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Alberto Recarte

Delcy Rodríguez y la corrupción del PSOE de Sánchez

«El sobre, con derechos a la compra de petróleo por valor de 250 millones de dólares, que Delcy Rodríguez entregó a Aldama, como representante «político» del gobierno español en ese momento, no fue un regalo personal al propio Aldama. Él era un puro intermediario que tenía que traspasarlo a los responsables del PSOE»

Delcy Rodríguez y Nicolás Maduro cuando trabajaban codo con codo en la última investidura del bolivarianoEfe

Durante mucho tiempo he estado intentando descifrar la importancia de la carta con un recibo, un «voucher», que Delcy Rodríguez entregó a Víctor de Aldama, en la que se menciona petróleo por valor de 250 millones de dólares, para que este se lo pasara, presumiblemente, a Rodríguez Zapatero como representante del PSOE de Sánchez.

Un magnífico libro de Steve Coll, un laureado periodista norteamericano de investigación, titulado «The Achilles Trap», la trampa de Aquiles, creo que explica cómo todo el sistema de corrupción de Saddam Hussein se ha replicado en la dictadura bolivariana de Chávez, Maduro y Delcy Rodríguez.

La coalición internacional, liderada por Estados Unidos y aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el voto a favor de la Federación Rusa de Boris Yeltsin y más de cien otros países, entre ellos España, y el resto de la Unión Europea, organizó un enorme ejército para liberar a Kuwait y derrotar a Saddam Hussein, que había rapiñado e incendiado la mayoría de los pozos de petróleo kuwaitíes, durante su retirada.

Esa operación titulada como «Tormenta del Desierto» tiene lugar entre el 24 de febrero y el 28 de febrero de 1991, bajo la presidencia de George Bush.

Tanques estadounidenses M1 Abrams avanzan durante la operación Tormenta del Desierto de la Guerra del Golfo de 1991

Lo que comienza inmediatamente después es la investigación sobre la existencia de armas de destrucción masiva, gases, agentes biológicos y enriquecimiento de uranio y plutonio para producir bombas atómicas. Y se descubre que el Irak de Saddam Hussein no sólo había gaseado a su población kurda y chiita en el sur del país, sino que seguía con instalaciones operativas produciendo más gases. Y lo más determinante, se descubren dos instalaciones nucleares que estaban muy avanzadas, enriqueciendo uranio y plutonio para tener listas bombas nucleares en unos meses. Investigaciones que llevó a cabo la UEIA, la Agencia Internacional de Energía Atómica.

El Consejo de Seguridad interviene la economía iraquí y le prohíbe la exportación de petróleo hasta tener la certeza de que no había más armas de destrucción masiva en otras posibles instalaciones.

Durante el periodo siguiente la falta de ingresos por la venta de petróleo hundió la economía iraquí, declarándose una enorme hambruna y problemas de salud que afectaban a toda la población.

En 1995 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba el plan «Oil-for-Food», que entra en vigor en diciembre de 1996, por el que se permite la exportación de petróleo por una cuantía de 4.000 millones de dólares cuyos ingresos tendrían que dedicarse a la importación de alimentos y servicios médicos para la población iraquí.

Todo lo anterior está descrito minuciosamente en el libro de Steve Coll, que continúa la investigación de cómo se desarrolló ese plan.

En primer lugar, se designó a la Secretaría General de las Naciones Unidas para controlar ese proceso. En ese momento presidido por Boutros-Ghali y al que sucede Kofi Annan entre 1997 y 2006.

Saddam Hussein corrompió la Secretaría de Boutros-Ghali y la de Kofi Annan. Steve Coll apunta directamente al primero, aunque no consiguió pruebas suficientes de los pagos que se sospechaban, y de Kofi Annan sólo certifica el apoyo directo a los proyectos de Saddam Hussein para que fuese él y su gobierno los que controlaran el proceso de venta de petróleo, la importación de alimentos y medicinas y su distribución entre la población. Steve Coll cuantifica en 2.000 millones el valor de los alimentos y medicinas que llegaron a la población, mientras otros 2.000 millones se los apropió Saddam Hussein y su entorno más cercano.

Saddam Hussein en 2005 declarando durante el juicio por la masacre en Dujail©KORPA

Como corruptos a nivel personal ha identificado a un alto funcionario de la Secretaría General de las Naciones Unidas y a políticos rusos, franceses, chinos y norteamericanos.

A este grupo corrompido para que le permitieran controlar la exportación de petróleo Saddam Hussein nunca les pagó una comisión. Lo que hizo fue enviar cartas que daban derecho a comprar una cantidad determinada de petróleo iraquí a un precio por debajo del mercado para ese tipo de petróleo. Los políticos y funcionarios internacionales que recibían esas cartas, con esos derechos, sólo tenían que traspasarlos a cualquiera de las compañías petroleras internacionales que les pagaban una comisión por la entrega de esos derechos. Steve Coll cifra que esas comisiones fluctuaban entre los 10 y los 40 centavos por cada barril de petróleo que compraban a Irak.

