El Drac de na Coca original en el Museu d'Art Sacre de Mallorca

El Drac de na Coca original en el Museu d'Art Sacre de MallorcaJoan Gené/ wikipedia

LEYENDAS DE MALLORCA

El 'dragón' que atemorizó Palma en el siglo XVII: su cuerpo aún puede visitarse

Las fiestas de Sant Sebastià añadieron esta leyenda a su programa en 2011, representando la muerte de la bestia a manos de un valiente caballero

calles estrechas, poco iluminadas y una criatura monstruosa aguardando entre las sombras. Era el siglo XVII y la ciudad de Palma sentía terror absoluto, sobre todo por la noche. La bestia salía de su refugio en las alcantarillas para buscar su próxima presa. Cientos de años después, su cadáver aún puede visitarse.

Esta es la leyenda del Drac de na Coca, un supuesto «dragón» que, según el relato tradicional, llegó a la ciudad en el siglo XVII y deambulaba de noche causando miedo entre los vecinos. La versión más difundida sitúa el episodio en el entorno de la Portella y lo asocia al caballero Bartomeu Coch, a quien se le atribuye la muerte de la criatura para proteger a su prometida, apodada «na Coca».

Un cocodrilo convertido en «dragón»

Lo que alimentó la leyenda no fue solo la narración oral, sino un animal real conservado. Las fuentes coinciden en que el «dragón» era en realidad un cocodrilo disecado que terminó ligado a la familia propietaria y, con el tiempo, pasó a formar parte de la colección de un museo. Esta mezcla de cuerpo físico más relato popular explica la trascendencia de uno de los mitos urbanos más terroríficos de Palma. La gente no solo se imaginaba el «dragón», sino que lo podía ver con sus propios ojos.

Antes de estar en un museo, el cocodrilo formó parte de una costumbre muy concreta: se mostraba al público cada 31 de diciembre en la casa de la familia Rosselló, en la plaza de Santa Eulàlia, coincidiendo con la fecha conmemorativa ligada a la Conquista de Mallorca por parte de Jaume I. La exposición de la bestia hizo que se expandiera la leyenda durante el siglo XIX, que se popularizó con fuerza en el XX.

Su presencia sigue viva en la ciudad

El original se conserva y expone en el Museu d’Art Sacre de Mallorca. Y no es la única pista física: la ciudad también guarda referencias escultóricas inspiradas en la criatura en el entorno del casco histórico y en julio de 2025 se inauguró una escultura flotante dedicada a la leyenda en el Parc de la Mar, reforzando su presencia como icono cultural en el espacio público.

La conexión directa con el calendario festivo es bastante reciente. En 2011 la figura del Drac de na Coca se incorporó al bestiario popular de Palma y desde entonces participa en los correfocs de Sant Sebastià y Sant Joan.

Aunque se tratara de un cocodrilo, la leyenda habla del miedo de los palmesanos por la presencia de un «dragón». Y ambas fiestas tienen algo en común que casa con la historia: la superstición y el fuego. Dos actores imprescindibles en la cultura popular mallorquina.

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