Maria Antònia Munar, 'sa Princesa'

Maria Antònia Munar, 'sa Princesa'

Política

Unió Mallorquina, el primer partido que se autodisolvió por corrupción

Este mes de febrero se cumplen quince años de la desaparición de la UM originaria, la formación que lideró durante una década y media Maria Antònia Munar, con algunas luces y bastantes sombras

El primer partido político español que, literalmente, desapareció por la corrupción fue Unió Mallorquina (UM). Ocurrió el 28 de febrero de 2011, día en que esta formación aprobó su propia autodisolución, cercada por el creciente número de casos de corrupción que la afectaban entonces y que estaban siendo investigados judicialmente desde hacía ya tiempo.

La propuesta de disolución de UM había sido presentada por quien acabaría siendo el último presidente de esta formación nacionalista de centro, Josep Melià Ques, quien, al mismo tiempo, propuso también que la nueva designación del partido pasase a ser Convergència per les Illes. Ambas ideas fueron aprobadas por el 85 por cien de los asistentes al Comité Nacional celebrado aquel histórico 28 de febrero de 2011. Con esa metamorfosis, Melià Ques quería transmitir la imagen de una ruptura total y absoluta con el pasado.

Ese pasado incluía una decena de causas judiciales abiertas por corrupción y la imputación de tres expresidentes de UM, incluida Maria Antònia Munar. «Yo creo que UM se fundió en el momento en que Munar articuló el partido a su imagen y semejanza, y como un instrumento a su mayor honra y gloria, algo que luego derivaría, además, en numerosos casos de corrupción», explica a El Debate el escritor y periodista Miquel Segura, que también es colaborador de este diario.

Los orígenes

Unió Mallorquina había sido fundada en octubre de 1982 por el exdirigente de UCD en Baleares Jeroni Albertí, en principio como una opción política de carácter regionalista y de centro. La trayectoria previa de Albertí le avalaba como impulsor y garante de este nuevo proyecto, pues había sido una figura política clave en la etapa preautonómica balear. Así, fue el primer presidente del Consell General Interinsular —antecedente directo de lo que hoy es el Govern—, que se constituyó formalmente el 28 de julio de 1978. En aquel momento, Albertí era senador por UCD.

Albertí se convertiría también en el primer presidente del Consell de Mallorca tras los comicios locales del 3 de abril de 1979. De ese modo, a partir de 1979 y hasta 1982, presidió al mismo tiempo tanto el Consell General Interinsular —por elección indirecta— como el Consell de Mallorca —por elección directa—. Con este bagaje político previo, Albertí decidió presentarse como candidato al Govern por UM en las elecciones autonómicas del 8 de mayo de 1983, que eran las primeras de este rango que se celebraban en Baleares.

Los dos candidatos más votados en aquellos comicios fueron Gabriel Cañellas por AP-PDP-UL y Félix Pons por el PSOE, que obtuvieron el mismo número de diputados, 21 en total. Ante esta situación de empate, la UM de Albertí, que había logrado seis escaños, optó por apoyar a Cañellas en la investidura. De ese modo, el 10 de junio de 1983 Cañellas se convirtió en el primer presidente autonómico de Baleares. Por su parte, Albertí volvió a ser elegido presidente del Consell de Mallorca, al disponer del aval acordado con los populares.

La transformación

Tras las siguientes autonómicas, las de 1987, UM y el PP volvieron a pactar. En el contexto de ese acuerdo, Cañellas nombró a Munar consejera de Cultura del Govern y facilitó que Albertí pudiera ser elegido presidente de la Cámara autonómica. Munar era entonces alcaldesa del municipio mallorquín de Costitx por UM, cargo al que había accedido en 1979 en las listas de UCD con sólo 24 años de edad, lo que la convirtió en aquel momento en la alcaldesa más joven de España.

Populares y uemitas acordaron presentarse por vez primera en coalición en los comicios regionales y locales de 1991, a pesar de que entonces eran ya unos socios cada vez peor avenidos. La citada coalición lograría la mayoría absoluta en Baleares y Cañellas mantendría como consejera de Cultura a Munar, a pesar de que casi siempre iba «por libre», sobre todo en su defensa del catalán. Fue en esa época cuando, retirado ya Albertí de la política, decidió presentar Munar su candidatura para presidir UM poco antes de la convocatoria de su cuarto congreso, que se celebró en abril de 1992.

Tal como se esperaba, Munar resultó elegida presidenta de UM por una abrumadora mayoría, en un cónclave en el que además anunció un progresivo desmarque con respecto al PP y en donde también expuso su deseo de que UM acentuase aún más su perfil nacionalista. Ambos planteamientos, junto con la creciente tensión existente entre Cañellas y Munar, provocaron que Cañellas destituyera a Munar como consejera autonómica en septiembre de 1992.

'Sa Princesa'

Seguramente fue en aquel momento cuando, pensando ya en el futuro, Munar decidió que a partir de entonces UM podría pactar tanto con el PP como con el PSOE en las distintas instituciones, haciendo valer su condición de partido «bisagra», siempre a mucha distancia de las dos fuerzas históricamente mayoritarias en Baleares. «Munar no quería que su partido creciera, sino sólo que tuviera los diputados necesarios y determinantes en cada convocatoria electoral para poder pactar en ocasiones con unos y en ocasiones con otros», corrobora Segura.

