Lo sucedido en El Ejido en el año 2000 conmocionó a la sociedad españolaEFE

Almería

El Ejido, año 2000: tres muertes y múltiples disturbios cuyos fantasmas se aparecen ahora en Torre-Pacheco

Lo que se ve y se cuenta estos días en Torre-Pacheco, donde un municipio se ha convertido en una especie de campo de batalla, con la mayor parte de la población atemorizada y sin salir de sus casas, y las fuerzas del orden sobrepasadas para que la tensión no se desborde, nos retrotrae a la localidad almeriense de El Ejido hace 25 años.

Las imágenes que han ido llegando del municipio murciano desde que el pasado miércoles uno de sus vecinos, de 68 años, fuera objeto de una brutal agresión, por la que ya hay detenidos, ha desatado una oleada de indignación cuya reacción recuerda a lo sucedido en la comarca del Poniente almeriense.

Allí, el 22 de enero del año 2000, fueron asesinados dos agricultores a manos de un temporero marroquí, empleado por uno de ellos. Una situación que vino seguida de una protesta ciudadana a favor de la inmigración legal y regulada, pero en contra de los ilegales.

Sin embargo, la situación no haría más que empeorar cuando seis días después, el sábado 5 de febrero, era apuñalada mortalmente Encarnación en un mercadillo, a manos de otro inmigrante marroquí al que su esquizofrenia le acarreó una pena menor. Las concentraciones pacíficas de repulsa, en el marco de un estado de agitación que podía romper en cualquier momento, acabó desembocando en una oleada de violencia donde acabaron heridos inmigrantes, policías y ejidenses. Varios vecinos lo pagaron con los comercios regentados por extranjeros, como carnicerías y restaurantes, y además, se incendiaron varios coches.

El Ministerio del Interior, en manos de Jaime Mayor Oreja, decidió enviar 500 agentes de refuerzo procedentes de Murcia y Valencia, que se sumaron a los 150 policías ya desplegados. Precisamente, el pasado fin de semana, multitud de testimonios han lamentado que la presencia policial en Torre-Pacheco era escasa y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado se han visto desbordadas para contener el ambiente de odio y venganza reinante.

Un pueblo en llamas

Tras el funeral de la joven Encarnación, el subdelegado del Gobierno en Almería, Fernando Hermoso, fue agredido al abandonar la iglesia donde se había celebrado el último adiós y sufre otro intento de linchamiento. Por la noche las protestas se radicalizaron. Grupos de jóvenes armados con palos y barras realizaron incursiones en barrios habitados mayoritariamente por inmigrantes.

Un caldo de cultivo que llevó a muchos políticos y analistas del espectro de la izquierda a señalar a El Ejido como una población racista. El miedo, rezan las crónicas de la época, habría hecho que algunos inmigrantes abandonaran la comarca del Poniente y otros directamente buscaran refugio en las montañas más cercanas, donde fueron atendidos por la Cruz Roja. Pero el temor, en realidad, no entendía de bandos. Los agricultores y el resto de vecinos también sufrieron sus represalias, llegando a arder naves y las consecuencias de los piquetes de la huelga de temporeros, que esperaban protestar así por su situación y por los ataques. Unos paros «en defensa de sus derechos» que ocasionaron miles de millones de pesetas en pérdidas, mientras los inmigrantes denunciaban que el convenio en el campo almeriense era de los más bajos del país y puso sobre la mesa el debate de la idoneidad del contrato en origen.

Los más de 40.000 habitantes de Torre-Pacheco le hacen ser el sexto municipio de la Región de Murcia. La agricultura intensiva, con presencia de importantes empresas alimentarias, le ha hecho nutrirse de un importante número de inmigrantes en las últimas décadas, con un censo que no para de aumentar.

En las últimas elecciones municipales, Vox, el partido que denuncia de manera frontal y nítida la inmigración ilegal, mejoró sus resultados hasta los 4 concejales (por ocho del PP), superando así al PSOE, Ciudadanos e Izquierda Unida.

Cerca de allí, en Mazarrón, Younes Bilal recibió tres disparos en la cabeza en una cafetería en el año 2021. El causante del crimen fue un exmilitar al que esa misma tarde se le escuchó decir, según recogieron las diligencias, «los moros no tendríais que estar aquí».