María Jesús Montero, en el acto celebrado este jueves en Málaga

María Jesús Montero, en el acto celebrado este jueves en MálagaPSOE-A

Montero, atrapada entre los elogios del acosador de Torremolinos y una discreta reunión con su denunciante

Los principales líderes andaluces no ganan para disgustos. Si hace escasas fechas era Juanma Moreno quien vivía unos días aciagos con el estallido del caso de corrupción en el seno de la Diputación almeriense, ahora es María Jesús Montero la que transita quizás por sus momentos más complicados al frente del PSOE de Andalucía.

Lo son principalmente por dos motivos, porque las denuncias contra Antonio Navarro parten de una mujer, militante del partido, presuntamente acosada por el hasta ahora líder del partido en Torremolinos. Y porque a pesar de que esta primeramente se dirigió a los órganos del partido en junio, su inacción como secretaria general la llevó a buscar refugio en la Fiscalía.

Los elogios públicos de Navarro

Pero los esfuerzos por volver a presentar al PSOE como el partido de las mujeres no minimizan los fallos que hubo en todo este proceso. Ferraz y el partido conocían lo que sucedía en Torremolinos desde junio, pero sorprendentemente, nadie hizo nada. Así, a la militante presuntamente acosada no le quedó más remedio que acudir a la Fiscalía.

Para colmo, Montero se ha topado con la desagradable sorpresa de la hemeroteca, en el que el ahora suspendido de militancia la elogiaba en público. Todo un regalo envenenado que ahora regresa.

«Usted se ha limitado a hablar de María Jesús Montero. De mi queridísima, de mi compañera. Sí. Y trabajaré para que sea la futura presidenta de la Junta de Andalucía. Claro que sí. Su gestión al frente del Ministerio de Hacienda demuestra que es una mujer preparada y capacitada para liderar esta comunidad autónoma», señalaba el entonces exnúmero uno del PSOE en Torremolinos sobre su «queridísima» Montero.

La presidenta del PP de Málaga, Patricia Navarro, ha criticado que la vicepresidenta primera del Gobierno de España y secretaria general de los socialistas andaluces, María Jesús Montero, valore las denuncias reiteradas de acoso sexual en el seno de su partido «como mera espectadora y no como la mujer que más manda en el PSOE».

«No conocía estos casos por el telediario o por las redes sociales; los conocía, y así lo confirmó, por parte de los órganos competentes de su partido, por lo que debería haber sido parte proactiva en la defensa de sus compañeras», ha subrayado.

Navarro ha dicho que «callarse y tapar durante más de cinco meses una denuncia reiterada por acoso sexual les hace 'cómplices'», en alusión al caso de Torremolinos, y ha considerado que, «con su silencio 'clamoroso', el PSOE y Montero también se han pronunciado y se han posicionado en contra de las mujeres, de la libertad y de la igualdad que promulga nuestra Constitución».
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