El presidente de la Junta, Juanma Moreno, y el portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, en la firma del acuerdo

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, y el portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, en la firma del acuerdoJosé Manuel Vidal | EFE

Cronología de unas negociaciones

Discreción y 24 días de tira y afloja para 150 medidas: así se gestó el acuerdo de PP y Vox en Andalucía

Moreno y Gavira, minutos antes de la investidura, escenificaron un entendimiento que abre una nueva etapa en la comunidad más poblada de España

La tercera investidura de Juanma Moreno fue, el pasado jueves, el punto final a 24 días de tira y afloja en unas negociaciones, aun así, marcadas por la discreción y la cordialidad y que han desembocado en el llamado 'Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía', un nuevo pacto de gobierno entre el PP y Vox en la comunidad más poblada de España.

Aunque antes hubo llamadas informales e intercambio de mensajes entre miembros de ambos partidos, fue el pasado 9 de junio cuando se iniciaron oficialmente las negociaciones con una reunión en el Parlamento andaluz entre el propio Juanma Moreno y el portavoz de Vox, Manuel Gavira, cada uno acompañado por su gente de confianza. Habían pasado exactamente 23 días desde que se celebraron las elecciones del 17 de mayo, que dejaron al PP a dos escaños de la mayoría absoluta.

Hasta entonces fue Vox quien metía prisa al PP para iniciarse los contactos, jugando al gato y al ratón durante las tres semanas inmediatamente posteriores a los comicios. Los populares afirmaban que había tiempo de sobra para sentarse antes de la sesión constitutiva de la nueva legislatura, que ponía en marcha la cuenta atrás para una sesión de investidura.

Tras esa primera reunión, el PP y Vox lanzaron conjuntamente un breve comunicado en el que destacaron el «clima de cordialidad» entre ambos equipos negociadores, que se emplazaron a «seguir dialogando en los próximos días para explorar la posibilidad de alcanzar un acuerdo». Ninguna de las partes desveló detalles concretos, pero pronto quedó patente un pacto de silencio que no se rompería en ningún momento.

Desde el principio, y sin desvelar el contenido de las negociaciones, ambos partidos dejaron claras sus diferencias y objetivos. El PP defendió la contundencia de su victoria (53 escaños) para reivindicar un Gobierno en solitario con acuerdos puntuales o programáticos con Vox, que quería hacer valer sus 15 diputados e insistía que el respaldo a la investidura debía traducirse en compromisos tangibles, con medidas y plazos.

Dos días después, el 11 de junio, la constitución del Parlamento andaluz sirvió de termómetro de la relación entre ambas fuerzas. La composición de la Mesa puso en evidencia que el acuerdo aún estaba lejos. El PP y el PSOE se repartieron los puestos del órgano que marca los tiempos y los debates en la Cámara autonómica. Vox restaba importancia a este hecho, consciente de que esa configuración podía cambiar con un acuerdo.

Durante la primera quincena de junio predominó la prudencia. Los equipos negociadores evitaron fijar plazos públicos y mantuvieron un perfil bajo para impedir que las diferencias se convirtieran en un obstáculo insalvable. Mientras tanto, comenzaron a abordarse cuestiones programáticas sobre fiscalidad, simplificación administrativa (o desregulación, como se menciona ahora en el acuerdo), política agraria (Vox quería las competencias de Agricultura) y la gestión de la inmigración.

Con el paso de los días, el debate dejó de centrarse únicamente en el contenido de un posible acuerdo y pasó a incluir la estructura del futuro Ejecutivo. Vox priorizaba las medidas a los sillones, pero no cerraba la puerta a exigir su entrada en el Gobierno; mientras que el PP buscaba fórmulas que garantizaran el apoyo parlamentario de los de Santiago Abascal sin alterar en exceso el diseño institucional que había defendido durante la campaña electoral.

El 18 de junio, en la víspera del cuarto aniversario de la mayoría absoluta de Juanma Moreno, llegó uno de los primeros mensajes de optimismo. El propio presidente andaluz afirmó que el acuerdo con Vox estaba «casi seguro» y transmitió confianza en que las negociaciones concluyeran de manera satisfactoria. Aunque no ofreció detalles sobre los avances, sus palabras fueron interpretadas como una señal de un acercamiento entre las partes.

A medida que se aproximaba la fecha del debate de investidura, la presión política aumentó. Los días previos al 29 de junio estuvieron marcados por intensas reuniones y contactos permanentes entre los equipos negociadores. Las cuestiones más sensibles giraban en torno a la presencia de Vox en el Ejecutivo, la distribución de responsabilidades y la incorporación de determinadas medidas programáticas al futuro pacto de gobierno, como el enfoque de la 'prioridad nacional', principal exigencia de los de Abascal.

El debate de investidura comenzó sin que existiera todavía un acuerdo definitivo. La situación reflejaba tanto los avances logrados como las diferencias que permanecían abiertas. Aunque ninguna de las partes hablaba de ruptura, tampoco había garantías de que el entendimiento fuera inminente. La negociación entró entonces en una fase decisiva, condicionada por los plazos parlamentarios y por la necesidad de evitar una imagen de bloqueo institucional.

Las prisas pasaban al PP, sobre todo después de que no Moreno no resultara investido en la primera votación, donde Vox le negó el apoyo. Se inició entonces una cuenta atrás de 48 horas donde se intensificaron los contactos para cerrar los últimos flecos del pacto. Las conversaciones se centraron en el reparto de competencias, la redacción final de las medidas acordadas y la configuración del futuro Gobierno.

El portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, y el presidente de la Junta, Juanma Moreno, antes de la firma

El portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, y el presidente de la Junta, Juanma Moreno, antes de la firmaVox

Finalmente, tres horas antes de la segunda votación, prevista para este pasado jueves a las 19:00 horas, el PP y Vox cerraron un acuerdo que permitía la investidura de Juanma Moreno con una mayoría absoluta de 68 diputados, inédita en el Parlamento de Andalucía; que recoge 150 medidas, entre ellas la 'prioridad nacional', y supone la entrada de Manuel Gavira en el Gobierno como vicepresidente y con una macroconsejería.

Moreno y Gavira, presidente y vicepresidente, firmaron ese pacto minutos antes de la votación y escenificaron un entendimiento que, con fecha de 2 de julio de 2026, abre una nueva etapa política en la comunidad más poblada de España, donde, tras 24 días de negociaciones, habrá un nuevo Gobierno de coalición entre el PP y Vox, como en Extremadura, Aragón, Castilla y León y, quizás en un futuro próximo, el resto del país.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas