La Verja, en enero de 1985, a días de abrirse para los vehículos
La empresa que hoy derriba la Verja es la misma que hace 44 años abrió la frontera con Gibraltar
Desguaces El Malagueño, una firma radicada en La Línea desde hace 80 años, conserva uno de los cerrojos originales de la reja que se retiraron en 1982
Dicen que la historia se repite, aunque nadie dijo nada sobre en qué dirección. Y si no, que se lo digan a los responsables de Desguaces El Malagueño, una empresa linense que lleva 80 años establecida en esta ciudad gaditana.
La compañía nació en 1946 en La Línea de la Concepción. Aunque sus responsables son linenses, el nombre se eligió porque el abuelo del clan familiar y primer fundador había nacido en Málaga. Hace 44 años, El Malagueño participó en los trabajos de apertura de la frontera con Gibraltar, y guarda como un tesoro histórico el cerrojo original de una Verja en cuyas obras de demolición a día de hoy participa.
De 1982 a hoy
«Es un trabajo que comúnmente hacemos», contaba ante las cámaras de Canal Sur Paloma Delgado, del departamento de administración de la firma. «Pero en esta ocasión es especial porque es un momento histórico para España, y por supuesto, también para la comarca y para nosotros».
«Es un momento de mucho valor sentimental para el director de nuestra compañía, Antonio García, porque hace 44 años, Desguaces El Malagueño, estando al frente su abuelo, ya estuvo presente en estos trabajos de apertura de la frontera entre Gibraltar y España».
Ello les permitió guardar como una reliquia aquel cerrojo de la Verja de 1982. «Forma parte de los elementos decorativos de la oficina, y es que fue el primer cerrojo que se quitó cuando se procedió a la apertura de este espacio fronterizo».
Y es que el Gobierno español, bajo la dictadura franquista, había ordenado el cierre permanente en 1969, así como el corte de todas las comunicaciones con el Peñón, tras el referéndum ideado por Londres, donde los colonos británicos de Gibraltar votaron a favor de la soberanía británica. El 14 de diciembre de 1982, siete años después de la muerte de Franco, la Verja fue reabierta para los peatones como gesto de buena voluntad y de apertura de España hacia la Comunidad Económica Europea. Para los vehículos, hubo que esperar hasta 1985. El gobierno de Felipe González entendió que mantener la frontera cerrada con Gibraltar era cerrar la posibilidad de entrada en aquella época en el mercado común europeo y en la OTAN.