bruselense no fuera lo suficientemente corta, los europarlamentarios comienzan el nuevo curso político en martes con reuniones de la mayor parte de las comisiones parlamentarias y goteo de visitas ministeriales. Por parte española, la ministra de Defensa, Margarita Robles, este mismo martes y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, el miércoles.

Así por ejemplo, hoy mismo, las comisiones de Medio Ambiente, de Pesca y de Industria y Energía votarán sus posiciones sobre los próximos Presupuestos de 2027. Lo mismo hará el miércoles la comisión de Desarrollo Regional. Y la comisión de Presupuestos debatirán la posición del Consejo de la UE sobre los mismos presupuestos.

Y es que en los próximos tres meses no solo hay que cerrar los Presupuestos anuales del próximo 2027. También hay que llegar a un acuerdo para los Presupuestos a largo plazo de la Unión Europea (2028-2034), los más importantes del calendario económico de la UE, por encima de los anuales, puesto que marcan la política de lo que serán los próximos 7 años de Europa.

Y claro, Europa mira tanto a los próximos 7 años que no tiene tiempo para hablar de lo más reciente, de lo que ha marcado este verano no solo en España, sino en toda Europa puesto que Ceuta es una de las fronteras más importantes del continente puesto que es la única, junto con Melilla, que se encuentra en el continente africano.

Si se tiene en cuenta la entrada de alrededor de 80.000 inmigrantes, en su mayoría marroquíes, en un solo día como ocurrió el pasado 30 de julio en la ciudad autónoma de Ceuta, esta crisis humanitaria supera con creces lo ocurrido en Lampedusa en 2023 y en la isla griega de Lesbos en 2015.

Hace once años, la huida desesperada de sirios de la guerra civil que asolaba su país desbordó el tránsito entre Turquía y Grecia con cerca de medio millón de inmigrantes en aquel año. Pero en términos diarios, el punto crucial se dio en julio de aquel año cuando arribaron a la isla griega, con una población muy similar a la de Ceuta, de 50.000 inmigrantes en los 30 días. Una cifra un 50 % superior a la de aquel mes entraron en la ciudad española en solo 24 horas.

Y tampoco tiene equiparación a la de la isla de Lampedusa (Italia) en 2023. En esa ocasión fueron algo más de 8.000 entradas entre el 12 y el 14 de septiembre de aquel año, la décima parte de inmigrantes en el triple de tiempo de lo acontecido en Ceuta el 30 de julio.

Y Bruselas se volcó en ambas crisis migratorias, la de Lesbos y la de Lampedusa. Pero apenas se ha molestado en reaccionar con la de Ceuta. En el caso de la ciudad española, el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, se limitó a pedir a España que solicitara ayuda económica, que se le concedería sin problema. Una movilización muy lejana a las de Lesbos y Lampedusa, donde se envió ayuda económica y humanitaria y se establecieron programas de ayudas.

Ni Bruselas ha mostrado demasiado interés, ni los países vecinos a España se han mostrado demasiado dispuestos a ayudar. Es más, más bien al contrario, tanto Italia como Francia han reaccionado a la crisis española estrechando sus fronteras mediante la suspensión del acuerdo de Schengen en el caso del país que dirige Giorgia Meloni, y reforzando las fronteras con más controles en el caso del país de Emmanuel Macrón.

Pese a que tan solo hace un mes que se produjo la mayor crisis migratoria a la que se ha enfrentado Europa en las últimas décadas, los países comunitarios están más interesados en sacar adelante esos Presupuestos europeos a largo plazo.

Y es que esa cuestión es en la que se ha centrado Alemania, que aboga por una reducción presupuestaria puesto que su economía nacional arrastra una paralización que se prolonga demasiado en el tiempo y que no quiere que le pase factura.

Por cierto, una reducción presupuestaria que afectaría especialmente a España con el recorte de las ayudas agrarias de la Política Agraria Común (PAC) y con la que los germanos se enfrentan también a la otra gran potencia europea, Francia, donde, al igual que sucede en España, el sector primario representa un porcentaje importante del PIB nacional.

De ahí que tan solo la introducción de la cuestión de Ceuta en el pleno parlamentario vía declaración en el pleno del Parlamento Europeo que se celebrará en Estrasburgo (Francia) a mitades de septiembre, y la concentración en apoyo a Ceuta convocada para este próximo miércoles 2 de septiembre en el corazón de Bruselas recordará a la administración comunitaria que Ceuta también existe.