El coordinador de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, durante la segunda jornada del Debate de Política General, en el Parlament balear, a 8 de octubre de 2025

El coordinador de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, durante la segunda jornada del Debate de Política General, en el Parlament balear, a 8 de octubre de 2025Europa Press

La Ley de Memoria de Armengol volverá «más pronto que tarde» si la izquierda gobierna

Los nacionalistas advierten de que la rescatarán si recuperan el Govern, acusan a Vox de no ser «no democrático» y tachan de «traidora» a Prohens

El Parlamento balear baja este martes el telón de una de las leyes más simbólicas del anterior Ejecutivo de la socialista Francina Armengol con la derogación de la Ley de Memoria Democrática, aprobada sin consenso en 2018. El Gobierno de Marga Prohens (PP) cumplirá así su palabra empeñada con Vox, incluida en uno de los 110 puntos del pacto de investidura.

Para los de Santiago Abascal, la derogación de la «sectaria» Ley de Memoria Democrática es su gran puesta de largo legislativa -la primera ley de Vox aprobada en siete años si no tenemos en cuenta la ley de apoyo a las familias-. Frente a la euforia de Vox, la izquierda lo vive como un drama y vuelve a agitar el fantasma del nazismo.

La jornada previa al pleno este lunes ha dejado claro que los partidos de izquierda no quieren que toquen una de sus vacas sagradas. El portavoz de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, ha sido especialmente hostil tachando a Prohens de «traidora» por negarse a mantener una ley que, en la práctica, era utilizada para contar la mitad de la historia y dar voz únicamente a las víctimas de la represión franquista.

«Se puede ser demócrata pero no democrático», ha llegado a decir este lunes el portavoz de Més, trazando un paralelismo imposible entre el ascenso del nazismo y una mayoría parlamentaria balear. Los nacionalistas ya amenazan con que, si vuelven a gobernar, la norma regresará «más pronto que tarde».

Hitler

Es más, el portavoz de Més invocó el nazismo para explicar su posición. «Si no somos capaces de explicar que Hitler ganó unas elecciones en un proceso democrático pero no era demócrata, tal vez no sabremos explicar a las generaciones futuras los riesgos de involución democrática que corre la sociedad cuando movimientos populistas ligados a la extrema derecha rebaten sus fundamentos», afirmó.

Desde Vox, en cambio, reivindicaron la derogación como una victoria política. El portavoz adjunto del grupo parlamentario, Sergio Rodríguez, defendió que la eliminación de la norma es plenamente democrática porque serán «diputados democráticamente elegidos» quienes voten su supresión.

Rodríguez sostiene que la ley es «partidista» y que intenta «imponer una verdad oficial». Por eso, su formación pretende «dar la batalla de las ideas», una confrontación que la «derecha tradicional» había evitado durante años.

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