Narcos saludan a quienes les graban

Narcos saludan tranquilamente a quienes les graban

Málaga

Tripulantes de 'narcolanchas' saludan impunes a quienes les graban desde un puerto de Vélez-Málaga

El sindicato Jucil denuncia la «ausencia» de la Guardia Civil y la actitud desafiante de los tripulantes, que grabaron sin miedo

Una escena que hiela la sangre se ha repetido en la costa malagueña. Tripulantes de una narcolancha, con el rostro cubierto, saludan con burla a la cámara que los graba. Ocurrió dentro del Puerto de Caleta de Vélez, en Vélez-Málaga, donde buscaban refugio del temporal. Lejos de esconderse, su gesto fue un desafío descarado.

El sindicato Jucil de la Guardia Civil difundió las imágenes. Para ellos, este saludo burlón es un símbolo de impunidad. Denuncian la «ausencia» de agentes en puntos estratégicos del litoral. «El narcotráfico actúa con total impunidad sobre el terreno», alertan con preocupación desde la asociación profesional.

Fuentes policiales consultadas califican el hecho de «vergonzoso». Hablan de un profundo malestar entre los agentes. Esta situación, reiterada según ellas, pone en duda la eficacia de la lucha contra el narcotráfico. La embarcación usó un puerto civil como guarida segura, algo que alarma a los expertos.

Los 'petaqueros', cantera de los narcos

Este incidente no es un caso aislado, sino parte de una geografía cambiante. La logística del narco ahora depende de figuras como los 'petaqueros'. Son jóvenes reclutados para suministrar gasolina en garrafas a las lanchas. Francisco Mena, presidente de la plataforma antidroga del Campo de Gibraltar, lo explica bien.

«Si hay petaqueros es porque hay narcolanchas que necesitan gasolina», advierte Mena en declaraciones a este medio. Estos 'cachorros' han colonizado la costa. Su expansión evidencia un desplazamiento del negocio más allá de su zona tradicional, el Estrecho, hacia áreas como Málaga.

El experto detalla que el narcotráfico buscó nuevas zonas. Lo hizo ante la presión policial en el Campo de Gibraltar. «El narco buscó zonas menos protegidas», afirma Mena. Este movimiento ha contaminado el litoral de Levante y Poniente, incluyendo toda la provincia malagueña.

Las redes se adaptan con una velocidad pasmosa. Cambian sus rutas y métodos logísticos cuando sienten presión. La escena en Caleta de Vélez parece confirmar su sensación de control. Operan con una osadía que deja a las comunidades costeras en una inquietante incertidumbre.

La lucha contra este flagelo parece una carrera contrarreloj. Cada golpe policial en un sitio provoca un movimiento en otro. Málaga, con su amplia costa, se encuentra en el ojo del huracán. La imagen de esos hombres saludando desde el puerto demuestra la escasez de medios que se disponen para ponerles freno.

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