Daños en Alhama de Granada provocados por el terremoto de 1884
El terremoto de Venezuela reabre un viejo temor en Granada: ¿está preparada para un gran seísmo?
La provincia registra la mayor actividad sísmica de España y convive con pequeños temblores con frecuencia, pero los expertos recuerdan que conocer cómo actuar sigue siendo la mejor herramienta para reducir los riesgos
Las imágenes del devastador terremoto de Venezuela han vuelto a recorrer el mundo. Edificios derrumbados, miles de personas afectadas y equipos de rescate trabajando entre los escombros han devuelto a la actualidad una pregunta que, cada cierto tiempo, también se hacen muchos granadinos: ¿podría ocurrir algo parecido en Granada?
La respuesta de los expertos es clara. Granada no puede compararse con zonas de alta actividad sísmica como Chile, Japón o Venezuela, pero sí ocupa un lugar muy singular dentro de España. No en vano, es la provincia con mayor actividad sísmica del país y una de las áreas con mayor peligrosidad de toda la Península Ibérica debido a su situación entre las placas africana y euroasiática.
La inmensa mayoría de los terremotos que se producen cada año son de muy baja magnitud y únicamente quedan registrados por los sismógrafos. Sin embargo, de vez en cuando alguno consigue despertar a cientos de vecinos, como ocurrió durante la serie sísmica que afectó al área metropolitana entre finales de 2020 y comienzos de 2021.
Una tierra acostumbrada
La historia demuestra que los grandes terremotos no son una hipótesis lejana para Andalucía.
El episodio más devastador fue el terremoto de Arenas del Rey, ocurrido el 25 de diciembre de 1884. Aquel seísmo de 6,2 y 6,5 en la escala de Richter arrasó numerosos municipios de Granada y Málaga, provocó centenares de fallecidos y dejó miles de viviendas destruidas.
Décadas después, en 1956, otro terremoto con epicentro entre Albolote y Atarfe volvió a sembrar el pánico en el área metropolitana de Granada. Más recientemente, miles de vecinos de Santa Fe, Atarfe, Pinos Puente, Vegas del Genil o la capital han sentido pequeños temblores que, aunque sin consecuencias graves, han servido para recordar que la actividad sísmica forma parte de la realidad geológica de la provincia.
Los especialistas insisten en que sentir terremotos de baja intensidad no significa que vaya a producirse uno de gran magnitud, pero sí evidencia que Granada es el territorio español donde el suelo libera con mayor frecuencia la energía acumulada bajo la superficie.
¿Resistirían los edificios de Granada?
Es probablemente la pregunta que más se repite cada vez que un gran terremoto sacude cualquier lugar del mundo.
Los arquitectos trasladan un mensaje de tranquilidad. Los edificios construidos conforme a la normativa sismorresistente vigente están diseñados para evitar el colapso estructural ante los terremotos previstos para una zona como Granada. Eso no significa que no puedan sufrir daños en fachadas, tabiques o elementos interiores, pero sí que la prioridad de la normativa es preservar la vida de las personas.
Sin embargo, el riesgo cambia en los edificios más antiguos, construidos antes de que existieran las leyes actuales contra terremotos. En estos casos, los expertos consideran fundamental la conservación de los edificios, las inspecciones técnicas y las actuaciones de rehabilitación cuando sean necesarias.
La experiencia internacional demuestra que la magnitud de un terremoto no es el único factor que determina sus consecuencias. La calidad de las construcciones, el cumplimiento de la normativa y el tipo de terreno sobre el que se asientan los edificios resultan igualmente decisivos.
Qué hacer si la tierra empieza a temblar
Más allá de la intensidad del terremoto, los primeros segundos suelen ser determinantes.
Protección Civil recomienda mantener la calma y no salir corriendo mientras dura el movimiento. Si el seísmo sorprende dentro de un edificio, lo aconsejable es alejarse de ventanas, estanterías y objetos que puedan caer, protegerse junto a elementos estructurales resistentes y no utilizar nunca el ascensor.
Si el temblor se produce en la calle, lo más seguro es apartarse de fachadas, balcones, cornisas, árboles, farolas o cables eléctricos. Una vez finalizado, conviene permanecer atento a posibles réplicas y seguir en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia.
Las dramáticas imágenes de Venezuela recuerdan que los terremotos no pueden evitarse. Sin embargo, también ponen de manifiesto que la prevención, el cumplimiento de las normas de construcción y saber cómo actuar pueden marcar la diferencia cuando la tierra decide volver a moverse.