Sánchez y Trump hermanos siameses: 10 argumentos que lo prueban
Trump es un personaje inquietante, que no me gusta y que estoy deseando que acabe su mandato. Pero resulta que, nuestros progres pensaran que esto es una blasfemia, mucho de su personalidad, de su conducta, es un calco de Sánchez
El presidente de Gobierno Pedro Sánchez y el presidente de EE.UU. Donald Trump
Ha estallado la crisis de la vivienda y oímos a bastantes predicadores de izquierda propugnar medidas totalitarias como la de «alquileres indefinidos», «prohibición del desahucio», etc… Muchos rezongan enfurruñados diciendo que Sánchez tiene que distanciarse del todo de los gobiernos de la derecha franquista que no se han preocupado nunca de que la gente tenga una vivienda digna.
La afirmación es surrealista. Si nos remontamos a Franco, hay que recordar que el dictador construyó CUATRO millones de viviendas de protección oficial, en unas condiciones económicas más delicadas que las actuales en las que nos cuentan que vamos como una moto; en alguno de sus años en el poder Franco hizo más que Sánchez en ocho. No es un capítulo en el que la izquierda pueda sacar pecho.
No hay otro líder mundial, ni siquiera el cínico y despreciable Putin, con el que el nuestro tenga tantas similitudes como con el americano
El cliché triunfalista, al tiempo que descalificador del adversario, difundido por la izquierda se asemeja a la visión peyorativa de Trump que reina en nuestros pagos. Adelantaré que Trump es un personaje inquietante, que no me gusta y que estoy deseando que acabe su mandato. Pero resulta que, nuestros progres pensaran que esto es una blasfemia, mucho de su personalidad, de su conducta, es un calco de Sánchez o viceversa. No hay otro líder mundial, ni siquiera el cínico y despreciable Putin, con el que el nuestro tenga tantas similitudes como con el americano. Daré diez razones:
1) Son mentirosos compulsivos. El nuestro nunca pactaría con Podemos, menos aun con Bildu, juzgaría a Puigdemont, se inventó un comité de expertos inexistente en la pandemia, prometió ser el más transparente, jura que no le advirtieron de la invasión ceutí. Todo mentira.
Trump engorda las cifras de su ayuda a Ucrania, las de asistentes a su toma de posesión, las de su popularidad en su país, se jacta de haber parado ocho guerras y de que él es el único que no ha iniciado ninguna. Falso.
2) Los dos han convertido a sus países en una de las naciones más polarizadas del planeta. Adrede en nuestro caso.
3) Son ególatras, narcisistas, incluso chulos. Ejemplo: Trump humilla al pobre Zelenski en la Casa Blanca, Sánchez suena chulesco, inhumano cuando le preguntan por los menas ceutíes: «Pregúntele a Vivas», y en la dana: «Si necesitan ayuda que la pidan».
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas en La Moncloa
4) Ambos han indultado a golpistas. Sánchez, matiz serio, a dirigentes conocidos separatistas y, de propina, les cambia el Código Penal a cambio de sus votos para seguir en el poder.
5) Han colonizado las instituciones. En Estados Unidos colocando cuatro millonarios o parientes. Aquí, la Fiscalía General, el Consejo de Estado, incluso Correos o el organismo de encuestas, trufándolos de amiguetes, algunos paniaguados e incompetentes. Sánchez había anunciado que «acabaría con el enchufismo y la endogamia».
6) Hostilidad hacia los jueces. Trump fulmina a los que ponen trabas a sus iniciativas, trata de sojuzgar al Supremo pero este, aunque con mayoría conservadora, le sale respondón de vez en cuando en temas importantes. Aquí se inventa el lawfare, que quiere decir que las decisiones judiciales son aceptables a no ser que lesionen mis intereses (casos de Begoña, del escándalo del hermanísimo –que clama al cielo– del fiscal general y hasta del atesorador de «productos típicos», las joyas de Zapatero con origen inexplicado después de 96 días). En España el Constitucional de Pumpido está sometido al sanchismo. En Estados Unidos no perdonaría los ERES ni el cambio del Código Penal.
7) La prensa es canalla si no me apoya. Allí se intenta impedir la entrada de ciertos medios a la Casa Blanca, aquí se amordaza a la televisión pública, por razones desconocidas el diario de mayor tirada parece a menudo la Hoja del lunes franquista y el Ministerio del interior crea listas de amigos y contrarios.
8) En política exterior ambos van por libres. Trump se burla de sus aliados, Sánchez se aparta de la OTAN en los obligatorios gastos en defensa y de Europa en la legalización de 1,2 millones de ilegales, lo que irrita a bastantes países amigos.
Ambos ningunean a María Corina Machado (¡un presidente español!) y tienen debilidad por ciertos autócratas, Trump por el chino y el norcoreano, Sánchez por el régimen impresentable de Maduro y por Cuba.
Trump altera aviesamente las circunscripciones electorales (gerrymandering) para ganar escaños y Sánchez se inventa arteramente la tramposa «ley de nietos»
9 ) Sahara. Ambos, en contra de lo que dice la ONU que quiere que allí se vote, declaran rotundamente que el territorio es marroquí. Un regalo del cielo para Marruecos. Trump lo vendió a buen precio, Rabat reconocía del todo a Israel aliado de EE.UU. ¿Qué ha conseguido Sánchez? Para él, no sabemos, para España nada. No abren las fronteras con Ceuta y Mella y nos invaden, qué bochorno, o permite que nos invadan.
10) Sueños de pucherazo. Trump altera aviesamente las circunscripciones electorales (gerrymandering) para ganar escaños y Sánchez se inventa arteramente la tramposa «ley de nietos» para conseguir unos votos que legalmente le faltan.
¿Se parecen? ¿Hay quien dé más? Sí, pero no tengo espacio.