Reunión en Córdoba de la Asamblea de Obispos del Sur de España tras la tragedia de Adamuz
Tragedia ferroviaria
La oración de los obispos andaluces por Adamuz: «Consuelo y esperanza en estos momentos de profundo dolor»
Los prelados expresan su «gratitud» a los servicios de emergencia y a los voluntarios por atender a los afectados
La Asamblea de Obispos del Sur de España, que integra a los prelados de las diez diócesis andaluzas, ha expresado su «profundo dolor» por los accidentes ferroviarios registrados la semana pasada en Adamuz (Córdoba) y en Cataluña y su «gratitud» a los servicios de emergencia y a los voluntarios por atender a los afectados.
Según informa en un comunicado difundido tras la asamblea celebrada este lunes 26 de enero en Córdoba, la jornada se inició con la celebración de una Eucaristía ofrecida por el eterno descanso de las 45 víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz y del maquinista sevillano en prácticas fallecido en Cataluña.
«Confiados en Dios, Señor de la vida, los obispos han elevado súplicas por la pronta recuperación de los heridos y para que familiares y amigos encuentren consuelo y esperanza en estos momentos de profundo dolor», añade el comunicado, en el que los prelados reiteran su «cercanía y solidaridad con los afectados por estas tragedias» y expresan su «gratitud a los servicios de emergencia, a los voluntarios y al pueblo cristiano por su incansable trabajo en el socorro de los damnificados».
El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ya había destacado la respuesta inmediata de la parroquia y de los vecinos de Adamuz, a quienes ha agradecido el «despliegue impresionante» en las horas posteriores al accidente. Lo hizo este domingo, antes de presidir en la localidad cordobesa la misa en memoria de los víctimas.
También lamentó que la «confusión» existente entre las distintas autoridades impidiera que los sacerdotes desplazados hasta el lugar del accidente ferroviario pudieran administrar los últimos sacramentos a los heridos.
Al respecto, el obispo explicaba que cabe la posibilidad de que no se tuviera en cuenta la opción de dejar acceder a los sacerdotes al lugar de los hechos y que atendieran a las víctimas del accidente porque «pensaban que los muertos ya están todos muertos y se podía hacer algo por los vivos». A su juicio, esa «falta de entendimiento pudo provocar dicha confusión, que a todos nos pilló un poco desprevenidos».