Obispado y Consell, juntos
Presupuesto
De La Mercè al órgano de Lluc: el plan para rehabilitar 29 iglesias y monumentos de Mallorca
El Consell y el Obispado destinarán 2,2 millones de euros en 2026 para actuar en 16 municipios con una inversión récord que sextuplica el presupuesto
El Consell de Mallorca aumentará hasta los 2,2 millones de euros el presupuesto destinado este 2026 a la restauración y conservación del patrimonio cultural, a través de la Comisión Mixta con el Obispado de Mallorca.
Así lo han confirmado el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, y el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, tras reunirse este viernes en el Palau Episcopal para tratar las actuaciones previstas en el marco de este organismo.
Esta inversión permitirá ejecutar un total de 29 proyectos en 16 municipios distintos, que alcanzan actuaciones en bienes muebles, inmuebles, patrimonio documental, patrimonio inmaterial y acciones de difusión.
Récord de presupuesto
La inversión de este año supone un incremento muy significativo respecto de ejercicios anteriores, ya que el presupuesto ha pasado de 360.000 euros en 2022 a los 2,2 millones de euros el 2026. Estos 2,2 millones se dividirán en una partida de dos millones para bienes muebles e inmuebles y 200.000 euros para la conservación de documentación, difusión cultural o estudios preliminares.
Entre las intervenciones contempladas se actuará sobre el tejado del convento y la iglesia de La Mercè de Palma, a la que se destinará 250.000 euros; el órgano de Lluc --200.000 euros--, el monasterio del Puig de Pollença --150.000 euros--, el retablo del Nombre de Jesús de la parroquia Sant Bartomeu de Montuïri --155.000 euros-- o la conservación y digitalización de la Biblioteca Diocesana --25.000 euros--.
También habrá aportaciones para la difusión de festividades como el desfile del Carro Triunfal de Santa Catalina Tomás --33.500 euros--, la edición del libro del 15º aniversario la Comisión Mixta --40.000 euros-- o la elaboración de estudios preliminares para actuar sobre las campanas de Algaida o el órgano de la iglesia de Sant Joan Baptista de Muro.
«El patrimonio es una herencia»
Taltavull ha resaltado el trabajo «responsable» y «preciso» de la comisión, dado que tiene en cuenta «todas las necesidades que hay», además de ponerla como un «ejemplo de buen entendimiento» y de «defensa del patrimonio».
«El patrimonio es una herencia que se ha recibido y se cuida, la Iglesia no es propietaria estrictamente, sino que es administradora para pasarlo de una generación a otra», ha resaltado, a lo que ha añadido su gratitud por la aportación económica para «dignificar el patrimonio».
Así, ha aseverado se trata de un patrimonio «al servicio del pueblo», ya que la Iglesia «forma parte del pueblo» aunque este sea empleado para actos religiosos.
Por su parte, Galmés ha agradecido la colaboración con el Obispado y ha apuntado que estos 2,2 millones son una cuantía «sin precedentes» que demuestra la voluntad del Consell de Mallorca para «proteger el patrimonio».
De este modo, ha indicado que esta comisión creada en 2012 tiene el objetivo de «estudiar, difundir y proteger» el patrimonio cultural e histórico de Mallorca, que en gran parte es propiedad de la Iglesia.
El vicario episcopal para el Patrimonio Histórico y Cultural, Francesc Vicens, ha detallado que las actuaciones financiadas con estos 2,2 millones son para intervenciones sobre bienes de interés cultural (BIC) y otras son aportaciones a iniciativas de mayor envergadura, como en el caso de la restauración del Puig de Pollença, que globalmente cuesta 450.000 euros.
Por eso, ha argumentado que en este caso como la comunidad religiosa de este municipio «no puede asumir» esta cuantía de golpe, el Consell da una parte --los 150.000 euros de 2026 que se suman a otros 150.000 donados en 2025-- y la Iglesia aporta los 150.000 euros restantes para empezar las obras.
«No hay un porcentaje fijo porque depende mucho de las condiciones concretas de cada proyecto. Hay algunas que son obligaciones de la Administración y la propiedad contraen al declararse BIC pero en otras son empujones para proyectos que no se pueden dividir en diferentes fases», ha subrayado.
Aún así, ha manifestado que a esto habría que añadirle las actuaciones de «conservación preventiva» que hacen capellanes y voluntarios que abre y cierran las iglesias para «no tener que llegar a la restauración», como son localizar goteras, fugas o manchas.
Vicens ha incidido en que el trabajo es «mucho» pero ha reconocido que hay proyectos que, si no tienen un respaldo institucional, «no se podrían ejecutar».