Felio Bauza posa con su libro

Felio Bauza posa con su libro

Entrevista con Felio Bauzá

La devoción que Mallorca hereda antes que el apellido: «Nacemos con el Cristo de la Sangre»

El autor reconstruye cinco siglos de historia sobre una talla medieval de origen desconocido que empezó a venerarse, habitación por habitación, entre los enfermos de un hospital; y revela un 'secreto': hay dos

«Todos hemos encendido alguna vez un cirio al Cristo de la Sangre antes de un examen o de una operación», confiesa Felio J. Bauzá sobre este gesto cotidiano que encierra siglos de devoción en Mallorca. Sin embargo, él quiere mirar más allá y «superar ese arraigo social y mostrar la devoción en toda su profundidad espiritual».

Durante este verano, recluido en su casa de Valldemossa, el abogado y catedrático escribió del tirón Sant Crist de la Sang. 500 años de devoción en Mallorca (Edicions Documenta Balear), una obra que recorre la historia del Cristo de la Sangre desde su origen en el Hospital General hasta su papel central en la Semana Santa y en la vida cotidiana de la isla. Este martes, 25 de noviembre, el también presidente del Consell Consultiu presentará el libro junto al obispo de Mallorca en el Santuario de la Sangre a las 19 horas, invitando a descubrir su dimensión de amor y servicio, en sintonía con el carisma ignaciano de «amar y servir» de Ignacio de Loyola.

- ¿En qué momento descubrió que la historia del Cristo de la Sangre estaba por contar y qué le llevó a emprender esta investigación?

- Cuando ingresé en la Prohomonía de la Sangre, un grupo de fieles laicos que velan por el mantenimiento del culto y son los que portan el Cristo de la Sangre el Jueves Santo, me interesé en el tema y vi que había muy poca información escrita. Sólo existía un librito del padre Antoni Gilli, redactado más como un cronicón de archivos medievales, que resultaba difícil de leer.

Me di cuenta de que había un vacío y, tras la sugerencia de mis compañeros de la Prohomonía de escribir algo divulgativo, me animé. Estando en mi casa de Valldemossa, durante un puente de mayo, me puse a escribir y el libro quedó terminado tras el verano. La motivación también fue pedagógica: quería que la gente comprendiera mejor qué es la Sangre de Cristo y la devoción que genera, no sólo verla como un acto de petición.

Descubrí que el Cristo de la Sangre representa amor y servicio, en línea con el carisma ignaciano de «amar y servir» de Ignacio de Loyola. Mi idea era transmitir que, al venerar al Cristo, no sólo se pide, sino que se debe proyectar ese amor y servicio hacia los demás.

- ¿Qué es el Cristo de la Sangre y cómo se venera?

- Para empezar, hay dos Cristos de la Sangre, algo que mucha gente desconoce. Es un Cristo venerado en un hospital de época medieval, cuando se consolidaban los hospitales pequeños en hospitales generales, siguiendo modelos de Barcelona y Valencia. La creación del hospital requería permiso del rey y del Papa. El Papa Calixto III puso condiciones: debía tener iglesia dedicada a la Anunciación, campanario y cementerio, y la iglesia debía depender de San Juan de Letrán, lo que la situaba fuera de la jurisdicción directa del obispo de Mallorca.

Sabemos que desde muy pronto, el hospital contó con una imagen del Santo Cristo de la Sangre, que se paseaba por las habitaciones para bendecir a enfermos y moribundos, incluidos niños y pacientes psiquiátricos. También se incorporó rápidamente a la procesión del Jueves Santo.

La primera imagen de la sacristía pesa 12,5 kg, es de dimensiones pequeñas para que una persona la pudiera portar. Luego fue reemplazada por otra de corcho, más grande y pesada, de 55 kg, que es la que se expone actualmente en la iglesia de la Anunciación de Palma. La imagen tiene pelo natural e, históricamente, la cofradía de la Sangre vestía de blanco y buscaba financiación para el hospital mediante limosnas.

-¿Cuál es la devoción que se transmite a los mallorquines?

- En Mallorca, los católicos nacemos con esta devoción. Desde pequeños, los padres y abuelos nos llevan al Cristo de la Sangre. Se enciende un cirio para exámenes, operaciones, u otras situaciones importantes. La devoción está muy arraigada, y mi intención con el libro es darle una dimensión más espiritual y profunda, superando un arraigo meramente social.

