Familiares lloran durante el minuto de silencio en Torrox

Familiares lloran durante el minuto de silencio en Torrox

Málaga

Dolor en Torrox (Málaga) por la muerte de una familia: minuto de silencio y duelo en el pueblo

La tragedia silenciosa que ha conmocionado a la Axarquía se cobra la vida de los cuatro miembros del clan Rabah por un escape de gas en su vivienda

El dolor desgarrador de los vecinos ha sido la banda sonora de un día negro en la calle El Pontil. El barrio de Torrox Pueblo amaneció con un manto de incredulidad y desolación, roto solo por los llantos y rezos de quienes se acercaban a la vivienda. «Es una gran tragedia, aún no nos lo creemos», relataba con la voz quebrada un conocido de la familia a varios medios locales, entre ellos El Debate. La noticia se extendió como un reguero de pólvora, helando la sangre a una comunidad que los tenía por vecinos ejemplares.

Un asesino invisible

Todo comenzó cuando una vecina, preocupada por la inusual quietud en la casa de los Rabah esa mañana, decidió acercarse. Al no obtener respuesta, llamó a sus teléfonos móviles desde la puerta, percatándose de que al menos uno sonaba en el interior. La inquietud se transformó en pánico. Accedieron entonces por la terraza y se encontraron con un escenario dantesco que nadie podía imaginar. La llamada al 112 fue inmediata, pero ya no había nada que hacer.

Los bomberos del Consorcio Provincial localizaron los cuatro cuerpos sin vida en diferentes estancias de la vivienda. El padre, Saiid, de 53 años, yacía en el sofá. Su esposa, Saaida, de 38, y sus dos hijos, Mohamed y Mustafi, de 19 y 17 años, se encontraban en sus camas. Esta sobrecogedora disposición lleva a las autoridades a barajar que la tragedia se desencadenara mientras todos dormían, en la quietud de la madrugada.

Muy queridos en el pueblo

La hipótesis más firme que manejan los investigadores es la de una intoxicación por monóxido de carbono, la llamada 'muerte dulce', probablemente originada por un calentador sin salida al exterior. Lo cierto es que este gas invisible e inodoro se habría llevado por delante las vidas de una familia descrita por todos como un pilar de esfuerzo e integración. «Eran unos buscavidas», coincidían los allegados, según recogen fuentes cercanas.

El vacío que dejan es inmenso. Mustafi, el menor, estudiaba una FP y era un futbolista prometedor en el CD Torrox. Sus compañeros de equipo, destrozados, suspendieron sus entrenamientos como muestra de duelo. Mohamed, el mayor, había emprendido como peluquero en Torrox Costa y compaginaba su trabajo con estudios de mecánica. «Era buenísimo en lo suyo», apuntan con tristeza quienes lo conocían.

Los padres, Saaida y Saiid, eran el corazón de este proyecto familiar. Ella, una mujer activa e implicada, enseñaba árabe y español a los niños de la comunidad, además de trabajar en la hostelería. Él, un polivalente trabajador que se había dedicado al campo, la construcción y la venta ambulante. «Eran muy nobles. Y no es porque hayan muerto», declaraban emocionados, subrayando la ejemplar disciplina de los jóvenes.

Homenaje del pueblo a la familia

El Consistorio ha declarado oficialmente tres días de luto, desde el martes 25 hasta el jueves 27 de noviembre, como un gesto de dolor institucional compartido con sus vecinos.

Durante estos días, las banderas en los edificios públicos permanecen a media asta, una imagen que refleja la pena de todo un pueblo. Además, el equipo de gobierno ha suspendido de forma inmediata cualquier acto institucional que estuviera previsto. El objetivo es claro: mostrar el máximo respeto a la familia Rabah y permitir que la comunidad educativa y deportiva procese la terrible pérdida.

Repatriación de los cuerpos

Según ha podido conocer El Debate a través de Efe, la familia extensa de los fallecidos ya se encuentra en Torrox. Su doloroso propósito es ocuparse de todos los trámites necesarios para repatriar los cuerpos de Saaida, Saiid, Mohamed y Mustafi a su localidad de origen en Marruecos, Bouachem.

El Ayuntamiento de Torrox colabora activamente con la familia y las autoridades consulares. La alcaldía está facilitando la compleja logística que conlleva un duelo tan sobrecogedor, tratando de aliviar en lo posible la carga burocrática en medio de tanto dolor.

Mientras, en el barrio de El Pontil, el vacío es palpable. Vecinos y amigos siguen acercándose a la calle donde ocurrió la tragedia, un lugar que se ha convertido en un improvisado y emotivo memorial. Allí recuerdan a una familia que, con su esfuerzo y humildad, se había ganado el cariño y el respeto de todos en su pueblo de adopción.

La conmoción ha unido a vecinos de todos los orígenes a las puertas de la vivienda. Decenas de personas, entre llantos y oraciones en árabe y español, han acompañado a la familia extensa en este momento de profundo dolor.

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