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Pedro Sánchez, durante su discurso del año pasado en la ONUEFE

Cuatro grandes citas

Sánchez inicia en la ONU una gira internacional con cuatro grandes citas y cierto aroma a despedida

El presidente viaja este lunes a Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que será la última de António Guterres y puede que también la suya

Dado que este curso habrá elecciones generales y que las posibilidades de Pedro Sánchez de salir reelegido son muy limitadas, puede que la de este año sea la última Asamblea General de la ONU en la que participa el presidente, que no se ha perdido ninguna desde que llegó. En la Moncloa aseguran que no piensan en ello, pero hay cierto aroma de despedida en la gira internacional que Sánchez tiene prevista de aquí a fin de año, y en la que quiere dejar huella.

La primera gran cita es el cónclave anual de las Naciones Unidas, a partir del próximo lunes en Nueva York. La segunda, la Cumbre Iberoamericana que acogerá Madrid los días 4 y 5 de noviembre. La tercera, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (la COP31), a partir del 9 de noviembre en la ciudad turca de Antalya. Y la cuarta, la reunión del G-20 en Miami, los días 14 y 15 de diciembre.

El presidente inicia su agenda internacional de este curso a partir de este lunes en Nueva York. Y lo hace más desubicado que nunca. Enfrentado a la UE por su política migratoria, a la que sus socios responsabilizan -al menos en parte- de la invasión que sufrió Ceuta el 30 de julio. Enfrentado a Estados Unidos e Israel. Apocado ante Marruecos. Y con cada vez menos aliados en Hispanoamérica, donde la derecha continúa barriendo el continente con cada elección.

Este año se han unido al cambio Colombia, con Abelardo de la Espriella; Perú, con Keiko Fujimori; Chile, con José Antonio Kast; Costa Rica, con Laura Fernández, y Honduras, con Nasry Asfura. Para colmo, Sánchez podría perder a otro aliado de los pocos que le quedan en octubre, si el brasileño Lula da Silva no sale reelegido en un país polarizado al máximo.

El presidente desembarcará en Estados Unidos con su traje de líder del progresismo mundial; porque dicen en el Gobierno que no es ningún recién llegado, sino que tiene un legado que defender y del que presumir. Su discurso ante la ONU, así como sus intervenciones en otros foros a los que ha sido invitado, versará en torno a la defensa del multilateralismo frente a la ley del más fuerte, la defensa de su modelo económico «inclusivo», el feminismo y un desarrollo humanista de la inteligencia artificial.

Fuentes del Ejecutivo adelantan que, dado que Ceuta es la prioridad de Sánchez ahora, en las entrevistas, reuniones e intervenciones del presidente estará presente la crisis de la ciudad autónoma. No obstante, aclaran que no hay un plan para promover una declaración conjunta aprovechando esa feria de las relaciones internacionales que es la Asamblea General de las Naciones Unidas. Lo que no dicen es que tampoco lo conseguiría. Y habría que ver qué tipo de declaración sería, puesto que el PSOE votó en contra de la que el Parlamento Europeo aprobó el jueves, que calificaba lo ocurrido de «invasión» y señalaba a Marruecos.

El gran reclamo del viaje será el encuentro entre Sánchez y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que le ha invitado a un foro titulado Construyendo una economía para la mayoría, en el que participarán en torno a 40 líderes y expertos. Mamdani se ha convertido en la némesis de Donald Trump y a Sánchez le viene bien aprovechar ese tirón.

Con Trump coincidirá, al menos, en la apertura del debate general de la ONU, puesto que el norteamericano tiene una primera intervención ese día. Tradicionalmente, el presidente de los Estados Unidos organiza una recepción para los mandatarios participantes en la cita. Sánchez recibió la invitación el miércoles, pero no está confirmado que pueda asistir por cuestiones de agenda, según la Moncloa.

El viaje incluye una segunda parada en Boston, donde Sánchez pronunciará un discurso en el Foro John F. Kennedy Jr., de la Universidad de Harvard, y se reunirá con la gobernadora de Massachusetts. En uno u otro momento del viaje irán acompañando al presidente las vicepresidentas Yolanda Díaz y Sara Aagesen, y los ministros Elma Saiz, Mónica García y José Manuel Albares.

El responsable de Asuntos Exteriores tiene el encargo de aprovechar el viaje para atar la lista de participantes de la Cumbre Iberoamericana de Madrid. Una decena ya han confirmado su presencia en la capital española y el Gobierno confía en que estén casi todos. La mexicana Claudia Sheinbaum y la venezolana Delcy Rodríguez son los dos grandes interrogantes. El nicaragüense Daniel Ortega ni estará ni se le quiere y el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, está en duda porque le coincide con la fiesta nacional.

En la ONU también tocan elecciones para designar al sucesor de António Guterres, que se despide este año. El Gobierno de Sánchez quiere que la próxima secretaria general sea una mujer e hispanohablante. Hay seis candidatos y tres cumplen ese perfil, aunque el Ejecutivo no aclara cuál es la suya para tener más opciones de acertar. Son la chilena Michelle Bachelet, la costarricense Rebeca Grynspan y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa.