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Varios inmigrantes ilegales en una playa de CeutaEP

Investigación

El informe de la Policía sobre Ceuta atribuye a Marruecos la «dirección estratégica» del salto de los inmigrantes ilegales

El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional ha detectado indicios de que la coordinación operativa que permitió la entrada irregular de entre 75.000 y 85.000 personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio está vinculada a personas con capacidad de mando sobre las fuerzas de seguridad marroquíes desplegadas en la frontera. El Debate publica el contenido del informe elaborado por este organismo policial a requerimiento de la Audiencia Nacional, un documento de 52 páginas más anexos que descarta la tesis del hecho espontáneo y describe la entrada masiva como «un proceso o un procedimiento con distintas fases materiales de ejecución».

El informe, fechado a finales de agosto y firmado por el CENIF, no imputa formalmente al Estado marroquí. Pero enumera una acumulación de indicios como un despliegue reducido, guiado activo de la masa por agentes uniformados, presencia de individuos no uniformados dando órdenes a la propia policía marroquí que, según el propio documento, exceden «con mucho» la capacidad de cualquier organización criminal de tráfico de personas conocida en la zona.

La entrada se produjo por el Espigón de El Tarajal, un vallado de sesenta metros que se adentra en el mar y que separa la Playa de Castillejos, en territorio marroquí, de la Playa de El Tarajal, ya en España. Según el informe, los inmigrantes accedían rodeando el espigón a nado o caminando por el estrecho rompeolas.

«Los inmigrantes relatan de forma prácticamente unánime que los efectivos policiales no sólo permanecían en actitud pasiva ante los intentos de entrada sino que les ofrecían indicaciones para que accediesen a través del agua por la zona del Espigón de El Tarajal y no por otros accesos», recoge el documento. La Policía sostiene además que existen imágenes de fuerzas de seguridad marroquíes uniformadas «que dan indicaciones a los inmigrantes para acceder a España» y que organizan el acceso de vehículos de gran tonelaje a la zona.

El hallazgo más comprometedor del informe es la identificación de un grupo de individuos no uniformados a los que la Policía denomina «agentes dinamizadores sobre el terreno». Se trata de varones de entre 30 y 50 años, complexión fuerte, pelo corto, vestidos con ropa neutra y calzado deportivo cerrado —«incluso hay casos en que portan gorras con logotipos policiales»—, cuyo comportamiento no encaja con el de la masa migratoria: caminan en sentido contrario al flujo, se apartan de las vías de paso, arengan a la gente para continuar la marcha y mantienen conversaciones telefónicas permanentes «como si registrasen o monitorizasen el acontecimiento».

El documento incluye un anejo fotográfico específico y remite a un vídeo, titulado internamente «2026_Ceuta_Agentes_Dinamizadores», en el que, según la Policía, «en algunos casos se les ha detectado impartiendo instrucciones al personal uniformado desplegado sobre el entorno». Es decir: civiles dando órdenes a policías marroquíes en pleno colapso fronterizo.

El informe cruza esta descripción con el análisis de imágenes satelitales del propio 30 de julio, coincidente con la celebración del Día del Trono en la cercana localidad de Rincón/M'Diq, con la presencia del rey de Marruecos y parte del establishment del país. Las imágenes, según el CENIF, muestran una presencia policial y militar marroquí «sensiblemente más reducida de lo habitual» en el entorno del Espigón, limitada en exclusiva a la entrada del paso fronterizo habilitado, mientras playa, escollera y carreteras de acceso permanecían despejadas pese a la acumulación de miles de personas.

El contraste, subraya el documento, se hace más elocuente al compararlo con la respuesta marroquí a la convocatoria posterior del 15 de agosto: 294 detenidos, entre ellos 248 subsaharianos, ningún acceso al vallado y expulsión de la prensa española de la zona. La Policía interpreta esa segunda respuesta, mucho más contundente, como la prueba de que Marruecos dispone de capacidad de control total cuando decide ejercerla, lo que refuerza la sospecha sobre la inacción del 30 de julio.

El CENIF estructura el fenómeno en cinco niveles: quienes cruzan físicamente la frontera; los dinamizadores del mensaje viral en redes sociales, con un pico de 1.974 mensajes el 30 de julio y una presencia del 90,8% de números de teléfono con prefijo marroquí; los organizadores del flujo sobre el terreno; un cuarto nivel de planificación que replica pautas ya vistas en las crisis migratorias de 2021 y 2024; y un quinto nivel, de «dirección», cuya autoría material no ha podido individualizarse todavía pero que, según el informe, «requiere una alta capacidad de influencia en redes sociales, en personas vinculadas a las fuerzas de seguridad de Marruecos y en personas o instituciones con la capacidad y experiencia necesaria para formar parte del nivel de planificación del proceso».

El documento apunta asimismo a la distorsión viral de la sentencia del Tribunal Supremo 814/2026, de 29 de junio, resumida en los mensajes de captación como «si entras nadando, no pueden devolverte», y a un patrón de contranarrativa oficial marroquí posterior que atribuye la crisis a organizaciones criminales y a injerencias argelinas, mientras cuestiona a través de medios afines el estatus de Ceuta y Melilla como «ciudades ocupadas». El Tribunal Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, destinatario original del informe, deberá decidir ahora si abre diligencias específicas sobre el nivel de dirección que la propia Policía reconoce no haber podido identificar.

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