El presidente de la Junta, Juanma Moreno, da explicaciones en el Parlamento sobre los fallos en el cribado de cáncer de mama

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, dando explicaciones en el Parlamento sobre el cribado del cáncer de mamaRocío Ruz | Europa Press

Andalucía

Mentiras y medias verdades sobre los errores en el cribado del cáncer de mama en Andalucía

El SAS sabía al menos desde febrero de retrasos injustificados en la citación e información a pacientes con mamografías sospechosas de cáncer de mama

Va a cumplirse un mes desde que un grupo de mujeres denunciara el pasado 28 de septiembre en la Cadena SER haber sufrido retrasos en el programa de detección precoz del cáncer de mama del Servicio Andaluz de Salud (SAS). La Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (Amama) fue la que destapó el escándalo y dio la voz de alarma. Desde entonces se han dicho muchas mentiras y medias verdades al respecto por parte de unos y otros.

Lo cierto es que se trata de la mayor crisis política del Gobierno de Juanma Moreno en sus casi siete años de mandato, derivada de una crisis sanitaria que, dada su gravedad, se ha llevado por delante, de momento, a la consejera de Salud Rocío Hernández y a dos directivos del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla), donde se concentran la gran mayoría de los casos de mujeres con resultado de mamografía dudoso.

El Gobierno de Moreno reaccionó a los pocos días de saltar las alarmas, cuando el asunto no se limitaba a «cuatro casos aislados», como dijo la ya exconsejera Rocío Hernández, al más puro estilo Fernando Simón. «Personalmente, yo he tenido información de esto muy tarde, porque los sistemas de información han fallado», afirmaba el presidente de la Junta, a pesar de que existen desde hace meses reclamaciones registradas, informes internos y reuniones documentadas con asociaciones de pacientes que alertaban de los errores en el cribado.

De hecho, el SAS sabía al menos desde febrero de retrasos injustificados en la citación e información a pacientes con mamografías sospechosas de cáncer de mama. Una afectada presentó ese mes una reclamación formal por no haber sido informada de una lesión que luego se convirtió en dos tumores tratables previamente. El SAS resolvió la queja sin explicar el fallo, limitándose a lamentar lo ocurrido y confirmar que la paciente ya recibía atención médica.

Desde la Junta de Andalucía también negaron una falla de 2.000 mujeres, ya que «el 98 % son casos sanos, 'falsos positivos', y no se les informaba con anticipación para no alarmar. A partir de ahora sí se va a hacer».

El SAS comenzó a aplicar cambios en el protocolo del cribado del cáncer de mama el pasado 6 de octubre. Era el mismo desde 2011, cuando la actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, era consejera de Salud. Fue entonces cuando se eliminó la obligación de informar a las pacientes con pronóstico dudoso, y en ello trató de excusarse el Gobierno andaluz. No obstante, el mismo protocolo establecía un seguimiento obligado que, en algunos casos, tampoco se realizó.

En cualquier caso, el Gobierno de Moreno pedía disculpas por los errores y, el día 8, aprobaba un plan de choque dotado con 12 millones de euros para realizar todas las pruebas necesarias antes del 30 de noviembre. Esa misma jornada se producía el cese de Rocío Hernández, que descartaba dimitir cinco días antes. Las competencias de Salud las asumió entonces de manera provisional Antonio Sanz, que una semana después se las terminó quedando definitivamente.

Los primeros días de Sanz al frente de la renombrada Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias no han estado exentos de polémica. El pasado martes, 21 de octubre, la asociación Amama registraba un escrito ante la Fiscalía Superior de Andalucía solicitando una investigación la «presunta destrucción» de mamografías por parte del Servicio Andaluz de Salud, después de haber recopilado durante dos semanas «quejas de usuarias» que advertían del borrado de pruebas diagnósticas de las plataformas digitales del SAS.

Esta denuncia coincidía con la caída del sistema informático del SAS que impidió durante horas a los usuarios consultar sus historiales clínicos a través de la aplicación ClicSalud+, debido a «un importante incremento en el acceso de usuarios», y dio origen a un bulo sobre el borrado de mamografías que se encargó de difundir principalmente el PSOE-A en la víspera de que el consejero de Sanidad compareciera en el Parlamento andaluz para rendir cuentas sobre la crisis sanitaria.

El bulo de las mamografías

Antonio Sanz explicó en sede parlamentaria que es materialmente imposible borrar ni tan siquiera manipular, ya que la información clínica en Diraya –el sistema que se utiliza en el SAS como soporte de los historiales médicos– no se elimina, salvo por mandato legal, y se respalda mediante copias de seguridad. Aun así, la oposición insistiría en el tema al día siguiente, durante la comparecencia de Juanma Moreno.

La portavoz parlamentaria de Por Andalucía, Inmaculada Nieto, mostró dos imágenes –el antes y el después– de una mamografía supuestamente manipulada. Desde el SAS aclaraban posteriormente la polémica y subrayaban también que los documentos quedan grabados en el sistema y no pueden borrarse, teniendo además un carácter «exclusivamente técnico».

En el proceso de lectura de las mamografías de cribado intervienen dos radiólogos, ninguno de los cuales conocen el informe del otro lector. Así, durante esta doble lectura, el primer especialista puede generar una imagen clave, que es básicamente una copia de una proyección marcada con áreas de interés que podrían requerir especial atención. Entonces debe aparecer la proyección «sin la marca» y con ella, que es la imagen clave, por eso pueden existir dos imágenes distintas de la misma proyección.

A través de un vídeo difundido por la Junta de Andalucía a través de redes sociales, varios profesionales del SAS también descartaron una posible manipulación de mamografías. Entre ellos se encontraba la jefa de Radiodiagnóstico del Hospital Reina Sofía de Córdoba, Marina Álvarez, última consejera de Salud del Gobierno socialista de Susana Díaz, cargo que ocupó desde junio de 2017 hasta que Juanma Moreno asumió la Presidencia autonómica, en enero de 2019.

Con todo, la Fiscalía de Sevilla ha decidido abrir una investigación tras recibir varias denuncias por supuestas modificaciones en informes y mamografías en la aplicación ClicSalud+. Estas nuevas diligencias son independientes de las que también ha iniciado recientemente la Fiscalía Superior de Andalucía por los retrasos en las pruebas diagnósticas del cribado del cáncer de mama.

Hay 2.317 mujeres con hallazgos radiológicos clasificados como BI-RADS 3; es decir, no concluyentes pero «probablemente benignos», que se han visto afectadas por los retrasos en el programa de cribado del cáncer de mama. A fecha de 21 de octubre, 1.778 de ellas ya se habían realizado la prueba indicada por el radiólogo, según la Consejería de Sanidad. Se trata de cifras que reflejan el alcance real de una crisis sanitaria envuelta en mentiras y medias verdades.

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