Esta fruta puede llegar a pesar hasta 40 kilos

Esta fruta puede llegar a pesar hasta 40 kilosFinca La Mayora

Málaga

En Málaga se cultiva la fruta más grande del mundo: puede llegar a pesar 40 kilos

El éxito experimental en La Mayora, con ejemplares de hasta 15 kilos, y el récord del mango dibujan un nuevo mapa de cultivos subtropicales en la costa

La fruta más grande del mundo ya no es solo un prodigio tropical. En la Axarquía malagueña, la yaca ha encontrado un hogar inesperado. Este coloso botánico, que en su hábitat natural supera los 40 kilos, comienza a dar sus primeros y prometedores frutos en suelo español. Un logro que habla de clima, ingenio y una apuesta firme por la diversificación.

El corazón de este milagro agrícola late en la finca experimental La Mayora, dependiente del Instituto de Horticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM). Aquí, investigadores han cultivado yacas que alcanzan los impresionantes 15 kilos. «Es un resultado inédito en España», destacan desde el instituto. La noticia emociona al sector, pues demuestra una adaptación exitosa.

Málaga, terreno y clima ideal

La comarca no partía de cero. Su historial con el mango y el aguacate la había preparado. Lo cierto es que los veranos largos y la casi ausencia de heladas graves crean un microclima perfecto. Además, los suelos bien drenados de la zona completan la ecuación ideal para estas especies exóticas y amantes del calor.

Dos Yacas cuelgan de la rama de un árbol

Dos Yacas cuelgan de la rama de un árbolFinca La Mayora

El contexto es aún más revelador. 2025 será un año histórico para el mango español, con unas 35.000 toneladas. Casi el 90 % saldrá precisamente de la Axarquía. Esta cifra monumental evidencia una reconversión agrícola profunda. Los cultivos de alto rendimiento y clima cálido ganan terreno frente a los tradicionales.

Un gigante delicado

Pero cultivar este titán no es sencillo. Su tamaño aquí dista del trópico: rara vez supera los 15-20 kilos en la Costa del Sol. Además, la yaca es exigente: necesita humedad constante y huye del frío. Cualquier helada ligera puede echarlo todo a perder, limitando su expansión a zonas muy concretas y con riego garantizado.

Luego está el reto de llevarla al mercado. Su volumen complica el transporte y el almacenamiento. Su precio, que puede alcanzar los 10 euros el kilo en nichos gourmet, la aleja de las fruterías habituales. Por ahora, es una pieza para paladares curiosos y chefs innovadores, más que para el carrito de la compra semanal.

Su sabor, una mezcla entre mango y naranja, y su versatilidad son sus mejores bazas. Se consume dulce al madurar, pero también verde. En este estado, su textura fibrosa la convierte en un sustituto popular de la carne para veganos. Así, una misma fruta sirve para un postre o una conserva.

La introducción de la yaca es, en el fondo, una apuesta estratégica. Diversifica la economía local, reduce la dependencia de importaciones y genera nuevas oportunidades laborales. Se alinea, además, con una tendencia europea imparable: el deseo de consumir productos exóticos pero de kilómetro cero.

El camino por delante es largo. Consolidarla requiere perfeccionar el riego, la genética y la logística postcosecha. Sin embargo, su mera presencia aquí ya es simbólica. Podría ser la pionera de una nueva horticultura mediterránea, abriendo la puerta a otras especies aún por descubrir en nuestros campos.

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