Ya se han instalado los leones y quedan por llegar los 'colosos' Neptuno y Venus
Málaga
El Puerto de Málaga instala las polémicas estatuas gigantes a lo «Marvel» de las que se hizo eco ‘The Times’
Las primeras figuras del conjunto 'Las Columnas del Mar' atraen miradas y selfies mientras el artista supervisa personalmente la instalación en la plaza de la Marina
El día que unos imaginaban y otros temían ha llegado por fin a Málaga. La mañana de este miércoles ha sido testigo del desembarco de los dos leones de bronce creados por Ginés Serrán en la entrada del Puerto, justo donde confluyen el Palmeral de las Sorpresas y la plaza de la Marina. Con casi dos metros de altura y un peso de 750 kilos cada uno, 'Cecil' y 'Xanda' —que así se llaman, padre e hijo— ya posan erguidos para los turistas y curiosos que no pueden resistirse a tocarlos o fotografiarse junto a sus fauces.
No ha hecho falta esperar ni una hora para que las redes sociales empezaran a llenarse de instantáneas. La escena, vista desde el aire, tiene algo de simbólico: los leones miran hacia la ciudad, como protectores, justo por detrás de los pedestales de mármol que dentro de unos días sostendrán a los verdaderos protagonistas.
Ginés Serrán, el escultor, posa junto a su obra en el Puerto de Málaga
Porque esto es solo el aperitivo. El plato fuerte, Neptuno y Venus, llegará previsiblemente este viernes, si los plazos se cumplen y la grúa hace bien su trabajo. El dios del mar se alzará entonces más de 10,5 metros —contando la base de tres metros— y sostendrá una red de pesca con detalles de oro de 24 kilates, un guiño al sabor marinero de la ciudad. Venus, por su parte, levantará una esfera dorada que simboliza el sol de la Costa del Sol, tratando de conectar con esa luz que tanto seduce al visitante.
«Que el público las juzgue»
Ginés Serrán, el famoso escultor y autor de estas obras, no ha querido perderse el momento. Con la mirada fija en sus obras y esa mezcla de orgullo y alivio que tienen los creadores cuando ven materializado un sueño, el escultor ceutí ha supervisado cada maniobra. «Estoy contento», confesaba a los medios presentes, dejando entrever que siente esto como «una victoria» del Puerto y suya propia después de meses de una polémica que considera «innecesaria».
El artista, que ha corrido con todos los gastos de producción y traslado de las piezas desde China —valoradas en más de tres millones de euros—, insiste en el mismo mensaje que lleva repitiendo desde enero: «Lo que quería era que se pusieran y que el público las juzgue. No había derecho a criticarlas sin haberlas visto». Y es que las primeras reacciones sobre el terreno, al menos las de los paseantes, distan bastante de la dureza de los comunicados institucionales.
Del «universo Marvel» a 'The Times'
Pero no todo son selfies y caras de asombro. Detrás de estas imponentes figuras de bronce arrastra una estela de controversia que ha mantenido en vilo a la ciudad durante los últimos dos meses. La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo fue la primera en plantar cara, calificando el proyecto como un ejercicio de «pseudo-neoclasicismo pretencioso» y «de inequívoco enganche kitsch, más propio del cómic de superhéroes del universo Marvel».
El eco fue tal que hasta el diario británico The Times se hizo eco de la trifulca malagueña, enfocando la noticia precisamente por ese parecido de los dioses con personajes de viñeta. No es para menos: las dimensiones, desde luego, invitan a la épica. Neptuno pesa dos toneladas, Venus una, y juntos pretenden instalarse durante seis meses —ni un día más, sin posibilidad de prórroga— en uno de los lugares más sensibles y fotografiados de la capital de la Costa del Sol.
Padre marinero y leones de Zimbabue
Lo curioso de esta historia es que, más allá de las críticas estéticas, el proyecto tiene una raíz profundamente personal. Serrán quiso dedicar la obra a su padre, un malagueño nacido en Villanueva del Rosario que formó parte de la tripulación que realizó la primera vuelta al mundo del buque Juan Sebastián Elcano, en 1928. De ahí la inscripción «A mi padre» que puede leerse grabada en el brazo de Neptuno, un detalle que quizá pase desapercibido para muchos pero que otorga un poso emocional al conjunto.
Y los leones tampoco son un capricho. El escultor ha explicado en varias entrevistas que se inspiró en la historia real de Cecil, un león de una reserva de Zimbabue abatido por un médico estadounidense aficionado a la caza. La imagen del cazador posando junto al animal muerto dio la vuelta al mundo y generó tal escándalo que arruinó su carrera. Serrán quiso, con estos leones de bronce, dejar un mensaje simbólico en defensa de la vida animal, inmortalizando al felino y a su cría para que perduren en el tiempo.
Los 69.000 euros del debate
No solo de estética vive el debate. La instalación ha costado 69.000 euros, pagados por la Autoridad Portuaria, que han servido para levantar los pedestales de tres metros sobre los que descansarán las figuras. Una cifra que, para algunos críticos, supone un gasto innecesario en un contexto donde otras necesidades apremian. El consejo de administración del Puerto, presidido por Carlos Rubio, aprobó la medida por mayoría el pasado viernes 6 de marzo, aunque no sin votos en contra y objeciones expresas de miembros como el subdelegado del Gobierno y el representante de UGT.
La decisión de limitar la exposición a seis meses fue un intento de apagar el incendio institucional, después de que el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, sugiriera públicamente que quizá lo mejor era una «exposición temporal breve» para evitar fricciones. Rubio, por su parte, lo resumía con crudeza: «A quien le guste, que se haga fotos y los disfrute; a quien no le guste, que piense que es un día menos para que se vayan».
La Academia de San Telmo, a través de su presidenta Rosario Camacho, ha insistido en que el problema no es únicamente el gusto estético. «Llevamos años luchando por eliminar barreras entre la ciudad y el puerto, por conseguir esa conexión visual con el mar desde calle Larios», explicaba. Y ahora, ironías del destino, pretenden colocar un conjunto monumental que, a su juicio, «elimina el espacio diáfano» y actúa como un nuevo obstáculo visual.