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Los votantes socialistas se ubican mayoritariamente en la extrema izquierdaL. C. / El Debate

Elecciones generales 2026

Sánchez radicaliza al votante del PSOE y se come el espacio de la extrema izquierda

Los socialistas han abandonado el centro izquierda durante su mandato y se ubican ideológicamente en posiciones radicales

El espacio a la izquierda del PSOE es Pedro Sánchez. Desde que está en La Moncloa, el actual presidente del Gobierno ha radicalizado al votante socialista, que cada vez más se ubica ideológicamente en la extrema izquierda; y, al mismo tiempo, ha achicado a Podemos y Sumar hasta ocupar su electoral.

Cuando el actual presidente del Gobierno llegó a La Moncloa, en junio de 2018, el 19 % de los votantes que se ubicaban en la ideología de extrema izquierda votaban al partido socialista mientras que el 47 % simpatizaban con Podemos. Hoy, esos porcentajes han dado la vuelta: el 53 % de los ultraizquierdistas simpatizan con el PSOE, mientras que Sumar y Podemos se quedan con el 22,8 % de esos votantes, según los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

En ese crecimiento del PSOE en el espacio extrema izquierda confluyen tanto la caída de Sumar y Podemos, dejando el terreno libre para que lo ocupen los socialistas, como la radicalización de los simpatizantes del PSOE. En junio de 2018, tan sólo el 5 % de los votantes socialistas se definían como de ideología de extrema izquierda, mientras que el 62 % se ubicaban en el centro izquierda. Hoy, el 33 % se definen como de extrema izquierda mientras que tan sólo el 31 % se consideran de centro izquierda.

Traducido en la escala del CIS del 1 al 10, donde el 1 es la extrema izquierda y el 10 es la extrema derecha, actualmente hay más votantes del PSOE que se sitúan en el 1, la extrema izquierda, que en la suma de 3 y 4, el centro izquierda, como se aprecia en el siguiente gráfico.

Sánchez ha convocado elecciones con su base electoral ampliada al estrato ideológico de la extrema izquierda, y con Sumar y Podemos, los partidos teóricamente destinados a ocupar ese espacio, debilitados, divididos y sin líderes.

Sumar, desgastado en el Gobierno y sin base electoral, busca recomponerse con la enésima marca de aglutinar a la izquierda, Frente Amplio, todavía sin líder a menos de dos meses de las elecciones. Del 12,3 % del voto que obtuvo en 2023 está ya en la mitad, el 6,2 %, según el promedio de sondeos. En las pasadas elecciones generales la coalición incluyó a Podemos, pero ni sumando los votos que las encuestas otorgan a los morados alcanzarían un porcentaje similar.

Podemos, por su parte, se queda con el 3,6 % de intención de voto, según el promedio de encuestas. La suma de ambos partidos por separado no sirve en un sistema electoral que castiga la división en el reparto de escaños. Una situación que refuerza la estrategia del voto útil en favor de Sánchez. El PSOE, en cualquier caso, retrocede respecto 2023, del 31,7 % al 26,1 %.

Sánchez ha convocado las elecciones cuando la izquierda está completamente desarticulada, sólo tienen un nombre, Frente Amplio, y apenas tienen tiempo para encontrar un candidato. La situación contrasta con la de 2023, cuando la marca Sumar llevaba ya un año de rodaje antes de las elecciones y Yolanda Díaz, la cabeza de lista, había sido designada por Pablo Iglesias como su sucesora un año antes.

Con el votante del PSOE radicalizado y el espacio de la extrema izquierda libre de partidos fuertes, Sánchez puede aumentar su base por la izquierda con el voto útil a costa de fagocitar a sus socios de Gobierno y reducir las opciones de reeditar una mayoría de investidura. El mismo Gabriel Rufián, líder de ERC en el Congreso y defensor de la unidad de la izquierda, calificó el adelanto electoral de «precipitado e irresponsable» porque la «suma [de izquierdas] no da».