Desde la retaguardiaMiquel Segura

Ay, Jagoba...

Creía que Arrasate era más inteligente y no se prestaría a una charlotada futbolística que enfrentará a selecciones de dos estados inexistentes

Quienes me conocen, que no son pocos, saben que soy un hincha acérrimo del Barça. Es cosa de familia. En los lejanos tiempos de la posguerra tuvimos un tío lejano que era del Español y casi que ni le hablábamos. Pese a ello, en los últimos años vengo siguiendo con un cariño especial los avatares del Mallorca. Y hasta ahora mismo, Jagoba Arrasate, su entrenador vasco, me era la mar de simpático. Ya no. Como decimos en la Part Forana de Mallorca, ese señor «se me ha caído del carro». ¿El motivo? Haberse convertido en el seleccionador vasco para un partido «internacional» con una denominada «selección palestina». Creía que Arrasate era más inteligente y no se prestaría a una charlotada futbolística que enfrentará a selecciones de dos estados inexistentes.

A ver: entiendo perfectamente que a un entrenador profesional de la categoría de Jagoba le haga ilusión jugar a ser seleccionador nacional del País Vasco. No deja de ser una tontería, pero como ficción -«reina» por un día- tiene un pase. Lo que me parece inaudito es que la Federación Vasca, o quien sea, organice un encuentro nada menos que con la «selección palestina». Es un claro ejercicio político que dice muy poco de sus promotores.

Me molesta que los perroflautas casposos de la izquierda hayan convencido a no sé quién para esta ceremonia del fingimiento que llenará, a buen seguro, el estadio de banderas palestinas -otra ficción- cuando no de gritos y cantos antisemitas, que no hay que ser muy tonto para verlo venir.

Mire usted, Jagoba: Palestina no existe. El nombre obedece a una localización geográfica -nunca política- ideada por los romanos para humillar -ellos también- al Pueblo Judío, al que habían derrotado políticamente y dispersado por todo el mundo. Nunca hubo país alguno que respondiera a ese nombre, ni fronteras que lo delimitaran, ni monedas de curso legal para el mercadeo de sus habitantes, ni sellos de correos, nada de nada. Palestina fue una provincia turca, un protectorado británico y pudo ser un estado si los árabes -fundamentalmente jordanos y egipcios- lo hubiesen aceptado en su momento.

¿Pero, qué le estoy explicando a usted, Jagoba? Si resulta que ya lo sabe se hartará de reír a mi costa y si no lo sabe seguro que todo lo que le he dicho le importará un pimiento de Padrón. Pero le voy a decir una cosa: su participación en esa iniciativa, lejos de honrarle, le degrada. Especialmente como ciudadano vasco, oiga. Sí, porque el país del que usted forma parte es una de las autonomías más potentes y poderosas de España, con una atribución de competencias que bordean la independencia, con un concierto económico que, de tenerlo en Baleares, habríamos embaldosado el Paseo Marítimo con losas de oro.

Además, su país tiene una importancia extraordinaria porque en el palacio de Ajuria Enea se guardan las llaves de la gobernación de España. Y todo eso lo ponen ustedes en solfa en una iniciativa ridícula, dando categoría de estado a lo que no es sino una entelequia.

Nunca debió haber aceptado esa propuesta. No se imagina cuánto siento que lo hiciera.

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