Los pies preciosos que surgieron para desenmascarar «la gran mentira del aborto en todo el mundo
Sevilla
Los ‘pies preciosos’ de Mairena, un pin en defensa del no nacido y de todas las madres
Mairena del Alcor ha despedido esta semana a Manolo Fernández, el hombre que, en calidad de presidente de la Asociación Provida de aquella localidad, se dedicó en cuerpo y alma a la defensa de la causa. Así, llenó España de unos ‘pies preciosos’ muy singulares.
A Fernández le impactó, en 1982, una singular frase del entonces Papa Juan Pablo II en una misa con las familias en Madrid. «Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente». Desde entonces, supo que su legado estaría volcado a ayudar a madres y bebés, pero también a los más débiles, que a su juicio eran los no nacidos.
Unos pines muy simbólicos
Uno de esos símbolos está reproducido en unos pines muy singulares. Son los que reproducen, a tamaño real, los pies de un feto de diez semanas. Su venta marchó muy bien, hasta el punto de llegar a patentarlos como herramienta de difusión de su labor, que, a su vez, servía para financiarla junto a otras iniciativas en su localidad natal. Se cree que se han podido vender en torno a 600.000 de estos pines.
«Pasó por la vida haciendo bien», dicen de Manuel Fernández quienes le trataron y conocieron
«Son una apuesta por desenmascarar la gran mentira del aborto en todo el mundo: separar los intereses de la madre de los intereses del niño», decía Manolo para hablar de ellos.
El origen de este símbolo internacional de la lucha por el derecho a la vida del no nacido comenzó cuando un médico en Estados Unidos asistió a un aborto espontáneo y quedó maravillado por la perfección de los pies del bebé. Así, cruzaría el océano y llegó a nuestro continente. En Mairena no se lo pensaron y lo adoptaron rápidamente.
Fernández estaba tan orgulloso de la idea que incluso lo regalaba a las azafatas y azafatos del AVE cuando viajaba a Madrid, comprobando cómo lo llevaban puesto en sus uniformes, tal y como relató a Alfa y Omega hace algunos años.