La candidata socialista, María Jesús Montero, presenta su plan para la sanidad andaluza (archivo)
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María Jesús Montero oculta que su plaza en la sanidad andaluza es de administrativa y no de «médica»
El BOJA de 1994 recoge que el nombramiento de Montero fue para el «grupo técnico de función administrativa del estatuto del personal no sanitario»
La candidata socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, se ha creado una imagen estrechamente vinculada a la sanidad pública. La exministra de Hacienda se presenta como médica y una servidora pública que obtuvo una plaza en la Administración con apenas 28 años. Sin embargo, la naturaleza exacta de ese puesto dista mucho de la percepción que se ha extendido en torno a su trayectoria.
Según una información publicada por ABC, la secretaria general del PSOE andaluz y exvicepresidenta primera del Gobierno no pertenece al cuerpo de facultativos ni al personal sanitario del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Pese a que es licenciada en Medicina, la plaza que mantiene en reserva corresponde al «Grupo Técnico de Función Administrativa del Estatuto de Personal No Sanitario», un cuerpo dedicado exclusivamente a tareas de gestión.
Ese puesto está orientado a funciones administrativas como la organización de servicios, la elaboración de presupuestos, la contratación o la gestión de personal. Se trata de un perfil alejado de la práctica asistencial y sin contacto directo con pacientes. De hecho, para acceder a esa categoría no era necesario contar con una licenciatura en Medicina, ya que la convocatoria estaba abierta a cualquier licenciado universitario, así como a ingenieros y arquitectos.
La documentación oficial respalda esta circunstancia. El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) de 1994 recoge expresamente que el nombramiento de Montero fue para ese «grupo técnico de función administrativa del estatuto del personal no sanitario». Las bases de la convocatoria, publicadas en mayo de 1991, resultan especialmente esclarecedoras, en la medida en que el único requisito académico exigido era poseer un título de licenciado, ingeniero, arquitecto o equivalente.
Montero obtuvo esta plaza en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, tomando posesión de ella en julio de 1994. Apenas ocho meses después, inició una rápida progresión dentro de la estructura del SAS. En febrero de 1995 fue nombrada subdirectora médica del Hospital de Valme, un ascenso que se produjo mediante el sistema de libre designación, reservado a puestos directivos y de confianza dentro de la Administración.
La velocidad de su ascenso continuó en los años siguientes. En junio de 1998, la gerencia del SAS la designó subdirectora médica del Hospital Virgen del Rocío, aunque desempeñó sus funciones en el Hospital Duques del Infantado. Desde allí dio el salto a la Viceconsejería de Salud, consolidando una carrera que la situaría entre las principales responsables de la sanidad andaluza.
Su ascenso político estuvo estrechamente ligado a destacados dirigentes socialistas de la época. En 2002 se convirtió en la número dos de Francisco Vallejo, y dos años después, Manuel Chaves la nombró consejera de Salud, cargo que ejerció durante una década. Su trayectoria se desarrolló en una etapa marcada por la influencia de figuras posteriormente condenadas por el caso de los ERE.
El pasado 6 de abril, durante un acto de precampaña, aseguró que su primer trabajo fue como «responsable de admisión en el Hospital de El Tomillar». Un día después, al ser preguntada en Sevilla por la plaza concreta que conserva en el Virgen del Rocío, se limitó a señalar que es «personal estatuario», sin concretar la categoría exacta.