Las almadrabas en la levantá del atún rojo en aguas de Cádiz.
Cádiz
Los almadraberos de Cádiz señalan al Gobierno por la situación «insoportable» de la campaña del atún
Lamentan 'levantás' canceladas y retrasos en la faena por la huelga de inspectores, que sobrepasa ya los dos meses
En almadraba gaditana la huelga de inspectores hizo temer lo peor. Apenas mes y medio antes de que se levantaran los primeros atunes, el 3 de marzo, arrancó un paro que podía afectar a la corta campaña del atún rojo en Cádiz. Los presagios se están cumpliendo y tanto los pescadores como los inspectores señalan al Gobierno central.
De hecho, el sector almadrabero no duda en calificar de «insoportable» la situación de la campaña este martes, antes de reunirse nuevamente con el Gobierno. «Pedimos que lleguen a un acuerdo porque la situación para las almadrabas gaditanas es insostenible», señalan almadraberos en declaraciones a Europa Press.
Los pescaderos se quejan de 'levantás' canceladas y retrasos en la faena por la falta de inspectores, lo que está «afectando de lleno» y generando «incertidumbre» en el sector. Recuerdan que se trata de «una pesca que cuenta con un periodo de tiempo determinado y que ahora que hay buen tiempo no se puede faenar con normalidad».
Servicios mínimos
El pasado 21 de marzo, el presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras, José María Gallart, se mostraba convencido de que, pese a la huelga, «no va haber ningún problema» en la campaña del atún en Cádiz. El Ministerio había garantizado «las medidas oportunas para cubrir las necesidades que las almadrabas necesitan», entre ellos unos servicios mínimos en los inspectores.
A pie de almadraba, sin embargo, lo ven de un modo mucho más pesimista. «No se puede estar pendientes de los servicios mínimos, ya que está afectando al sector porque o no son suficientes para cubrir la actividad de cada almadraba o hay que estar pendiente a la espera de ese servicio mínimo, lo cual hace muy difícil planificarse el trabajo que se debe realizar», señalan los pescadores.
En Conil, Zahara, Tarifa y Barbate piden una solución rápida. «Creemos que ha pasado un tiempo más que suficiente en el que no hemos entrado en este conflicto, pero la situación nos está afectando gravemente y ya es insostenible», apuntan. Y añaden que se puede perder «gran parte de la temporada», lo que afectaría a los más de 500 empleos directos y cerca de 6.000 indirectos en la provincia de Cádiz.