Una de las narcolanchas intervenidas en la operación Nautilica
Inmigración ilegal
Una flota de narcolanchas y 7.000 euros por inmigrante: el lucrativo negocio de una mafia en el Mediterráneo
La organización criminal usaba tapaderas empresariales en Francia para canalizar los beneficios y reinvertirlos en nuevas embarcaciones
La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal que se dedicaba al tráfico ilegal de personas desde las costas de Argelia hasta España mediante una flota de 15 embarcaciones rápidas, de las empleadas habitualmente para el narcotráfico. La operación, bautizada como Nautilita, se ha saldado con 14 detenidos y ocho investigados más, tras varios registros en Almería capital, Níjar, Tabernas, Espartinas (Sevilla), Alicante y Murcia.
El negocio era muy lucrativo. Cada inmigrante pagaba hasta 7.000 euros por atravesar ilegalmente el Mediterráneo en embarcaciones neumáticas de entre 7,5 y 8 metros, equipadas con motores que alcanzaban de 200 a 425 caballos de potencia, y en las que la trama había invertido más de un millón de euros.
Los beneficios eran canalizados a través de un entramado de empresas en Francia, que funcionaban como tapaderas, y mediante hawaladares, corredores de dinero especializados en movimientos discretos de capital. Esta estrategia les permitía reinvertir las ganancias en nuevas gomas y en servicios de astilleros y náuticas colaboradoras, que contribuían a reforzar la infraestructura de las operaciones.
La magnitud del negocio se aprecia al calcular las ganancias. Una sola embarcación con 20 inmigrantes podía generar hasta 140.000 euros en una travesía. Multiplicado por varias operaciones simultáneas, los ingresos ascendían a cifras millonarias en cuestión de semanas. Sin embargo, este modelo de negocio se sustentaba en un riesgo extremo para las personas transportadas, que viajaban en condiciones precarias y con alta probabilidad de naufragio.
En los registros, además de las 15 embarcaciones, se intervinieron dos armas cortas, 133 garrafas de gasolina y más de 68.000 euros en efectivo. Estos hallazgos confirman la dimensión industrial de la organización, que operaba como una empresa criminal con roles claramente diferenciados. Su capacidad para acumular combustible y adquirir embarcaciones rápidas de tipo go fast les daba, además, una ventaja competitiva frente a otras redes.
La operación Nautilita ha contado con el apoyo de Europol, la Gendarmería Nacional francesa y los Carabinieri italianos, lo que refleja la dimensión internacional del caso. A los detenidos se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales, favorecimiento de la inmigración irregular, contrabando y tenencia ilícita de armas. La investigación sigue abierta, con el objetivo de localizar a más implicados y cortar las vías financieras que sostenían el negocio de las narcolanchas.