El expresidente catalán Carles Puigdemont pasa junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en el Parlamento Europeo en 2023
Varapalo a las pretensiones catalanistas del Gobierno: «No vinculen el catalán con la ampliación de la UE»
Varios países, entre ellos Alemania, han reprochado la táctica de España
España ha salido escarmentada de la reunión de responsables gubernamentales de la Unión Europea que ha tenido lugar este martes en Bruselas y en la que pretendía vincular la oficialidad del catalán, el gallego y el euskera con la ampliación de la UE que comienza a tratarse este trimestre.
Varios países, entre ellos, Alemania, Lituania y Suecia han reprochado al secretario de Estado para la Unión Europea de España, Fernando Sampedro, que intentara colar los idiomas regionales en el debate sobre la ampliación.
España llevaba más de un año sin meter el tema en las conversaciones europeas. La negativa de, según el propio Gobierno español, siete países a aceptar el catalán, el gallego y el euskera como lenguas oficiales, dejó en el trastero la promesa de Sánchez al líder de Junts, Carles Puigdemont.
Así que ahora que la Unión Europea ha comenzado a debatir el encaje de Albania y Montenegro dentro de la Unión Europea, a Sánchez se le ocurrió que era la ocasión de meter los idiomas. «Es impensable que haya un nuevo idioma si no están el catalán, gallego y euskera», llegó a decir el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en su última visita a Bruselas, el pasado 9 de septiembre.
Seis minutos de reloj ha durado la intervención del secretario de Estado español en el punto introducido en la agenda para defender la oficialidad del catalán, el gallego y el euskera. Sampedro ha defendido que no hay condicionantes que impidan el reconocimiento oficial de los tres idiomas españoles dentro de la Unión Europea. Ha puesto como ejemplo el irlandés y el maltés, que también son lenguas cooficiales en sus países y ha asegurado que reconocer al catalán, al gallego y al euskera como lenguas oficiales sería poner fin a «40 años de marginación» (cuando el Gobierno no se ha acordado de ellos hasta que no han necesitado los votos de Junts per Cataluña). Y España ha salido escarmentada de la reunión.
El secretario de Estado alemán para Europa, Gunther Krichbaum, ha sido claro en lo que ha denominado como «bilateralización de la integración de la UE»: «Lamentablemente, en la Unión Europea existe la mala costumbre de que los Estados miembros planteen exigencias a sus vecinos que aspiran a ingresar en la Unión, creyendo que así pueden imponer sus posiciones utilizando esa baza como presión. No comparto en absoluto este enfoque», ha declarado el alemán.
«Para Lituania, este vínculo no es aceptable. Plantearé esta cuestión en la reunión», ha confirmado el viceministro de Asuntos Exteriores lituano, Sigitas Mitjus, en declaraciones a los medios de comunicación a su llegada a la reunión.
Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Jessica Rosencrantz, ha pedido por llevar a cabo un «proceso serio» para analizar «qué implica realmente» el reconocimiento de las tres lenguas cooficiales españolas en el conjunto de la UE. «Dejadme ser muy clara: una cosa es la ampliación; otra son las lenguas. No creo que estos asuntos deban estar interrelacionados», ha sentenciado la ministra sueca.