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Incursiones «a nado» en Ceuta y Melilla durante el mes de julio, previas a la invasión de final de mesEl Debate

Las conclusiones del informe del CENIF

Marruecos «sobrecargó» los recursos españoles en Ceuta y Melilla durante todo julio para asegurarse el colapso fronterizo con la invasión

Las incursiones vía marítima arrancaron el primer día del verano, con un punto de inflexión a mediados de mes que se disparó en las horas previas al asalto ceutí

La invasión de Marruecos a Ceuta no empezó el 30 de julio. Fue el resultado de un plan diseñado bajo la «dirección estratégica» del régimen de Mohamed VI que se gestó duratne todo el mes anterior, gracias a un incremento progresivo de la presión migratoria, con entradas «a nado» de irregulares en las dos ciudades autónomas españolas que «sobrecargó» los recursos. Marruecos desgastó durante treinta días el sistema para asegurarse del «colapso» del mismo, durante la invasión predeterminada de nuestra soberanía.

De acuerdo con el contenido del informe policial solicitado por la Audiencia Nacional, que investiga lo ocurrido, el 1 de julio se contabilizó la entrada irregular de 6 personas, una constante que se replicó durante la primera decena del mes, en el que las incursiones ilegales se movieron en cifras de un solo dígito.

Sin embargo, los investigadores de la Comisaría General, bajo la dirección jurídica de la jueza María Tardón, identificaron un punto de inflexión anticipado, a mediados de mes, tal y como queda reflejado en el gráfico incorporado en el informe requerido por la magistrada. Una dinámica que se agravó, en la última semana de julio, cuando la curva se disparó de forma exponencial hasta el mismísimo día 30, en el que se llegó a más de 75.000 de golpe -desde los 66, 125 o 194 ilegales, cifra esta última asignada al día 29 de la serie-.

Dicha proyección in crecendo tuvo un efecto perverso que, de acuerdo con el análisis de los números sobvre la mesa, el informe identifica sin matices: con ello, Marruecos, fue «sobrecargando» el sistema español hasta asegurarse de que, cuando fuese necesario, en el día clave, la capacidad de respuesta sea más reducida o lenta, sino nula.

No en vano, el documento policial determina que cada entrada «a nado» desde Marruecos a España obliga a nuestro país a desviar recursos al rescate de personas en riesgo de ahogamiento lo que, por tanto, «va dejando al límite» los efectivos destinados a vigilancia, control y saturando, en paralelo, tanto los Centros de Estancia Temporal (CETI), como las dependencias policiales y sanitarias. Así las cosas, el régimen de Mohamed VI consumó su test de penetración, el día 30, con un sistema ya fatigado lo que le aseguró el éxito de la misión, por «colapso», al otro lado.