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El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, con la presidenta de los socialistas europeos, Iratxe García, la semana pasadaEFE

La defensa socialista de Marruecos hace casi imposible un acuerdo para la resolución sobre Ceuta en la Eurocámara

La cerrazón del PSOE empuja al PP a recibir los votos del ala más conservadora

Muchos eurodiputados socialistas no recibieron el pasado lunes la carta que remitió la Embajada de Marruecos ante las instituciones europeas de Bruselas con la que pretendía influir en el debate sobre la crisis de Ceuta que esta semana se está produciendo en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo.

Tampoco les hacía falta. La obediencia a la postura expresada por el presidente del Gobierno español es suficiente para que los socialistas del PSOE en la Eurocámara, según fuerza dentro del grupo Socialistas y Demócratas, es suficiente para excluir cualquier responsabilidad a Marruecos en la entrada masiva de 80.000 personas en la ciudad autónoma el pasado 30 de julio.

Y esta defensa de Sánchez y, con él, de Marruecos hace casi imposible un acuerdo con el Partido Popular Europeo para aprobar en la sesión de este jueves de una resolución sobre la crisis de Ceuta.

El texto propuesto por los 'populares' «pide a las autoridades marroquíes que asuman sus responsabilidades como socio clave de la Unión Europea y que cumplan sus compromisos en materia de gestión de fronteras, retorno y cooperación migratoria». Y, al mismo tiempo, «respalda» la carta firmada por 22 países europeos el día en que explotó la crisis de Ceuta y en la que se advertía de que «las políticas nacionales, como las regularizaciones masivas, no pueden adoptarse sin tener en cuenta sus repercusiones en los demás Estados miembros, en el espacio Schengen y en el conjunto de la Unión».

Y claro, los socialistas no pueden admitir que se insinúe la «responsabilidad» de Marruecos en los sucesos y mucho menos que se achaque a la regularización masiva que aprobó el Gobierno de Sánchez la pasada primavera una influencia máxima en el asalto a la frontera de Ceuta.

El texto socialista, por el contrario, pide una «investigación independiente» sobre lo acontecido en la ciudad autónoma y ataca expresamente a Italia por suspender el Espacio Schengen para España. Por supuesto, las únicas menciones al Gobierno español o al de Marruecos son para alabar su trabajo en la búsqueda de una solución a un problema que lo deja en «humanitario», contradiciendo así la consideración de «acto de guerra híbrida» que apuntan los 'populares'.

De ahí que, si no hay un giro de 180 grados en las propuestas de resolución, el Partido Popular Europeo tendrá que acercarse a los grupos parlamentarios que se ubican a su derecha, que sí que suman mayoría en la Eurocámara aún a falta de que algunos grupos de independientes como Renew, donde está la eurodiputada del PNV que el martes desveló la existencia de la carta de Marruecos, y el grupo de los No Adscritos, anuncien o decidan su respaldo.

Este miércoles continuarán las negociaciones entre unos y otros una vez que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, proclame su discurso sobre el Estado de la Unión. Pero si los socialistas activan sus planes preelectorales, harán todo lo posible por torpedear un acuerdo con el Partido Popular Europeo. Al fin y al cabo, a Sánchez le conviene que el PP se apoye en los grupos donde se encuentra Vox (Patriotas por Europa) o los dos eurodiputados españoles de Conservadores y Reformistas (ECR), Diego Solier y Nora Junco, para agitar la bandera del miedo con el «que viene la derecha».