En total el 30% de todas las exportaciones de petróleo de Irak se adjudicaron a políticos rusos, un 15% a políticos franceses, un 10% a políticos chinos y un porcentaje indeterminado a políticos norteamericanos.

Entre los beneficiados rusos se encontraba Zyuganov, jefe del partido comunista ruso siendo presidente Boris Yeltsin. Entre los franceses el más destacado fue Charles Pasqua, que fue ministro del Interior con Chirac, al que le tocaron 15 millones de barriles de petróleo.

El regalo a políticos franceses no debe extrañar a nadie. Francia fue el gran socio comercial del régimen de Saddam, al que vendió desde centrales nucleares hasta todo tipo de armas y proyectos industriales. En la mejor de las tradiciones francesas.

Este sistema de corrupción se consolidó entre 1997 y 2003, año en que comienza la invasión de Irak por parte del ejército norteamericano y del británico y otros países, con el apoyo político de otros muchos gobiernos, como el español, y contra la opinión de la Rusia de Putin, la China de Xi, la Francia de Chirac. Steve Coll revela que tanto Clinton como Bush estaban convencidos de que Saddam seguía teniendo instalaciones nucleares, en parte porque este último no paraba de hacer declaraciones afirmando que eso era cierto.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el presidente de China, Xi Jinping, se estrechan la manoAFP

La Venezuela de Chávez, Maduro y Delcy Rodríguez fue sometida a restricciones en sus ventas de petróleo al exterior por parte de sucesivos gobiernos norteamericanos por haber expropiado, sin indemnización, las instalaciones de las grandes petroleras norteamericanas, Exxon y Chevron, junto con otras menores. Repsol también fue expropiada, pero decidió seguir produciendo petróleo, impagado, con la esperanza de volver a recuperar activos y deudas, lo que ha logrado desde el secuestro de Maduro. La deuda con Repsol parece que alcanza los 4.000 millones de dólares, que la compañía española tiene completamente amortizados.

Los casos de corrupción con el petróleo venezolano de Pedevesa son innumerables. Casos investigados en Estados Unidos, Suiza y la propia España, donde ya han sido condenados algunas figuras políticas, como Morodo, que fue embajador en Caracas y hombre de confianza de Bono y Zapatero, durante el gobierno de Rodríguez Zapatero desde 2004 hasta 2011.

José Luis Rodríguez Zapatero y José BonoPaula Andrade

El sobre, con derechos a la compra de petróleo por valor de 250 millones de dólares, que Delcy Rodríguez entregó a Aldama, como representante «político» del gobierno español en ese momento, no fue un regalo personal al propio Aldama. Él era un puro intermediario que tenía que traspasarlo a los responsables del PSOE. En ese documento, además de la cifra que se ha conocido, debería figurar una cantidad de barriles de petróleo venezolano a un precio por debajo del de mercado para ese tipo de petróleo, que el recipiendario último podría traspasar a una compañía petrolera, mediante el pago de la correspondiente comisión que se negociara entre ellos.

Si, efectivamente, ese sobre y su contenido fuera el que se sospecha, el que lo vendiere podría ingresar 2.500.000 dólares si la comisión fuera del 1%, o 7.500.000 dólares si fuera del 3% o cantidades aún mayores. Cantidades suficientes para comprar la voluntad política del que lo recibiera en última instancia.

Ese documento y su correspondiente sobre, no tiene, lógicamente, ahora, ningún valor. Excepto como prueba de la corrupción, que, por otra parte, tras comprobarse que Aldama, colaborando con la Justicia, lo habría entregado en el tribunal competente, es lógico pensar que se emitió otra carta y que esta se entregó a otra persona próxima a Pedro Sánchez. Dada la estrecha colaboración del gobierno de Trump con Delcy Rodríguez no parece posible que lleguemos a tener información adicional acerca de otros posibles documentos, con su correspondiente sobre, que podrían haber estado ligados a personas o a instituciones españolas. Aunque quizá, el día que Sánchez deje de ser presidente del gobierno español, Trump presidente de Estados Unidos y Delcy Rodríguez presidenta de Venezuela, sabremos mucho más de ese posible sistema de corrupción. La historia no ha terminado para intranquilidad de los responsables.

Una última pregunta, ¿qué estaba comprando el gobierno de Delcy Rodríguez? Lo único lógico es el apoyo político del gobierno español y el de la Internacional Socialista. Recuérdese que la entrega del sobre ocurrió el 4 de febrero de 2020, unos días después de la visita de la propia Delcy Rodríguez, entonces Vicepresidenta, al aeropuerto de Barajas. Parece lógico pensar que durante las horas de estancia en Barajas algo se acordó entre ambos gobiernos

ALBERTO RECARTE

Madrid, 18/9/2026

«The Achilles Trap» by Steve Coll

Published in the UK by Allen Lane and in US by Penguin