Yolanda Díaz y Vicenç Vidal durante un mitin electoral en 2023
Més, el socio obediente de Sánchez, se aferra a Sumar pese al cerco de corrupción en el PSOE
La formación nacionalista rehúye el salto al Grupo Mixto y mantiene a Vicenç Vidal bajo el paraguas de Yolanda Díaz, repitiendo la dinámica de dependencia que ya exhibió con Armengol
Més sigue a rebufo del PSOE. Los independentistas mallorquines han decidido mantener a su único diputado en el Congreso, Vicenç Vidal, dentro del grupo parlamentario de Sumar y hacer la vista gorda ante los escándalos de corrupción que azotan al Gobierno de Pedro Sánchez. Apenas 40 personas participaron en una asamblea que decidió por 67 % seguir en Sumar, frente a un 31 % que apostaba por pasar al Grupo Mixto como ya hicieron otras formaciones similares a Més, como Compromís.
La historia se repite, por tanto, con los nacionalistas mallorquines, que suelen amenazar con romper los acuerdos que le conectan el PSOE pero siempre acaban manteniéndose a la vera de los socialistas cuando están en el Gobierno. Sucedió durante los ocho años del Pacto de Progreso con Francina Armengol en Baleares y sucede ahora con Pedro Sánchez en La Moncloa.
Y eso que Més estuvo a punto de irse al Grupo Mixto en junio por un error de cálculo de la directiva, propensa a seguir en Sumar. La asamblea preverano tuvo más asistentes del ala menos nacionalista de Més, cercana a la exconsejera regional Fina Santiago y a los menorquines de Més per Menorca, y sorprendió con un empate técnico del 50 % a favor de irse, el 47 % apostó por quedarse y el 3 % se abstuvo.
Més decidió dar tiempo al tiempo y la directiva reclamó a Vidal que espabilase y dejase de usar su tiempo en temas de escaso peso en Baleares o de cara a la galería y se centrase en hacer valer el hecho de contar por primera vez en la historia con un diputado nacionalista mallorquín en el Congreso. La aprobación de la gratuidad del transporte público hace unos días ha permitido dar una imagen de utilidad a la coalición con Sumar y presentar una coyuntura más positiva a la continuidad justo cuando se ha convocado la asamblea.
Para Vidal, la decisión responde a criterios «tácticos». Según declaró tras la votación, «pese a que las relaciones con Sumar y el PSOE siempre son complicadas, Més está consiguiendo avances políticos positivos en clave balear que se notan en la vida de las clases populares mallorquinas». La lectura es clara: el partido prefiere mantenerse dentro de la coalición centralista, aun cuando esto signifique moderar sus reivindicaciones soberanistas frente a un Ejecutivo acosado por la corrupción.
Falta de claridad
El coordinador general de Més, Lluís Apesteguia, reforzó la narrativa oficial asegurando que «aquello que une, más allá de cualquier debate, a todas las sensibilidades de MéS es la defensa de construcción de un espacio amplio soberanista, verde y de izquierdas». Apesteguia destacó, además, la «unidad y complicidad total» que ha acompañado la votación y el debate, subrayando un ambiente interno de armonía que, según la crítica, contrasta con la falta de claridad política del partido.
El resultado, lejos de fortalecer al soberanismo balear, refuerza la percepción de que Més se mantiene como socio subordinado de Sumar y del PSOE, relegando sus ambiciones independentistas a un segundo plano en nombre de la unidad y la «táctica». La pregunta que queda en el aire es si esta estrategia permitirá algún día al partido consolidar una voz propia en Madrid, o si seguirá limitada a acompañar decisiones ajenas sin capacidad de influencia real sobre la agenda balear.