- Después de leer el libro, ¿qué cree que encontrará el lector?

- Encontrará curiosidades históricas, como que la iglesia depende de San Juan de Letrán o que hay dos Cristos de la Sangre, pero también comprenderá el sentido teológico de la Sangre de Cristo: el derramamiento de sangre como redención de los pecados. Es una forma de hacer pedagogía sobre la devoción, que muchas veces no se contempla en la vida cotidiana.

- ¿Qué sabemos con precisión sobre la primera imagen y cuándo se produjo el cambio a la actual?

- No se sabe con exactitud. Hay pocas fuentes bibliográficas. No hay certeza sobre si se hizo localmente o se trajo de la península. Lo que sí se sabe es que poco después de la creación del hospital ya se veneraba un Santo Cristo de la Sangre.

- ¿Se utilizaba la imagen para dar la extremaunción o solo la bendición?

- Se utilizaba para todo. Además de bendecir, el Jueves Santo salía por las calles de Palma visitando conventos de clausura y se incorporaba a la procesión.

- ¿Qué papel juega la cofradía o las hermandades en la tradición del Cristo?

- Las cofradías son grupos de fieles que fomentan y mantienen la devoción. En el caso del Cristo de la Sangre, hubo varias cofradías históricas, muchas de gremios, y actualmente se mantiene la Prohomonía de la Sangre, que es la junta directiva de la cofradía. Los sobreposats portan la imagen y los prohoms la acompañan con velones, históricamente también para pedir limosnas para el hospital.

- ¿Cómo se organiza la Prohomonía de la Sangre y qué requisitos hay para formar parte?

- Está formada por 12 sobreposats y 12 prohoms. Existe un noviciado de dos años, tras el cual se acepta por unanimidad. Se valora el perfil religioso y, tras la aceptación, se impone una medalla y una capa. La procesión del Jueves Santo es larga: empieza a las 7 de la tarde y puede terminar a las 3 o 4 de la madrugada. El Cristo preside la procesión y siempre sale el último, acompañado por el obispo.

- ¿Qué papel ha jugado el hospital en mantener la devoción?

- El Cristo de la Sangre es un Cristo de hospital, y eso ha ayudado a que la devoción esté profundamente arraigada en Palma y Mallorca. La gente lo visita para pedir ayuda, consuelo o protección.

- ¿Sigue la iglesia dependiente de San Juan de Letrán actualmente?

Sí, aunque las relaciones con el obispado son diferentes. El nombramiento del prior lo hace el obispo por delegación del Papa, y a lo largo de la historia ha habido conflictos, incluso en tribunales eclesiásticos, sobre permisos de procesiones en ciertas parroquias.

- ¿Qué otros datos históricos destaca del libro?

Uno muy relevante es la figura del padre Bartolomé Catany, franciscano, que fue cofundador del Hospital General junto al prior de la Cartuja de Valdemossa. Sus restos y un belén napolitano se trasladaron a la iglesia de la Anunciación, donde [el nacimiento] se encuentra restaurándose actualmente.

- ¿Qué líneas de investigación quedan abiertas después de acabar este libro?

- Muchas. No soy historiador ni teólogo, así que hay varios aspectos que se pueden profundizar. Creo que este libro puede ser un punto de partida para estudios futuros sobre la devoción, la historia de la imagen y su contexto teológico.

- ¿Cree que hoy es difícil ser cristiano?

— Sin duda. Mantenerse fiel a los valores del Evangelio resulta complejo y, en muchas ocasiones, aparece el desánimo. Aun así, no adopto una mirada pesimista. San Ignacio insistía en la fortaleza interior, y es precisamente lo que más necesitan ahora los creyentes. El cristianismo sociológico se va diluyendo, pero deja paso a una fe más pequeña en número, aunque más auténtica y comprometida.

He comprobado que mucha más gente de la que lo reconoce abiertamente tiene devoción al Cristo de la Sangre. Creo que hoy cuesta expresarlo en público, pero sigue habiendo un sustrato muy arraigado, pese al avance acelerado del laicismo. Yo mismo lo he visto: en un aterrizaje de urgencia en un avión, muchas personas se santiguaron; también lo hice yo.

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