Escaparate de la juguetería La Industrial de Palma

Escaparate de la juguetería La Industrial de PalmaJordi Avellà

La Industrial: la juguetería que guarda la Navidad de Palma desde hace un siglo

Entre vitrinas de madera y juguetes de otra época, esta centenaria juguetería resiste al paso del tiempo, reparando muñecas y llenando de ilusión cada enero

Cuando se acercan las fiestas, decenas de cosas especiales se vienen a la cabeza. La familia, las cenas, el árbol, las luces, villancicos, campanadas, recuerdos...pero los más pequeños no pueden evitar pensar día y noche en la llegada de los Reyes Magos y sus sueños hechos realidad en forma de juguetes. Los niños viven la Navidad con una ilusión especial, y padres y abuelos, con la nostalgia de sentirse niños otra vez, viendo cómo sus hijos y nietos abren los regalos. Si hay un comercio en Palma que cuida de esta parte esencial de las fiestas, es la juguetería La industrial.

Con más de 125 años de historia, La Industrial es una de las últimas jugueterías tradicionales que sobreviven en Mallorca. Sus orígenes se remontan a 1989, cuando «seguramente ya funcionaba como tienda vinculada a los juguetes», cuenta el licenciado en historia y arqueólogo, Ramon Francisco Martín Gordon. En 1929, el negocio fue adquirido por el platero Ferrán Aguiló, abuelo de las actuales propietarias, Concepción y Neus Aguiló.

Amor por la infancia y los juguetes

Aunque en sus primeros años el establecimiento vendía bastones, petacas, abanicos y otros artículos personales, con el paso del tiempo La Industrial fue especializándose en juguetes tradicionales, muñecas clásicas y juegos de mesa. Este cambio fue fruto del amor a la infancia y los regalos duraderos y auténticos. Así lo demostró durante años el hijo de Ferrán, cuando en los años 60 montaba un puesto de la tienda en el paseo de s'Agrera, relata Martín Gordon, para ofrecer juguetes mallorquines a los turistas que llegaban a la isla por primera vez en su vida.

Durante la posguerra, cuando apenas había proveedores, la familia buscaba soluciones para seguir con su actividad. Martín Gordón explica que las actuales propietarias recuerdan que su abuela conseguía telas y confeccionaba vestidos para las muñecas.

Con ingenio y sacrificio, el establecimiento sobrevivió a uno de los momentos más difíciles del siglo XX, y a día de hoy sigue manteniendo ese espíritu de tradición artesanal que contrasta con las grandes superficies y almacenes de juguetes, o tiendas de videojuegos que se imponen desde hace años en el negocio.

Pero este juguetería no solo vende juguetes. Si deseas arreglar ese juguete tradicional o muñeca antigua que marcó tu infancia y quieres que tus hijos puedan crecer con ellos, La Industrial los mima, los repara y les da una segunda vida.

Un reclamo navideño

Por otra parte, la magia del comercio brilla con más intensidad en Navidad, dotando de vida propia su escaparate. «La Industrial siempre ha destacado por su escaparate, cada año lo dejan muy bonito es importante para la ciudad», dice el arqueólogo. Con el paso de los años, este hecho se ha convertido en todo un reclamo para muchas personas que, al menos una vez durante las fiestas, pasan delante de la juguetería para detenerse y admirar una decoración que recuerda a navidades pasadas.

La tradición y la historia se guardan como oro en paño en el local, que también conserva el mobiliario de las tiendas típicas de los años 60. Mostradores de madera y cristal, vitrinas clásicas y estanterías llenas de juguetes siguen aguantando y, haciendo que La Industrial, más que una tienda, parezca un museo. Por todas estas razones, el establecimiento ya es una parte más del corazón del centro de Palma, donde abuelos, padres e hijos se funden en la misma ilusión, entre la nostalgia y el presente.

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