Un provocador Balti se vuelve a mofar de Campos y publica el mismo mensaje por el que ha sido denunciado.

Un provocador Balti se vuelve a mofar de Campos y publica el mismo mensaje por el que ha sido denunciado.

El ex de Podemos que llamó «pu** nazi» a un diputado de Vox se hace un lío en el juzgado: era «una broma»

Al entrar defiende el insulto contra Jorge Campos como una broma, y a la salida dice que está amparado por la libertad de expresión. Horas después, volvió a insultarlo publicando el mismo mensaje

Baltasar Picornell, Balti, llegó a los juzgados de Via Alemania con el pecho tuneado. La camiseta que rezaba «Antifascista. Països Catalans» era una declaración de intenciones para arrancar el aplauso fácil del independentismo que le escoltaba haciendo paseíllo. Pero el arrojo político se le agrietó al cruzar la puerta. Una hora después, tras comprobar que su estrategia para anular el caso descarrilaba, el expresidente del Parlament (por obra de Podemos en 2017) cruzó el umbral de salida transmutado. Y entonces cambió el chiste por la épica para parapetarse, ahora sí, tras el comodín de la «libertad de expresión».

El expresidente del Parlament balear había sido citado a declarar como investigado por un presunto delito de injurias graves -e incluso por delito de odio- contra el diputado de Vox, Jorge Campos. Dentro de la sala su letrado dijo que no se le había notificado convenientemente intentado forzar la anulación del procedimiento. Sin embargo, el tiro le salió por la culata.

El letrado del investigado, Josep Rossell —vinculado a la plataforma catalana Acció Cassandra—, alegó sorpresivamente al inicio de la comparecencia que no se les había notificado formalmente la querella y que la citación se había producido por vía telefónica.

Según confirman fuentes jurídicas a El Debate, Balti fue citado «vía sms» e incluso llegó a hablar por teléfono con los funcionarios de justicia. La acusación particular, ejercida por el abogado Eduardo Luna, no se opuso a la suspensión de la declaración, pero instantes después se procedió a la notificación inmediata en sede judicial y el titular del juzgado fijó una nueva citación de urgencia para la próxima semana. De esta forma, la tregua judicial para Picornell quedó así reducida a apenas cinco días.

Presión independentista

La comparecencia se desarrolló bajo un clima de expectación que el propio independentismo había alimentado durante días, llamando a la movilización para arropar a Balti a las puertas de los juzgados de Vía Alemania de Palma. Picornell irrumpió en las instalaciones judiciales con su camiseta catalanista y justificó su conducta -el insulto al diputado Jorge Campos- ante los medios asegurando que la publicación era «una broma» en «tono humorístico».

Al salir, y tras comprobar el fracaso de su estrategia de dilatación, cambió radicalmente de discurso para parapetarse bajo el paraguas de la «libertad de expresión». Se justificó alegando que la pintada era visible desde 2023 y que él se había limitado a retratarse frente a ella en 2024. Sin embargo, guardó silencio sobre las burlas que dedicó al caso tras saberse imputado, periodo en el que siguió utilizando la polémica fotografía. De hecho, ayer mismo, después de abandonar los juzgados y alentar el sainete, tuvo tiempo para publicar un nuevo mensaje en X y volver a las andadas: «Buenas tardes y mejor jueves», escribió a las 15:02 h. Todo un gesto de provocación.

La provocación de Balti

En los aledaños de Vía Alemania se contraron el núcleo duro del soberanismo radical de las islas, incluidos activistas de Arran —los cachorros de la CUP— y figuras históricas del activismo lingüístico como Jaume Sastre, el profesor jubilado del IES Llucmajor que protagonizó una huelga de hambre en 2014 contra el decreto de trilingüismo del Gobierno del popular José Ramón Bauzá. «Ni diez personas se concentraron. Había más Policía que manifestantes», observaron fuentes presenciales.

El aval de la cúpula de Més per Mallorca

La movilización contó además con el respaldo político e institucional de la izquierda gubernamental de las islas. Entre los manifestantes se encontraba el líder de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, quien ya había marcado la línea a seguir en las redes sociales, llegando a calificar públicamente a Jorge Campos de «mala persona» y situando a Picornell en el bando «de las buenas».

La anécdota de la jornada fue el tono del abogado de Balti, que dejó boquiabierto al juez cuando dijo que era todo un honor representar al «muy honorable presidente emérito» del Parlamento balear. Hubo risas y resoplidos.

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