El portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, y el presidente de la Junta, Juanma Moreno, antes de la firma del pacto
Andalucía
Vox hereda la gallina de los huevos de oro de Andalucía: los retos de Gavira para mejorar el turismo
Su objetivo es atraer un turismo «de alto poder adquisitivo» y dejar atrás definitivamente la estacionalidad
El turismo es la gallina de los huevos de oro de Andalucía. Representa más del 12 % del PIB andaluz, una cifra que amenaza con crecer de la mano del turismo extranjero. El llamado 'Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía' ha dejado su gestión en manos de Vox, concretamente de Manuel Gavira, vicepresidente in pectore de la Junta de Andalucía, que afronta varios retos en un sector de suma importancia para la comunidad.
Turismo será la primera de las cuatro patas de la macroconsejería con rango de vicepresidencia que gestionará Gavira. Las otras tres son Desregulación, Justicia y Administración Local. En conjunto suman actualmente un presupuesto de más 1.200 millones de euros al año, aunque a la actual Consejería de Turismo y Andalucía exterior solo corresponden 198,7 millones. Tampoco parece hacer falta más dinero para promocionar la comunidad, a tenor de los cifras de visitantes.
Andalucía firmó en 2025 el mejor año turístico de su historia, con un balance de 37,9 millones de visitantes que generaron un impacto económico de más de 30.000 millones de euros. Además, el sector dio empleo a una media de 482.000 personas y concentró más del 42 % de todos los puestos de trabajo creados en la región durante el último año, con 44.200 nuevos ocupados de un total de 103.400.
Así las cosas, el propio Gavira ha reconocido este lunes en una entrevista en Canal Sur Radio que «Andalucía se vende sola». No obstante, es consciente de que la comunidad corre el riesgo de morir de éxito, que no se mide ya en la cantidad, sino en la calidad de sus visitantes. Tanto es así que ahora el objetivo es atraer un turismo «de alto poder adquisitivo» y dejar atrás definitivamente la estacionalidad.
El gran reto del Gobierno andaluz sigue siendo precisamente combatir la estacionalidad. La estrategia consiste en repartir la demanda de viajeros durante los 12 meses del año para reducir la dependencia de los periodos vacacionales y aliviar la presión que soportan determinados destinos durante el verano.
Pero desestacionalizar el turismo no basta. La otra gran prioridad del modelo andaluz pasa por elevar el gasto medio de los visitantes. Los datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) muestran una evolución positiva en este sentido: el desembolso medio ha pasado de 67,6 euros diarios en 2019 a 87 euros en 2025, un incremento cercano al 30 %.
Para alcanzar ese doble objetivo, la promoción turística ha cambiado de enfoque en los últimos años. La digitalización ha transformado la forma de promocionar Andalucía en los mercados internacionales. Frente a las campañas generalistas de hace apenas una década, la comunidad apuesta ahora por acciones dirigidas a públicos específicos y por la organización de grandes eventos con proyección mundial, como la Comic-Con o los Grammy Latinos.
Ese cambio de estrategia también busca repartir mejor el turismo por el territorio. Así, aunque las capitales continúan concentrando buena parte de las llegadas, cada vez son más los municipios que logran incorporarse al mapa turístico de Andalucía. En 2025, el 99,8 % de las localidades andaluzas recibieron turistas nacionales, mientras que 716 municipios (de un total de 785) acogieron visitantes extranjeros.
En ese sentido, la Junta ha reforzado figuras como la declaración de municipio turístico, cuyo número se ha triplicado desde 2019 –primer año de gobierno de Juanma Moreno– hasta alcanzar las 56 localidades. A ello se suman los 180 recursos declarados de Interés Turístico y programas como los Planes de Grandes Ciudades o los Planes de Sostenibilidad Turística en Destinos, con los que se financian actuaciones para conservar el patrimonio y ampliar la capacidad de acogida sin comprometer la sostenibilidad del territorio.
La herencia de Arturo Bernal
Las líneas estratégicas ya esbozadas por el vicepresidente in pectore de la Junta de Andalucía suponen una continuidad del modelo desarrollado por el todavía consejero de Turismo en funciones, Arturo Bernal, cuyo futuro, por cierto, parece estar fuera del Gobierno andaluz, a menos que el presidente Juanma Moreno opte por recolocarlo en otro departamento. Se trata de un daño colateral del acuerdo de gobierno del PP y Vox.
En este acuerdo, además, se recogen cinco medidas para impulsar la cultura y el turismo, entre ellas la promoción de la tauromaquia, la caza y la pesca como atractivos turísticos desde el principio del gobierno. Será también prioridad de la macroconsejería que dirigirá Manuel Gavira en Andalucía.
Arturo Bernal ha dejado pendiente la aprobación de la Ley de Turismo Sostenible, que decayó cuando Juanma Moreno disolvió el Parlamento para convocar elecciones. El texto incorporaba mecanismos para combatir la turismofobia, generada en parte por la proliferación de apartamentos turísticos. Su objetivo era garantizar «la convivencia, la hospitalidad, la calidad de vida y la adecuada relación entre residentes y visitantes».
Entre otras cosas pretendía «asegurar un desarrollo equilibrado del turismo, proteger el entorno y reducir desigualdades territoriales». Además, incluía «una regulación específica para combatir la actividad clandestina mediante un endurecimiento notable del régimen sancionador y un refuerzo de la labor inspectora».
Moreno y Gavira deberán decidir si recuperan este proyecto, lo modifican o redactan un nuevo texto a lo largo de la nueva legislatura. Será una decisión que marcará el rumbo de un sector llamado a seguir siendo uno de los principales motores económicos de Andalucía, aunque con el desafío de crecer sin morir de éxito.