El embalse del Tranco es uno de los grandes protagonistas del recorrido de la A-317 por la Sierra de Segura
La carretera de Jaén que muchos consideran una de las más espectaculares de Andalucía
La A-317 atraviesa el corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, regalando un recorrido entre montañas, embalses y algunos de los paisajes más impresionantes del sur de España
No todas las carreteras sirven únicamente para llegar a un destino. Algunas forman parte del propio viaje. Es lo que ocurre con la A-317, una vía que atraviesa el corazón de la Sierra de Segura y que, para muchos viajeros, constituye una de las rutas panorámicas más espectaculares de Andalucía.
En su tramo más montañoso, la carretera recorre cerca de 60 kilómetros por algunos de los rincones más desconocidos y mejor conservados de la provincia de Jaén antes de adentrarse en Granada. Curvas entre montañas, miradores naturales, extensos pinares, embalses de aguas turquesas y pequeños pueblos convierten el trayecto en una experiencia que va mucho más allá de la conducción.
No en vano, buena parte del recorrido discurre por el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor espacio protegido de España y uno de los más extensos de Europa.
La Jaén más desconocida
La ruta comienza en las inmediaciones de Hornos de Segura, donde enlaza con la A-319, y continúa hacia Pontones y Santiago de la Espada antes de cruzar el límite provincial en dirección a Puebla de Don Fadrique, ya en Granada.
Muy cerca del inicio del recorrido aparece Segura de la Sierra, considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Su imponente castillo, situado sobre un cerro que domina todo el valle, constituye una parada casi obligatoria para quienes desean contemplar desde las alturas el paisaje que recorrerá después la carretera.
A medida que avanza el viaje, la vía se adentra en uno de los territorios menos alterados de Andalucía, donde la naturaleza marca el ritmo y cada curva ofrece una perspectiva distinta de la sierra.
Paisajes que cambian en cada curva
La A-317 permite descubrir una de las mayores masas forestales de la Península Ibérica. Pinares centenarios, barrancos, ríos de aguas cristalinas y una fauna en la que no resulta extraño avistar ciervos, cabras monteses o aves rapaces acompañan al viajero durante buena parte del recorrido.
Cada estación transforma además el paisaje. En primavera predominan los tonos verdes y la floración de numerosas especies; durante el verano, la sierra se convierte en un refugio frente a las altas temperaturas de otras zonas de Andalucía; el otoño tiñe los bosques de ocres y amarillos, mientras que el invierno deja estampas en las que incluso puede aparecer la nieve en las cotas más elevadas.
A ello se suman numerosos senderos, áreas recreativas y miradores que invitan a detener el coche para contemplar el entorno.
Mucho más que una carretera
La A-317 es también una puerta de entrada a uno de los espacios naturales más valiosos de Andalucía. Además de su patrimonio paisajístico, el recorrido permite descubrir antiguas fortalezas fronterizas, pequeños núcleos serranos donde el tiempo parece avanzar más despacio y una gastronomía en la que el aceite de oliva virgen extra ocupa un lugar protagonista.
Lejos de las grandes autovías y del turismo masificado, esta carretera representa otra forma de viajar: más pausada, más cercana y con tiempo para disfrutar de cada parada.
Quizá por eso quienes la conocen suelen coincidir en una idea. Más que una simple vía de comunicación, la A-317 es uno de esos lugares donde el camino termina siendo tan memorable como el destino.
Y es precisamente esa combinación de naturaleza, patrimonio y tranquilidad la que ha llevado a muchos viajeros a considerarla una de las carreteras más espectaculares de Andalucía.