Natural de Puente Genil pero residente en Málaga, esta mujer padece desde hace 16 años una enfermedad tan rara que el suyo es el único caso diagnosticado en Europa

Natural de Puente Genil pero residente en Málaga, esta mujer padece desde hace 16 años una enfermedad tan rara que el suyo es el único caso diagnosticado en EuropaIG Cristina Cosano

Málaga

La lucha de una maestra malagueña por sobrevivir: 14 veces en la UCI por una enfermedad muy rara

Cristina Cosano, diagnosticada con síndrome de activación mastocitaria no clonal, ha estado al borde de la muerte en repetidas ocasiones y busca normalizar su vida tras un calvario diagnóstico

La vida de Cristina Cosano, una maestra de 39 años vecina de Miraflores de Altamira, es un ejercicio diario de valentía. Enfrenta una de las formas más graves en España del síndrome de activación mastocitaria no clonal. Esta enfermedad rara provoca que sus mastocitos, células inmunitarias, se activen de forma descontrolada. El resultado son 'shocks' anafilácticos y broncoespasmos que la han llevado al límite una y otra vez.

«Mi problema es que el mastocito se activa por dormir, por comer, por reír, por saltar», explica Cristina a El Debate. Su cuerpo interpreta estas acciones cotidianas como una grave amenaza. La respuesta es una reacción alérgica extrema que ha puesto su vida en peligro en incontables ocasiones. A los 23 años comenzó este viacrucis, sin que ningún alimento la hubiese intoxicado.

Entre la incomprensión y la fe

El diagnóstico tardó tres largos años en llegar. «Hasta que me creyeron… los médicos creían que se trataba de un problema mental», recuerda. Su historial médico es abrumador: llegó a ingresar entre 60 y 70 veces en un solo año. Pasó por el Reina Sofía de Córdoba y el Hospital Regional de Málaga, donde algunos médicos buscaron causas psiquiátricas. Un psiquiatra descartó esa vía, abriendo paso a la verdad.

La clave llegó con el doctor Iván Pérez de Pedro, especialista en Medicina Interna del Regional. «Ha sido clave, él estaba convencido de cuál era mi diagnóstico», afirma Cristina. Su caso fue derivado a unidades especializadas en Barcelona y Toledo, donde confirmaron el veredicto. Un alivio agridulce tras un camino de incomprensión y sufrimiento extremo.

El punto de inflexión llegó en 2018. Los médicos identificaron un patrón aterrador: sus reacciones más virulentas ocurrían previas a la menstruación. «Era venirme la regla y de seguido tenía que pasar a UCI», relata. La solución fue radical: una cirugía para extirparle trompas de Falopio y ovarios. Una decisión que también adelantó sus planes de ser madre.

La maternidad como rayo de esperanza

Cristina es madre de una niña de once años, Daniela. «Tenía muy claro que debía ser madre pronto: tarde o temprano tendría que pasar por la operación», recalca. Su hija es su mayor fortaleza. Tras la cirugía, su calidad de vida mejoró dramáticamente. No ha vuelto a ingresar, aunque su tratamiento es intensivo: altas dosis de corticoides, terapia biológica domiciliaria y un 'portacath' permanente.

Hoy, Cristina enfoca su energía en vivir. Da gracias a los profesionales de la quinta planta del Hospital Regional. «Se puede tener una enfermedad rara y se puede ser feliz», asegura con convicción. Aprovecha sus días con paseos por el puerto y los montes de Málaga. Su filosofía es poderosa: «Mi filosofía es que si mi último día va a ser mañana, no tengo tiempo para pensar en tonterías y aprovecharlo todo siempre». Incluso se ha reído a carcajadas en la UCI.

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