Momento en el que la Virgen del Rocío es cubierta por un guardapolvo

Momento en el que la Virgen del Rocío es cubierta por un guardapolvoJoaquín Corchero | Europa Press

Huelva

La Virgen del Rocío llega a la parroquia de Almonte (Huelva) tras 20 horas de procesión y bajo la lluvia

La Blanca Paloma permanecerá en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción hasta la próxima Romería de Pentencostés

Tras cerca de 20 horas de procesión y 15,7 kilómetros recorridos desde la aldea de El Rocío hasta Almonte (Huelva), la Blanca Paloma se encuentra ya en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción a la que ha llegado pasadas las 9:30 horas de la mañana de este jueves para permanecer allí hasta la próxima Romería de Pentencostés 2027.

Rodeada de un mar de fieles, la Virgen del Rocío ha llegado hasta el Altar Mayor de la parroquia almonteña a las 9:35 horas después de un recorrido por su pueblo marcado por la climatología, que la lluvia ha hecho su aparición en la mañana de este 20 de agosto, lo que ha hecho que se le haya tenido que colocar una protección impermeable en su caminar por Almonte hacia la Asunción.

La Virgen del Rocío salió de su Ermita a las 15:27 horas del miércoles tras el salto de la reja para regresar a su pueblo de Almonte (Huelva). Ahora estará en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción hasta la próxima Romería de Pentecostés de 2027. Aunque los traslado se realizan cada siete años, esta vez la espera ha sido menor ya que la pandemia del Covid coincidió con la última Venida, por lo que la Blanca Paloma tuvo que permanecer en Almonte durante casi 34 meses y regresó a El Rocío en junio de 2022.

Vestida de Pastora, como en cada traslado –una iconografía propia de sus traslados y especialmente reconocible para el pueblo de Almonte y la devoción rociera–, la Virgen emprendió el camino de Los Llanos, llevada a hombros de los almonteños, y ha avanzado durante toda la noche hasta llegar a Almonte en la mañana de este jueves.

Al atardecer, como en cada traslado, se le colocó el pañito y guardapolvo para protegerla durante el camino y, al amanecer, se le retiró en el Alto del Molinillo, en el entorno del Chaparral, aunque este año una ligera lluvia de verano ha provocado que se le haya tenido que colocar una protección transparente para la protección de la centenaria imagen.

Una vez en Almonte, los cultos y peregrinaciones de hermandades se celebran en el templo almonteño donde se encuentra la Virgen, y no en el Santuario. Además, en 2026, la Venida de la Virgen está enmarcada en el Año Jubilar Rociero, que se inició el 15 de agosto y añadirá una dimensión especial de peregrinación, oración y acogida.

Las Venidas tienen su origen histórico en las rogativas del pueblo de Almonte ante situaciones de necesidad, especialmente sequías, epidemias, guerras u otras calamidades, así como también han estado vinculadas a momentos de gratitud. El traslado más antiguo documentado hasta ahora está fechado en 1589, motivado por una sequía. Desde mediados del siglo XX, la Venida quedó fijada con una periodicidad de siete años. Desde 1971, así se ha cumplido este ciclo.

De este modo, durante siglos, las venidas no tuvieron una fecha fija y la Virgen era trasladada a Almonte cuando las circunstancias lo motivaban o cuando el pueblo acudía a ella en momentos de especial necesidad. Esa historia de súplica y gratitud fue configurando una tradición profundamente arraigada en la vida religiosa, social y cultural de Almonte.

La regularización de los traslados comienza a perfilarse a mediados del siglo XX y queda plenamente consolidada en el último tercio de la centuria. A partir de 1970, la secuencia de los siete años aparece ya fijada con claridad y se convierte en una de las claves actuales de esta tradición. Desde entonces, la Venida de la Virgen se celebra cada siete años, después del Rocío Chico, y la imagen permanece en Almonte durante nueve meses antes de regresar a su Santuario.

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