Sant Antoni

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TRADICIONES

Canciones populares, glosas improvisadas, sátira y ximbombas: así suena la fiesta más querida en los pueblos mallorquines

La música es un elemento indispensable en las fiestas Sant Antoni, donde año a año la gente crea nuevas versiones entorno a las mismas melodías de siempre

Fuego, demonios, animales y gastronomía son algunos de los elementos que ilustran las fiestas de Sant Antoni en Mallorca. Pero todas y cada una de estas partes indispensables en una de las celebraciones más importantes de la isla giran en torno a la música. Durante los días 16 y 17 de enero, los mallorquines rinden homenaje al patrón de los animales, cumpliendo sus costumbres al ritmo de canciones populares que recuerdan el sentido de la festividad, la historia de un pueblo y su carácter único.

El sonido lo ponen las voces de los que acuden al festejo, con total libertad, tanto en la forma como en el mensaje. Aunque se preparan números musicales, lo más especial es cuando alguien arranca a cantar versos rescatados de leyendas y canciones populares que conoce de memoria, añadiendo rimas de sello propio al son de las ximbombas (tambores tradicionales mallorquines) y otros instrumentos.

Glosas mallorquinas de Sant Antoni

Las glosas mallorquinas son un género de canción que encuentra su origen en la tradición oral transmitida durante generaciones. Cada verso, mediante una cuidada composición poética, alude a viejas leyendas e historias autóctonas. Aunque se consideran muy especiales porque se realizan al momento, de forma improvisada, suelen surgir de una mezcla de ingenio con un refrito de rimas y letras ya célebres entre el público.

Por ejemplo, la canción más famosa de las fiestas es Sant Antoni i el Dimoni, que tiene múltiples versiones. Excepto algunas de sus partes, mantenidas de forma intacta, es difícil escucharla con la misma letra en dos pueblos distintos. En cada rincón de la isla se juega libremente con las composiciones para hacerlas más propias, aunando episodios intocables de la tradición con las señas de identidad de un municipio concreto.

Así se fomenta la creatividad y la participación activa en una fiesta que año a año aglutina nuevas interpretaciones en el mensaje dentro de una misma melodía, creada por ximbombas, xeremies (gaitas tradicionales) y flabiols (flautas pequeñas), ya que en este aspecto no hay tanta originalidad y se suelen mantener las que todo el mundo ha escuchado alguna vez.

Crítica social y sátira

Las glosas abordan varios temas, la mayoría relacionados con las proezas de Sant Sebastià: cómo venció al Diablo, la lucha entre el bien y el mal, el amor por los animales… Pero también tiene cabida la crítica social y la sátira.

Si hay una fecha en Mallorca para ser políticamente incorrecto es Sant Antoni. Así lo marca la tradición. Las letras pueden expresar ideas u opiniones que en otro ambiente u fecha serían consideradas totalmente inadecuadas. Las plazas actúan como auténticos altavoces del desahogo social más picante, desde contar chismes hasta ridiculizar figuras políticas.

Tal y como ocurre en el combat de picats, donde dos glosadores se baten en un duelo de capacidad de improvisación y dominio del lenguaje. La violencia verbal no solo está permitida, sino que puede ser el arma perfecta para derrotar a tu rival.

La música de Sant Antoni respeta a su personaje histórico, pero no tiene límites. Su pueblo no permite que la tradición musical se estanque, sino que abre un abanico de posibilidades inimaginables. Las piezas evolucionan sin parar sin sacrificar esos mensajes esenciales que resumen el significado de la celebración. Religión, historia y cómica se unen en un ambiente enriquecedor en el plano artístico, intelectual e identitario.

A los correcfocs, foguerons, demonios, pan con sobrasada, lomo o butifarrón y espinagades se unen las canciones sujetas a cambios inesperados, ricas en imaginación e impregnados de una libertad y una condición mallorquina indomable.

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