Gracias a su nueva estrategia política, Munar llegaría a presidir el Consell de Mallorca en tres legislaturas consecutivas, entre 1995 y 2007, en las dos primeras con el apoyo de los socialistas y en la última con el sostén de los populares. Por lo que respecta al Govern, justo después de los comicios autonómicos de 1999, UM llegó a un acuerdo con el PSOE, el PSM, IU y Los Verdes, que posibilitó que el socialista Francesc Antich fuera elegido presidente de Baleares y relevase en el cargo al popular Jaume Matas. Hasta aquel momento, Baleares había tenido de manera sucesiva al frente del Govern a tres políticos del PP, Cañellas, Cristòfol Soler y Matas.

Fue también en aquellos años cuando Munar empezó a ser conocida coloquialmente como 'Sa Princesa' —en mallorquín—, malicioso apodo que le había puesto el periodista Planas Sanmartí, tanto para hacer referencia a su ascendente poder político en los años noventa como a su elegancia y a su enigmática personalidad, en apariencia algo fría y distante.

Pactos variables

Tras aquel primer 'Pacto de Progreso' en el Ejecutivo regional, en las elecciones autonómicas de 2003 el PP lograría con Matas la mayoría absoluta en el Parlamento balear, pero no en el Consell de Mallorca. En esta tesitura, Matas decidió pactar entonces con Munar, para que esta siguiera como presidenta del Consell entre 2003 y 2007 con el apoyo del PP. A raíz de ese acuerdo bilateral, Munar rompería momentáneamente con la izquierda.

Como presidenta del Consell a lo largo de doce años en total, la labor de Munar contó con indudables aciertos, como la potenciación de esta institución insular como el verdadero «gobierno» de Mallorca, pero también tuvo un lastre definitivo, el del clientelismo en su forma de actuar. De hecho, la gestión de Munar comenzó a estar en entredicho en su última etapa al frente del Consell, cuando empezaron a salir a la luz diversos casos de presunta corrupción vinculados sobre todo a ella y a la cúpula de UM. Munar dejó la presidencia de UM en 2007, pero aun así decidió seguir momentáneamente en política, presentándose aquel año por vez primera como candidata de su partido al Govern.

La legislatura 2007-2011 fue la última en la que UM tuvo aún importantes parcelas de poder, por mor de los acuerdos de gobernabilidad suscritos en el Ejecutivo balear, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Palma entre el PSOE, el Bloc —antecedente de los ecosoberanistas de Més— y UM. Gracias a esos pactos, Munar fue elegida presidenta del Parlamento regional y Antich volvió a presidir la Comunidad. Los citados tripartitos quedaron rotos el 5 de febrero de 2010, cuando UM fue expulsada de los equipos de gobierno de esas tres instituciones a raíz de la aparición de un nuevo caso de presunta corrupción en dicho partido, en concreto, en un organismo del Govern que gestionaba UM.

El ocaso

Las distintas investigaciones de la Fiscalía Anticorrupción de Baleares, desarrolladas sobre todo entre 2008 y 2009, fueron cercando cada vez más tanto a UM como a Munar, razón por la que el 26 de febrero de 2010 dimitió como presidenta de la Cámara regional y anunció su abandono de la política. En la mayor parte de las causas judiciales abiertas contra ex altos cargos de UM, los fiscales Anticorrupción y los jueces instructores apuntaban a presuntos desvíos de fondos públicos ocurridos en el Consell cuando estuvo presidido por Munar. Tras las primeras imputaciones, llegarían ya poco después los primeros juicios y las primeras condenas de cárcel, que en el caso de la expolítica isleña sumaron un total de 14 años de privación de libertad por tres casos distintos. Entre los delitos que cometió mientras estaba al frente del Consell cabe citar los de fraude, prevaricación, malversación y cohecho pasivo, entre otros.

Munar ingresó en el Centro Penitenciario de Palma el 24 de julio de 2013. Tras haber pasado siete años en prisión, la Audiencia Provincial dictó el 21 de octubre de 2020 un auto en el que consideraba procedente que se le concediera el tercer grado penitenciario. Previamente, había disfrutado de su primer permiso en julio de 2018 y desde entonces había tenido varios permisos más. Una vez cumplida ya casi íntegramente su condena, en estos últimos años Munar ha ido recuperando de manera discreta su presencia en actos de tipo social y cultural, en donde es recibida siempre de manera cordial y respetuosa.

«En la UM de Munar, se podían contar con los dedos de una mano los altos cargos que no fueron imputados o condenados judicialmente por corrupción, aunque por supuesto había también gente honesta y honrada en ese partido», concluye Segura. Tras la desaparición de Unió Mallorquina, el partido que la reemplazó, el ya citado Convergència per les Illes, contactó con Es Nou Partit d'Eivissa, Unió Menorquina y la Lliga Regionalista de les Illes Balears para poner en marcha una nueva formación de manera conjunta. Dicha formación nació bajo la denominación de Proposta per les Illes (PI) en el congreso constituyente celebrado el 16 de marzo de 2013.

Desde entonces, el PI ha estado presente en distintas instituciones isleñas, si bien con una representación cada vez más menguante y sin llegar a tener nunca el peso que sí tuvo UM. Tal vez por ello, en febrero de 2024 antiguos altos cargos de UM anunciaron su deseo de intentar refundar la histórica formación creada por Albertí. Mucho más recientemente, en noviembre del pasado año, el ya de por sí abigarrado espacio del centro nacionalista isleño se amplió aún un poco más con la presentación oficial de Coalició per Mallorca, una agrupación promovida por el PI y por Som Mallorca con el deseo de que el regionalismo moderado llegue a ser de nuevo determinante en la política balear. Pero parafraseando al celebérrimo y filosófico barman de la película Irma la dulce, míster Moustache, podríamos decir que «esa es ya otra historia».

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